El blog de Paloma García-Pelayo

Don Felipe sabe que su padre va a volver

El regreso del rey Juan Carlos a España podría producirse antes de lo que todos pensamos. Octubre y una cita muy especial para el emérito aparecen en el horizonte cercano. Su hijo Felipe ya sabe que va a volver.

Ya lo dijo antes de marcharse en agosto, pero las especulaciones sobre las verdaderas razones de su marcha y sobre su destino secreto, confirmado dos semanas después, no dieron oportunidad para creer las palabras del rey Juan Carlos. Su traslado fuera de España sería temporal. Esta semana, los titulares sobre su vuelta llegan a primeras páginas tras publicarse la posibilidad de que regrese pronto, a mediados de octubre. La tercera de Carlos Herrera en el diario ABC, “Volveré. O no…”  lo cuenta clarito. La semana acaba con la ausencia del rey Felipe este viernes en la entrega de Despachos a los nuevos Jueces en la Escuela Judicial de Barcelona, por primera vez desde que asumiera la jefatura del Estado. De nuevo, intenciones impuestas, poca transparencia e intrigas soterradas. Don Juan Carlos está al tanto. Habla a diario con su hijo.

Rey Juan Carlos

Sí, tal cual. Me lo aseguran. En estos días convulsos en los que las informaciones siguen haciendo mella en su imagen, pero de paso y por el mismo precio golpeamos a don Felipe, padre e hijo están en contacto. Hablan de lo que está pasando y comparten una honda preocupación que, ahora sí, les quita el sueño. Conocen mejor que nadie el papel de cada uno y aman la Institución. También se conocen mutuamente y padre e hijo se quieren. De ahí la extrema dificultad de la decisión tomada. La responsabilidad de que don Juan Carlos se marchara fue de don Felipe. La presión del gobierno, brutal. Fueron tres semanas en las que la salida de don Juan Carlos de La Zarzuela, sede de la Jefatura de Estado, pero también su casa, se convirtió en la máxima del Gobierno. “Piden su cabeza”, así me lo contaron a finales de julio pasado y también que el acuerdo al que llegaron padre e hijo fluyó desde el corazón. Don Juan Carlos se quitaba de en medio. Que él no fuera el problema.

Carlos Herrera desvela en una valiosa tercera del diario ABC cómo fue la conversación entre el Rey y su padre en la que se decide su salida. No fue en un paseo, ni en un comedor -narra el periodista -. El Rey lo convocó en su despacho y en presencia de Jaime Alfonsín, Jefe de la Casa. Las formas son importantes cuando el fondo es crucial. Este último abrió fuego y le dijo a don Juan Carlos que tenía que abandonar La Zarzuela, marcharse de allí. Así lo había pedido la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo. Así, sin anestesia. Explica el periodista que le contestó a su hijo: «Para que estés tranquilo, me voy; y también para estar tranquilo yo».

Cuando a primeros de agosto el rey padre sale por la puerta del antiguo pabellón de caza donde se instaló con doña Sofía en 1963, Don Felipe sabe que va a volver. Recuerdo como en julio nos llegaron los primeros rumores de que querían echar al rey Juan Carlos. En ese momento, no entendía: había abdicado seis años antes y vivía retirado de la vida pública desde hacía ya más de un año. Ya pintaba poco, más bien nada, agazapado tras la sonrojante sombra de su entrañable pasado sentimental y con serios problemas de movilidad. Cierto es que el cerco informativo sobre sus cuentas en el extranjero, el entramado societario para manejarlas en paraísos fiscales, presuntas comisiones y las declaraciones de varios implicados en una investigación iniciada en Suiza ponían en jaque su ejemplaridad. Y también es cierto que ni en agosto ni ahora, dos meses después, está imputado, ni procesado, pero se fue. Dejaba el camino libre a su hijo. Pronto estará de vuelta. Así lo contaba en mi blog del pasado 17 de agosto en el que decía que volvería antes de lo que pensamos, se instalaría más cerca de los que imaginamos y con gente que le quiere. Impensable – para la familia- que pueda vivir lejos de los afectos, que viva la última etapa de su vida lejos de España.

En la carta que dirigió a su hijo, el Rey, antes de viajar fuera de España lo dice bien claro: “Te comunico mi meditada decisión de trasladarme, en estos momentos, fuera de España”.  Mi- decisión-y- en- estos- momentos. Consensuado y temporal. Es cierto que Abu Dabi como destino elegido chirrió desde el primer momento en el que el digital Nius publicó en exclusiva la imagen de don Juan Carlos descendiendo por la escalerilla de un avión recién aterrizado en los Emiratos Árabes. Su relación con la Familia Real saudí esta precisamente en el foco del conflicto por la supuesta comisión de 100 millones de dólares por la adjudicación de las obras del AVE Medina – La Meca a un consorcio de empresas españolas. Parece que las fechas no casan, de momento: la transferencia está datada en 2008 y el proyecto se licita 3 años después. La investigación sigue ahí. La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, decretó en junio que el fiscal de Sala del Tribunal Supremo de la especialidad de delitos económicos investigara el papel del Rey en las supuestas comisiones y si los hechos tienen o no relevancia penal (posible blanqueo de capitales y delito fiscal). Si finalmente todo esto queda en nada, los daños a la imagen de don Juan Carlos serán irreversibles; dicen que solo va a por él, pero el daño es también para don Felipe y la Institución, creo. De la raíz a la punta, todo es moño.

Don Juan Carlos dejó dicho que quedaba a disposición de la Fiscalía del Supremo. Clarito. Queda ver si vuelve antes de lo que esperamos, si será para la Regata 6m Copa de España que se disputará en Sanxenxo del 17 al 18 de octubre, competición que le ha hecho muy feliz en los últimos años tras su abdicación y sobrepasado por problemas personales. Sus amigos de allí siempre lo esperan. En La Zarzuela, también. Es lo que me confían de nuevo. Volverá cualquier día de estos. Volverá a su casa.

 

 

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