Fotografías comprometedoras y apartamentos discretos: los secretos que sacuden a los Grimaldi
laude Palmero, ex administrador de la fortuna del príncipe Alberto de Mónaco, ha publicado 'Mónaco Prohibido'
Se trata de un libro que revela detalles hasta ahora desconocidos sobre la vida privada de los Grimaldi
Entre las afirmaciones más llamativas, asegura que Alberto alquiló un "apartamento de soltero" un año después de casarse

El príncipe Alberto de Mónaco vuelve a ocupar los titulares, pero esta vez no por un acto protocolario o una aparición pública junto a su esposa, la princesa Charlène, sino por las revelaciones explosivas de quien durante más de dos décadas fue su mano derecha en la gestión de su fortuna: Claude Palmero. Ex administrador y contable del soberano, Palmero ha decidido romper el silencio tras su abrupto despido en 2023 y lanzar al mercado un libro titulado Mónaco Prohibido, donde detalla episodios hasta ahora desconocidos de la vida íntima de los Grimaldi, reabriendo viejas polémicas y cuestionando la narrativa oficial del Principado.
Uno de los capítulos más impactantes de la obra se centra en la llamada «historia del apartamento de soltero» que Alberto alquiló apenas un año después de casarse con Charlène Wittstock, en 2012. Según Palmero, fue el propio príncipe quien le pidió organizar discretamente esta propiedad, gestionada a través de una de las sociedades controladas por el administrador, con el fin de garantizar la máxima discreción. El ex asesor reconoce que la situación le resultó incómoda, aunque asegura que se trataba estrictamente de una gestión profesional: «No es ilegal. Era parte de mi trabajo», afirma, añadiendo con claridad que «limpiar su alma es el trabajo de un sacerdote o algo que debería hacer él mismo».

La familia Grimaldi en un acto oficial. (Foto: Gtres)
Palmero evita dar detalles sobre el uso específico del apartamento o relatar episodios concretos, pero la sola existencia de esta propiedad abre la puerta a numerosas especulaciones sobre la dinámica matrimonial de los príncipes. Desde sus inicios, la relación de Alberto y Charlène ha estado rodeada de rumores. Algunos aseguraban que, días antes de la boda en 2011, la princesa había intentado huir, una versión que ambos han negado categóricamente. Palmero coincide en que jamás percibió indicios de que Charlène quisiera escapar, aunque reconoce que su carácter es difícil de descifrar y que ciertas conductas, como los gastos impulsivos de la princesa, podrían haber sido una forma de expresar insatisfacción o llamar la atención de su esposo.
El ex administrador describe al príncipe Alberto como conciliador y reacio a la confrontación, un perfil que, según él, habría contribuido a que muchas tensiones internas del Palacio quedaran sin resolver. «Dice lo que quieres oír. No le gusta el conflicto y no le gusta tomar decisiones. Da instrucciones pero se contradice casi inmediatamente», escribe Palmero. Este carácter, combinado con su vida privada discreta pero compleja, habría llevado al príncipe a tomar decisiones como alquilar un apartamento de soltero o pagar a una mujer para impedir la publicación de fotografías comprometedoras. Palmero asegura que estas acciones formaban parte de su trabajo profesional y que no implicaban un juicio ético sobre su jefe.




La princesa Charlène en un acto oficial. (Foto: Gtres)
Además del mencionado apartamento, el libro de Palmero también aborda otros aspectos delicados de la familia Grimaldi, como la gestión de propiedades y activos destinados a hijos extramatrimoniales, Alexandre Grimaldi-Coste y Jazmin Grace Grimaldi, y los intentos de proteger la reputación del príncipe frente a la prensa. Todo ello, según Palmero, se mantuvo bajo máxima discreción y con el objetivo de evitar escándalos mediáticos que pudieran afectar al Palacio.
El detonante de la actual controversia se produjo en 2023, cuando Palmero fue despedido de forma fulminante tras acusaciones de corrupción y gestión opaca de fondos, denuncias que él niega y contra las que mantiene una batalla judicial. La publicación de Mónaco Prohibido se enmarca tanto en su deseo de restaurar su honor como en una reivindicación por la transparencia institucional en el Principado, buscando que la justicia no dependa exclusivamente de la voluntad del príncipe.




La princesa Charlène y el príncipe Alberto de Mónaco en un acto oficial. (Foto: Gtres)
Sea como fuere lo cierto es que en sus páginas, Palmero no solo revela secretos financieros y logísticos, sino también la dimensión humana de los protagonistas: la melancolía de Charlène, arrojada a un mundo desconocido y sometida a fuertes presiones protocolarias, y la dualidad del príncipe Alberto, un líder apacible pero con facetas ocultas que solo su círculo más íntimo conoce. Este libro ha puesto nuevamente bajo el foco a la pareja monegasca, demostrando que detrás de la imagen pública de unidad y estabilidad familiar, se esconden episodios complejos y, en ocasiones, contradictorios.