Patos a la obra: China se pasa al juego y los pone a trabajar para fertilizar arrozales y ahorrar en plaguicidas
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En Asia parecen expertos en utilizar animales inesperados como agricultores. Si en los arrozales de Japón emplean peces, los trabajadores más llamativos en el campo de China son los patos.
Así lo ha contado en TikTok la cuenta referente @agropecuariaRTVE, que acumula más de un millón de seguidores. Cada mañana millones de patos son liberados en el arrozal para comenzar su jornada de trabajo.
Por increíble que parezca, los patos se han convertido en una herramienta fundamental para eliminar plagas, fertilizar el suelo y mejorar la calidad del agua sin recurrir a productos químicos. En definitiva, reduce el uso de pesticidas.
China utiliza patos como mano de obra en los campos de arroz
Los patos actúan como auténticos obreros del arrozal. Caminan, nadan y se desplazan de forma constante entre las plantas, alimentándose de insectos, caracoles y malas hierbas que amenazan al cultivo.
Esta actividad reduce de manera significativa el uso de insecticidas y herbicidas, dos de los principales responsables del deterioro del suelo agrícola.
Además, sus excrementos funcionan como abono natural, lo que enriquece el terreno sin necesidad de fertilizantes artificiales. Frente a los efectos agresivos de los químicos, el impacto ambiental de los patos resulta mínimo y compatible con la salud del ecosistema.
Gracias a ellos el arrozal no sólo se mantiene productivo, sino que mejora su estructura y su equilibrio biológico. Por ejemplo, el movimiento constante de las aves remueve el barro de los canales, lo que favorece la oxigenación del agua.
Este proceso dificulta el crecimiento de vegetación perjudicial y contribuye a mantener un entorno más limpio y estable para el desarrollo del arroz.
Los patos ayudan a la agricultura china a reducir el uso de químicos
Al consumidor le aterra saber que el alimento se ha cultivado usando muchos químicos, y una curiosa solución para reducir la cifra es el uso de patos en el campo.
Los patos actúan como un pequeño ejército organizado. Los ejemplares se distribuyen de forma uniforme y trabajan de manera coordinada, controlando las poblaciones de insectos que pueden arruinar la cosecha.
Ayudan a controlar a varios animales más pequeños, pero son especialmente beneficiosos contra los caracoles. No es poco; es una de las principales amenazas para el arroz.
Gracias a esta vigilancia constante, los agricultores evitan pérdidas que, en casos extremos, pueden alcanzar entre el 60% y el 90 % de la plantación.
Hay que tener en cuenta que l control biológico que ofrecen los patos resulta especialmente valioso en un contexto en el que la resistencia de las plagas a los pesticidas químicos es cada vez mayor.
Este sistema también reduce la contaminación del agua y del suelo, un problema recurrente en regiones donde el uso intensivo de productos químicos ha dejado una huella persistente en los campos de cultivo.
El uso de animales: una técnica rentable y accesible para el agricultor
Otra de las grandes ventajas del cultivo integrado de patos y arroz es su bajo coste. No requiere grandes inversiones en maquinaria ni infraestructuras complejas, lo que lo convierte en una opción viable para pequeños y medianos agricultores.
Además, la cría de estos patos abre una vía adicional de ingresos. Los agricultores pueden comercializar los ejemplares que se crían en los arrozales. Es decir, diversifican sus fuentes de riqueza y reducen la dependencia exclusiva del cereal.
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