Galicia Caminar Resuelve

Una ciudad desautoxicada: Pontevedra demuestra que caminar resuelve los problemas de movilidad

Pontevedra lleva más de 15 años sin atropellos mortales

La ciudad gallega no quiere eliminar completamente el tráfico rodado pero sí restringirlo al realmente necesario

Rutas escolares seguras: cuando la movilidad sostenible protege a nuestros niños

Ciudad de Pontevedra. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal.
Ciudad de Pontevedra. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal.

Hace más de 15 años que no se registra ningún atropello mortal en el casco urbano de Pontevedra. La ciudad gallega es una de las más seguras para los viandantes de nuestro país gracias a Caminar Resuelve, su innovador modelo de movilidad urbana que arrancó en 1999 y que a lo largo de estos años se ha convertido en todo un referente reconocido a nivel internacional.

Cuando se puso en marcha esta estrategia pionera, los atascos eran habituales en la capital pontevedresa. Y es que cerca de 80.000 vehículos entraban a diario en una ciudad en la que residían unos 74.000 habitantes a finales del siglo pasado —actualmente hay censadas más de 83.000 personas, según los últimos datos oficiales—.

Hoy, todo el casco histórico de Pontevedra y buena parte de sus calles han sido peatonalizadas, lo que ha permitido recuperar espacios para el ocio saludable, el comercio de proximidad y la renaturalización del entorno. De este modo, se ha conseguido reducir la circulación de vehículos en el centro en un 90% y en más de un 60% en el resto de la ciudad.

Pensada para las personas

«Lo primero que tienes que hacer es definir qué ciudad quieres y, a partir de ahí, la movilidad va a depender de lo hayas pensado para tu ciudad», explica Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra (BNG). Su decisión, tras convertirse en primer edil en 1999, fue apostar por «una ciudad pensada para las personas, no para los vehículos».

Para ello, se inspiró en el modelo de la ciudad compacta, que concentra habitantes, viviendas, trabajos y servicios en un territorio pequeño y bien conectado, lo cual reduce la necesidad de desplazarse a distancias lejanas.

Esta ciudad compacta se está desarrollando en un entorno poblacional naturalmente disperso que, además de su núcleo urbano, está conformado por 15 parroquias rurales dentro de sus casi 120 kilómetros cuadrados de superficie.

Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal.
Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal.

¿Ciudad sin coches?

A pesar de las dificultades que conlleva la gestión de un territorio tan complejo, Pontevedra ha conseguido «desautoxicar» —palabra usada por el consistorio— su núcleo urbano y se está avanzando en esta misma dirección en el resto del municipio, incluyendo las zonas rurales, siempre desde una visión muy clara.

«Pontevedra no quiere ser la ciudad sin coches, sino la ciudad que tiene el tráfico a motor necesario para que todo funcione», matiza Lores. Se trata de acabar con el tráfico innecesario sin afectar al desarrollo de las actividades económicas ni al ritmo de vida de los vecinos.

Dos son los principales tipos de tráfico inncesario que el ayuntamiento ha eliminado a través de diferentes medidas: el tráfico de paso —vehículos que cruzan una zona sin tener en ella su origen ni destino final, tomándola simplemente como atajo— y la circulación de coches que se desplazan únicamente para encontrar aparcamiento.

Zona de Bajas Emisiones

Desde la implantación de Caminar Resuelve, Pontevedra ha reducido sus emisiones en más de un 67%. Para seguir avanzando en descarbonización, la ciudad gallega ha planteado una Zona de Bajas Emisiones que, a diferencia de otras urbes, no se apoya en las etiquetas ambientales de los vehículos.

«En otros lugares, se pone la etiqueta o bien se cobra por entrar, pero la máxima reducción del tráfico que se consiguió con este método de cobrar por entrar fue de un 30% de los coches. Nosotros hemos reducido el tráfico en un 70% sin cobrar nada», destaca Lores.

Vehículos necesarios

Esto se ha conseguido a través de un sistema que limita la circulación general y que únicamente permite el acceso a los vehículos necesarios para el funcionamiento de la ciudad.

«Nuestra ZBE no dice, por ejemplo, que está prohibido circular, salvo para los coches eléctricos, porque yo no quiero que entren 150.000 coches y ocupen todo el espacio público, aunque sean eléctricos. Por eso, lo que hace nuestra ZBE es que no deja pasar a ningún tipo de coche, salvo a aquellos que vayan a realizar cualquier servicio que requiera la ciudad», aclara el alcalde.

La eliminación de las barreras arquitectónicas es clave para garantizar el derecho a la ciudad de todas las personas. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal de Pontevedra.
La eliminación de las barreras arquitectónicas es clave para garantizar el derecho a la ciudad de todas las personas. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal de Pontevedra.

Preferencia peatonal

Desde 1999, Pontevedra ha peatonalizado 1,3 millones de metros cuadrados de superficie, incluyendo todo el centro histórico. Este proceso no ha supuesto la prohibición total de la circulación de vehículas en las áreas de preferencia peatonal.

En las mismas se permite la carga y descarga, el acceso a garajes públicos y privados, los servicios de mensajería y paquetería, el transporte público o los servicios de emergencias, entre otros servicios vitales para la ciudad.  

Plataforma única

Este tráfico limitado tiene que convivir con los viandantes en las calles de plataforma única del centro y de algunos barrios.

En dichas vías urbanas, la calzada y la acera están al mismo nivel, sin bordillos que separen físicamente ambos espacios. Este sistema da prioridad al peatón y obliga a los vehículos que acceden a circular a menor velocidad (10 kilómetros por hora máximo) y con mayor precaución.

Ciudad 30

Fuera de las zonas peatonales o con algún tipo de restricción, la velocidad máxima que se puede alcanzar en Pontevedra alcanza los 30 kilómetros por hora.

De hecho, la localidad gallega se convirtió en 2010 en la primera ciudad 30 española que aplicaba este límite de velocidad a todas sus vías urbanas. Posteriormente, en 2013 amplió la medida a todas las vías municipales de sus parroquias rurales.

En cuanto al aparcamiento, la mayoría de las calles que se encuentran en el anillo central disponen de plazas de estacionamiento gratuitas. «Eliminamos la ORA porque vimos que este sistema no movía los aparcamientos», detalla el alcalde.

El espacio urbano pontevedrés es aprovechado para multitud de actividades culturales y deportivas. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal.
El espacio urbano pontevedrés es aprovechado para multitud de actividades culturales y deportivas. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal.

Aparcamientos de servicios

En su lugar, se crearon los aparcamientos de servicios. «Se trata de aparcamientos que no son de carga y descarga y que te permiten dejar allí el coche durante 15 minutos para hacer cualquier servicio o gestión que sea necesario», comenta el primer edil.

Paralelamente, la capital pontevedresa dispone de unas 3.500 plazas de aparcamiento gratuitas en el anillo exterior de la ciudad, a tan sólo 10 minutos caminando del centro urbano. También existen unas 4.500 plazas de aparcamientos subterráneos de pago en el centro urbano y en los alrededores de la zona peatonal.

Espacio ganado al coche

Paralelamente a esta pacificación del tráfico, Pontevedra ha aprovechado el espacio ganado al coche para remodelar la ciudad, ampliando las aceras, renovando el mobiliario urbano, eliminando barreras arquitectónicas y mejorando la infraestructura verde urbana.

«Antes había unas aceras de medio metro en las que la gente iba de lado para poder cruzar», recuerda Lores, que señala que la situación ha cambiado radicalmente. «Ahora la gente tiene espacio y puede pasear y reunirse en la calle o tomar café en una terraza».

El comercio local también se ha visto favorecido por estas actuaciones. «En Pontevedra no queremos grandes centros comerciales en el borde de la ciudad, porque es un modelo que te obliga a coger el coche hasta para comprar el pan, sino que preferimos apostar por el comercio de proximidad para que tengas de todo en la calle de al lado y no necesites recurrir al coche», destaca el alcalde.

Un plano peatonal

Metrominuto. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal de Pontevedra
Metrominuto. Foto: Cortesía del gabinete de prensa municipal de Pontevedra.

Entre los hitos más exitosos de Caminar Resuelve también figura el lanzamiento en 2011 de Metrominuto, un mapa peatonal que visualmente parece el plano de un servicio de transporte suburbano, solo que en este caso lo que indica son las distancias y el tiempo necesario para desplazarse a pie entre distintos puntos de la ciudad.

«Parece un mapa de las líneas del metro con sus respectivos colores, y nos sirve para explicar, pongamos por caso, que para ir de un extremo a otro de la ciudad sólo vamos a emplear 20 minutos. Por tanto, no hace falta coger el coche. Mucho mejor es dar un paseo, porque además es bueno para tu salud y no contaminas», remarca el primer edil.

El mapa ha sido difundido por la Red de Ciudades que Caminan y por la organización europea Intermodes, de forma que muchas ciudades, como Milán, Florencia o Toulouse, han podido crear su propio Metrominuto inspiradas en el modelo pontevedrés.