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Los veterinarios advierten: si llueve, no dejes que tu perro beba de los charcos ni del agua de lluvia; algunas bacterias pueden sobrevivir allí semanas

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Cuando llueve, muchos perros aprovechan los paseos para beber de los charcos o lamer el agua acumulada en el suelo. Aunque parezca un comportamiento inofensivo, esta costumbre puede exponerlos a microorganismos y sustancias contaminantes.

La procedencia del agua, el entorno y el tiempo que permanece estancada influyen en los riesgos para la salud del animal.

Por qué los veterinarios desaconsejan que los perros beban agua de los charcos

El agua de lluvia no siempre está limpia. Al acumularse en calles, parques, caminos o zonas ajardinadas, puede mezclarse con tierra, residuos, excrementos de otros animales y restos de productos químicos. Por eso, un charco no es una fuente segura para hidratar a una mascota, aunque el agua parezca transparente.

Los perros exploran el entorno con el hocico y pueden beber durante el paseo sin que sus dueños se den cuenta. Sin embargo, el aspecto del agua no permite determinar si contiene bacterias, parásitos u otros agentes capaces de provocar problemas digestivos o infecciones.

El riesgo depende de las condiciones ambientales y de la contaminación presente en cada lugar. Un charco situado cerca de una carretera, una explotación ganadera o una zona frecuentada por animales puede presentar peligros distintos a los de una acumulación de agua en un espacio limpio.

Leptospirosis en perros: la enfermedad asociada al agua contaminada

Uno de los principales peligros es la leptospirosis, una infección bacteriana que puede afectar a los perros y causar complicaciones importantes.

La bacteria responsable, del género Leptospira, puede llegar al agua a través de la orina de animales infectados, especialmente roedores. Cuando el animal bebe o entra en contacto con agua contaminada, el microorganismo puede acceder a su organismo.

La humedad favorece su supervivencia en determinadas condiciones ambientales. Por otro lado, la bacteria puede permanecer durante semanas o incluso meses en ambientes húmedos. Los charcos, las zanjas y las zonas inundadas constituyen posibles vías de exposición.

La leptospirosis puede afectar al hígado y los riñones, por lo que conviene prestar atención a cualquier cambio en el estado del perro. El agua estancada también puede contener parásitos intestinales, como Giardia, bacterias como Escherichia coli y Salmonella, además de restos de combustibles, aceites o pesticidas.

Qué síntomas debes vigilar si tu perro bebe de un charco

Beber una pequeña cantidad de agua de un charco no significa que el perro vaya a enfermar. El riesgo depende de los microorganismos o contaminantes presentes y de la exposición. No obstante, es importante observar su comportamiento durante las horas y los días posteriores, especialmente si el agua procedía de una zona sucia o inundada.

Estos son los principales signos de alerta según los expertos de AniCura:

Si aparecen estos síntomas, debes consultar con un veterinario. No esperes a que el animal empeore, especialmente si sospechas que ha ingerido agua contaminada. El profesional valorará la situación y determinará si necesita pruebas o tratamiento.

Cómo evitar que tu perro beba agua de lluvia durante el paseo

La prevención es sencilla si incorporas algunas precauciones a la rutina diaria. Lleva agua potable en una botella y ofrécesela a tu perro durante los paseos, sobre todo cuando haga ejercicio. También puedes enseñarle a evitar los charcos mediante órdenes sencillas y refuerzos positivos.

Procura caminar por zonas limpias, lejos de acumulaciones de agua, desagües y áreas con presencia de roedores. Si llueve intensamente, evita las zonas inundadas, donde resulta más difícil identificar posibles fuentes de contaminación.

En casa, mantén siempre disponible agua fresca y limpia y lava el bebedero con regularidad. Además, consulta con tu veterinario si la vacunación frente a la leptospirosis resulta adecuada para tu perro según su entorno y estilo de vida.