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El destino favorito de Valentino: Ibiza y Mallorca, glamour y secretos a bordo del TM Blue One

Valentino Garavani, fallecido a los 93 años, encontraba en Ibiza su refugio veraniego y espacio de inspiración lejos de la alta costura

Allí navegaba a bordo de su lujoso yate TM Blue One, rodeado de amigos y celebridades

El diseñador combinaba diversión, glamour y creatividad, haciendo de cada encuentro en el Mediterráneo un espectáculo privado

El destino favorito de Valentino: Ibiza y Mallorca, glamour y secretos a bordo del TM Blue One
Valentino junto a Anne Hathaway. (Foto: Gtres)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Televisión, moda y corazón. Periodista de vocación y comunicadora de formación, me he movido entre estudios de radio, redacciones digitales y bastidores de redes sociales. He narrado la actualidad en la 'Cadena SER', seguido la pista a las nuevas tendencias en 'El Independiente' y escrito sobre lifestyle y empresas en la 'Revista Capital'. En 'Diez Minutos', combiné redacción y estrategia digital como Community Manager. Ahora escribo en LOOK, donde cubro actualidad televisiva, moda, celebrities y realeza.
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La moda italiana y el mundo del lujo lloran la pérdida de Valentino Garavani, fallecido a los 93 años en su residencia romana. Pero más allá del icónico «rojo Valentino» y de las alfombras rojas que lo consagraron, el diseñador guardaba un secreto bien preciado: su refugio veraniego en Ibiza y Mallorca, donde el Mediterráneo, donde el Mediterráneo, el sol y el mar se convertían en escenario de su vida más íntima, lejos de los flashes y la presión de la alta costura.

Desde hace décadas, el diseñador y su inseparable socio y compañero Giancarlo Giammetti surcaban las aguas de Ibiza y Mallorca a bordo del TM Blue One, un yate de 47 metros que más que un barco era un palacio flotante. Decorado en caoba y tonos azul y blanco, con obras originales de Warhol y Picasso, el yate podía alojar hasta diez invitados, atendidos por una tripulación de nueve personas, y ofrecía una autonomía de más de 3.000 millas náuticas. Cada detalle estaba pensado para el confort y la perfección: mantas de cashmere en los reposabrazos, vajilla impecable y menús saludables que combinaban sofisticación y el auténtico sabor mediterráneo, convirtiendo cada travesía en Ibiza y Mallorca en una experiencia de lujo única.

Valentino Garavani en Ibiza. (Foto: Gtres)

Valentino Garavani en Ibiza. (Foto: Gtres)

Mallorca, y en especial Ibiza, para Valentino no era solo un destino, sino un ritual de estilo y amistad. A bordo del TM Blue One se encontraban algunas de las figuras más influyentes del mundo del espectáculo y la moda: Anne Hathaway, Gwyneth Paltrow, Jon Kortajarena, Naty Abascal, y hasta Lady Di, quien disfrutó de unas vacaciones en el Mediterráneo en los años 90, junto al diseñador y el príncipe Kyril de Bulgaria. Cada encuentro en el yate era un pequeño desfile de glamour, una extensión de la alta costura, donde la elegancia y la etiqueta no eran opcionales sino obligatorias.

El carácter perfeccionista de Valentino se hacía notar incluso en la intimidad del mar. Sus invitados solían permanecer solo unos días: cada gesto, cada objeto y cada protocolo estaba calculado al milímetro. Pero esta exigencia, lejos de restar encanto, elevaba la experiencia: navegar con Valentino era vivir un microcosmos de su universo creativo, donde todo -desde la ubicación del barco hasta el color del cóctel- estaba pensado para deleitar y asombrar. La Flower Power de Pacha, aquella fiesta que celebraba el espíritu hippy de la isla, llegó a tener a Valentino como invitado estelar, compartiendo risas, copas y música con amigos y celebridades, recordando que incluso en verano, la moda podía ser un acto de magia y espectáculo.

Valentino Garavani y Naty Abascal en una fiesta en Ibiza. (Foto: Gtres)

Valentino Garavani y Naty Abascal en una fiesta en Ibiza. (Foto: Gtres)

Además de la diversión, Ibiza representaba para Valentino un espacio de inspiración y libertad. Alejado de las luces de los desfiles y los talleres, encontraba tiempo para la reflexión, el mar y la compañía de sus amigos más cercanos. Allí, la dolce vita italiana se mezclaba con la brisa marina y el sol mediterráneo, un escenario a la altura de un hombre que entendía la vida como un lienzo donde cada momento debía ser perfecto. Con su fallecimiento, Ibiza no solo se convierte en un destino recordado, sino en un testimonio de su filosofía: la belleza no está solo en los vestidos que creaba, sino en los espacios que elegía, en las experiencias que compartía y en el lujo vivido con inteligencia, discreción y estilo. El TM Blue One y sus veranos en la isla permanecen como un legado invisible, la otra cara del genio de la moda.

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