Cerró por sorpresa dejando a medio Madrid en shock: vuelve el mercado más emblemático de la capital
Tras su cierre temporal, el Mercado de San Miguel vuelve a abrir sus puertas
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El Mercado de San Miguel de Madrid ha vuelto a abrir sus puertas después de varios meses con el edificio completamente cerrado. Fue este pasado jueves cuando el mercado recuperó por fin su ritmo, de modo que los madrileños, y todo aquel que visita la capital, puede volver a disfrutar de uno de los iconos más fotografiados de la ciudad. Una reapertura que se deseaba con ganas y que se produce después de una rehabilitación que se ha ejecutado por fases desde 2023.
Cuando se produjo el cierre este generó especulaciones de todo tipo. Turistas que buscaban tapas al lado de la Plaza Mayor encontraban únicamente lonas y ruido de obra. Quienes pasan cada día por la zona veían cómo los trabajos se alargaban más de lo esperado. Y los propios comerciantes explicaban, una y otra vez, que no se trataba de un cambio de modelo ni de un proyecto nuevo: era una cuestión de seguridad estructural. Las obras han sido extensas y necesarias, sobre todo para un edificio de hierro de más de un siglo de antigüedad por el que pasan miles de personas al día. Y ahora con la rehabilitación terminada, el mercado retoma su actividad tal y como estaba antes del cierre. Es decir, que vuelven exactamente los mismos puestos que ocupaban el espacio en 2025.
Vuelve a Madrid el mercado más emblemático de la capital
Aunque desde fuera sólo se veían andamios, dentro se ha llevado a cabo una intervención bastante compleja. La primera fase, iniciada en 2023, se centró en los pilares exteriores que sostienen la estructura. Sin estas piezas, el inmueble no tendría estabilidad suficiente para soportar la afluencia diaria de visitantes.
La segunda fase, ya en 2024, se dedicó por completo a la renovación de la cubierta, uno de los elementos más expuestos al desgaste. Y la tercera, la que ha mantenido el mercado cerrado estos últimos meses, ha sido la más delicada ya que se ha centrado en el refuerzo de la cimentación interior, imprescindible para consolidar el conjunto.
Esta última parte no es vistosa, pero sí determinante. Hablamos de una intervención que permite que el edificio, declarado Bien de Interés Cultural, pueda seguir funcionando con normalidad durante décadas. La dirección del mercado buscaba precisamente eso: asegurar el futuro del inmueble sin alterar su imagen reconocible ni su función actual como punto gastronómico.
Cómo es el mercado ahora que ha reabierto
La reapertura no introduce cambios en la oferta. Siguen los mismos arrendatarios, algunos de ellos presentes desde la transformación de 2009, cuando el mercado se reinventó como espacio gastronómico. Ese giro, que en su momento fue novedoso en España, acabó convirtiéndose en un modelo exportado a varias ciudades.
Quien se acerque esta semana lo encontrará todo exactamente donde estaba con los mostradores de tapas rápidas, los locales especializados en producto internacional, los puestos de bebida y ese ambiente continuo que mezcla visitantes de todas partes. Es un mercado diseñado más para el turismo que para el vecino del barrio, y la reapertura mantiene esa línea intacta.
Aun así, la rehabilitación servirá para que el edificio soporte mejor el ritmo de entrada y salida de gente, que es muy superior al de un mercado tradicional. No es un detalle menor: la afluencia diaria es precisamente lo que más ha desgastado el inmueble con el paso de los años.
Una historia que explica por qué esta obra era necesaria
El Mercado de San Miguel no es un mercado cualquiera. Se levantó entre 1913 y 1916 bajo la dirección del arquitecto Alfonso Dubé y Díez y respondía a la estética de hierro y vidrio tan propia del inicio del siglo XX. Madrid estaba creciendo y necesitaba espacios cubiertos donde centralizar la venta de alimentos frescos.
Con el tiempo, los hábitos de compra cambiaron y el edificio entró en declive. El deterioro obligó a actuar y, tras varios años cerrado, en 2009 reabrió convertido en el primer gran mercado gastronómico de España. Desde entonces, ha funcionado más como reclamo turístico que como mercado de barrio, pero su presencia en el centro histórico lo ha mantenido como uno de los lugares más visitados de la ciudad. Esta última rehabilitación, por tanto, no es un simple lavado de cara sino que es una intervención que garantiza la conservación de una pieza importante del patrimonio arquitectónico de Madrid.
El movimiento empresarial detrás de la reapertura
La reapertura llega en un momento en el que también se está moviendo la propiedad del edificio. El mercado pertenece a Redevco Iberian Ventures, una alianza entre la gestora neerlandesa Redevco y el fondo estadounidense Ares Management, que lo adquirieron en 2017 por unos 70 millones de euros.
Ahora Redevco está ultimando un acuerdo para comprar el 75% que aún no controla. Si se cierra la operación en los términos previstos, el valor del inmueble superaría los 200 millones de euros. Es una estimación que confirma lo que ya se intuía con el cierre: este mercado no es solo un espacio gastronómico, sino un activo inmobiliario de enorme peso en pleno corazón de Madrid