Reino Unido está arrojando 6.000 kg de hormigón al mar para recuperar algo perdido hace un siglo: este es el motivo
Aunque pueda sonar contradictorio, lo hace porque el beneficio ecológico es mucho mayor que el impacto inicial de hundir semejantes estructuras
La idea no es destruir el ecosistema marino, sino reconstruir algo que desapareció hace más de un siglo
Hay proyectos capaces de hacernos volar la cabeza. Parecen sacados de una película de ciencia ficción, pero están ocurriendo.
Reino Unido está arrojando enormes bloques de hormigón al fondo del mar y, aunque pueda sonar contradictorio, lo hace porque el beneficio ecológico es mucho mayor que el impacto inicial de hundir semejantes estructuras. La idea no es destruir el ecosistema marino, sino reconstruir algo que desapareció hace más de un siglo y que era clave para mantener vivos y saludables los océanos.
Lo más sorprendente es que el objetivo de esta operación no son infraestructuras ni plataformas industriales. Lo que el país busca recuperar son arrecifes naturales de ostras, un ecosistema prácticamente extinguido en el mar del Norte y cuya desaparición alteró por completo el equilibrio marino de la zona.
Un proyecto pionero para devolver la vida al mar
La iniciativa está liderada por la Zoological Society of London junto a Groundwork y forma parte del programa Wild Oysters. Para ello han desplegado frente a la costa noreste de Inglaterra 20 enormes cubos arrecife fabricados con materiales reciclados y diseñados específicamente para resistir el agua salada.
Cada uno de estos bloques pesa alrededor de 6.000 kilos y cuenta con cavidades, huecos y superficies rugosas pensadas para que diferentes especies marinas puedan instalarse allí. No solo sirven de soporte para las ostras, sino también como refugio para peces, crustáceos y pequeños organismos.
El motivo por el que las ostras son tan importantes
Aunque pequeñas y aparentemente simples, las ostras desempeñan un papel fundamental en la salud de los océanos. Cada ejemplar puede filtrar hasta 200 litros de agua al día, eliminando partículas contaminantes y mejorando la calidad del ecosistema marino.
Además, los arrecifes que forman funcionan como auténticas ciudades submarinas donde otras especies encuentran alimento, protección y zonas de reproducción. El problema es que estos hábitats desaparecieron prácticamente por completo debido a la sobrepesca, la contaminación y las enfermedades.
Según los datos del proyecto, Reino Unido ha perdido más del 95 % de sus poblaciones de ostras autóctonas desde el siglo XIX.
Un intento anterior fracasó por culpa de las tormentas
Este no es el primer intento de restauración marina en la zona. En 2023 ya se liberaron 10.000 ostras junto a cientos de toneladas de sustrato marino cerca de Whitburn. Sin embargo, varios fenómenos meteorológicos extremos dispersaron gran parte del material.
Aquella experiencia sirvió para entender que hacía falta una base mucho más estable. Ahí es donde entran en juego estos gigantescos cubos de hormigón reciclado, diseñados para actuar como anclaje y resistir el impacto de temporales y corrientes marinas.
Ahora, además de los bloques, también se han liberado más de 35.000 ostras juveniles adheridas a conchas reutilizadas para acelerar la recuperación del arrecife.
Mucho más que salvar una especie
Los científicos insisten en que este proyecto no consiste únicamente en recuperar ostras. La intención es reconstruir un ecosistema entero y devolver biodiversidad a una zona profundamente degradada durante décadas.
La ecóloga marina Ashleigh Tinlin-Mackenzie explicó que restaurar estos arrecifes puede ayudar a crear mares más resistentes y saludables frente al cambio climático y la erosión costera.
Por su parte, Celine Gamble, responsable del proyecto en la Zoological Society of London, recordó que las ostras son «pequeñas ingenieras del ecosistema» capaces de transformar completamente la calidad del agua y favorecer la vida marina.
Un modelo que podría llegar a España
El éxito de esta iniciativa podría marcar un antes y un después en la restauración marina. Los expertos consideran que este tipo de estructuras podrían utilizarse en otras costas especialmente dañadas o donde la regeneración natural resulta demasiado lenta.
Así que, aunque a primera vista parezca extraño lanzar enormes bloques al fondo del mar, la realidad es que Reino Unido intenta recuperar la vida que desapareció de sus océanos hace más de cien años.
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