Bulgaria levanta a la desesperada una presa en el Danubio para que su central nuclear siga funcionando
La peor sequía en décadas dejó el Danubio en mínimos y forzó el primer recorte de potencia en 52 años
Rumanía apagó Cernavoda y Hungría hundió barcazas en el Danubio para no perder sus centrales nucleares
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La grave sequía que asfixia a Europa Central ha puesto contra las cuerdas a la única central nuclear de Bulgaria. Para evitar el apagón de sus reactores, el país levanta a marchas forzadas un dique de entre 250 y 300 metros sobre el cauce del Danubio.
El objetivo es garantizar el agua necesaria para refrigerar la planta de Kozloduy, según confirmó la ministra de Energía, Iva Petrova, en la televisión pública BNT. Las autoridades calculan que las obras se prolongarán entre 10 y 15 días.
Primera vez en 52 años
La medida llega apenas cuatro días después de que la central se viera obligada a recortar la potencia de uno de sus dos reactores por el nivel críticamente bajo del río. Nunca antes había ocurrido algo así.
El pasado 20 de agosto, Kozloduy rebajó en unos 120 megavatios la potencia de su unidad 5, en torno a un 12% de su capacidad. Es la primera vez en los 52 años de historia de la planta que se ve forzada a hacerlo por causas climáticas.
La decisión respondió al «descenso crítico y sin precedentes» del Danubio, según el Ministerio de Energía búlgaro. Un leve repunte estacional del caudal ha permitido estabilizar después la unidad en torno al 94% de su capacidad.
Así refrigera el río al reactor
El agua del Danubio no entra en contacto con el núcleo. Su función es enfriar el vapor en los condensadores, situados en la parte no nuclear de la instalación, un proceso clave para que la central siga produciendo.
El suministro se realiza a través de una estación de bombeo propia en la orilla, diseñada para operar incluso con niveles bajos. Esa infraestructura había evitado hasta ahora cualquier recorte pese a la caída del caudal.
A las dificultades se ha sumado la proliferación de algas, que obligan a limpiar y mantener a diario las instalaciones hidráulicas. Los técnicos barajaron también trasvases desde embalses interiores antes de optar por el dique.

El Danubio, en mínimos históricos
El nivel del río se desplomó hasta 125 centímetros por debajo del cero de navegación a la altura de la ciudad de Ruse, en la frontera con Rumanía. Las previsiones apuntan a que seguirá bajando en el tramo búlgaro.
Kozloduy, con dos reactores de 1.000 megavatios de fabricación soviética, cubre cerca de un tercio de la electricidad que consume Bulgaria. Es el mayor productor eléctrico del país y una pieza clave para el equilibrio energético de los Balcanes.
La planta activó en julio un grupo de crisis para analizar todas las opciones ante una sequía que se preveía prolongada. La construcción del dique es la más ambiciosa de las medidas adoptadas hasta la fecha.
Hungría hunde barcazas
Bulgaria no libra sola esta batalla. En Hungría, la central de Paks llegó a operar al 10-25% de su potencia por la falta de agua, en el peor momento de la crisis del Danubio.
Para elevar la lámina del río, el país instaló a mediados de agosto una presa sumergida de unos 6.000 millones de forintos (16,5 millones de euros), apoyada en barcazas y bloques de hormigón. La estructura logró subir el agua entre 10 y 15 centímetros.
La combinación de ese umbral con un leve repunte del caudal permitió reactivar las unidades 1 y 3 de Paks, que han recuperado su potencia nominal. De este modo, la central húngara ha vuelto a la normalidad.
El extraordinario esfuerzo que está haciendo el país lo refleja en sus redes, a ritmo de rock and roll, Péter Magyar, el actual primer ministro de Hungría, mostrando el movimiento de excavadoras y barcazas para asegurar el suministro de agua para la central.
Rumanía apaga Cernavoda
La situación es más grave en Rumanía, donde la central de Cernavoda permanece completamente parada desde el 13 de agosto. Sus dos reactores quedaron fuera de servicio por la falta de agua de refrigeración.
El país llegó a recurrir a voladuras controladas en el Danubio para desviar el caudal hacia la planta, sin lograr revertir la situación. El Gobierno declaró un estado de alerta nacional en el sector energético.
Ahora, Rumanía despliega motobombas de alta capacidad y un acueducto de emergencia hacia el canal Danubio-Mar Negro para asegurar el flujo. Las previsiones descartan reactivar los reactores a corto plazo.
Una sequía que cruza el continente
La crisis del Danubio es la cara más visible de una sequía histórica que ha dejado los grandes ríos europeos en mínimos. El Rin, en Alemania, también ha visto comprometida su navegación y su papel refrigerante.
El calor extremo y el menor deshielo alpino han golpeado la producción nuclear en Francia y Suiza, que dependen igualmente del agua fluvial. Polonia y otros países han sufrido restricciones parecidas.
El episodio reabre el debate sobre la vulnerabilidad de las centrales atómicas frente al cambio climático, un modelo pensado para un régimen de lluvias que empieza a fallar con más frecuencia.

El futuro nuclear de Bulgaria
Pese al susto, Kozloduy sigue siendo estratégica para Sofía. Bulgaria suspendió el límite de vida útil de la planta y estudia dos nuevos reactores AP1000, las unidades 7 y 8, para reforzar su parque atómico.
Mientras tanto, la construcción del dique en el Danubio, con un tiempo estimado de construcción de aproximadamente medio mes, avanza sin descanso y resume el nuevo dilema europeo: cómo sostener la energía cuando el clima aprieta y los ríos, agotados, marcan el ritmo.