Datos exclusivos: la verdad de la última conquista de Rocío Carrasco

Rocío Carrasco/Gtres
Rocío Carrasco/Gtres

Cuando el pasado mes de marzo Rocío Carrasco rompiese su silencio por sorpresa, comenzó en Telecinco una partida de ajedrez que todavía continúa. La docu-serie Rocío, contar la verdad para seguir viva, estaba producida y dirigida por una de las grandes productoras con las que la cadena trabaja. La Fábrica de la Tele no solo está detrás de la confesión de Carrasco, sino que es, además, la empresa a cargo de programas como Sálvame, Socialité o Sálvame Deluxe. Dos formatos de muchísimo peso en la cadena de Fuencarral.

Rocío Carrasco en una imagen de archivo./Gtres
Rocío Carrasco en una imagen de archivo./Gtres

Que la hija de Rocío Jurado diera un paso adelante en su exposición pública y contase por primera vez su historia fue considerado, incluso antes de emitirse, un hecho histórico en la crónica social de nuestro país. Lo que pocos podían presagiar entonces era que su testimonio se convertiría también en el grito desesperado de una mujer que, tras años siendo víctima de un maltrato psicológico, según su propio relato, que a fecha de hoy ya resulta indiscutible para quienes le han escuchado, se ha convertido a su vez en la voz de otras muchas que, a pesar de vivir situaciones similares, no tienen las herramientas con las que Carrasco cuenta hoy en día para dejar atrás su pesadilla.

Más allá del drama que Carrasco ha vivido como exmujer de Antonio David Flores, está el que sigue viviendo como madre de sus hijos. Unos hijos de los que ella se vio obligada a distanciarse “para seguir viva”, en una durísima decisión por la que, día sí y día también continúa siendo cuestionada. Y precisamente ha sido la citada distancia con su hija Rocío lo que dividió a los profesionales de Mediaset en dos bandos que, tras la entrevista de Rocío Carrasco en El programa de Ana Rosa, han comenzado a difuminarse diez meses después.

Rocío Carrasco en una imagen de archivo./Gtres
Rocío Carrasco en una imagen de archivo./Gtres

Casi por sorpresa, la mujer de Fidel Albiac se ha sentado en el plató que semanalmente ocupa su hija. El mismo que históricamente desde que comenzaron sus confesiones, había inclinado más la balanza hacia el lado de la joven que hacia el de su madre. Pero las cosas han cambiado y, tal y como ha podido saber LOOK, las declaraciones de su Rocío Flores, que se refirió a ella de manera muy negativa, los mensajes que han trascendido de cómo su representante -que trabaja también con su padre y Olga- escribía el guion de lo que la colaboradora de AR dice en sus intervenciones y la bochornosa llamada de José Antonio, que cuestionaba y ponía en duda el testimonio de su sobrina sobre la violencia que sufrió Rocío Carrasco por parte de su hija y de su exmarido, han llevado a la cadena a dar un giro de timón y darle sitio en uno de los programas que más le ha cuestionado.

Un cambio que comenzó el martes de esta misma semana con la presencia de Jorge Javier Vázquez en el programa, y que se habría confirmado con la entrevista de Carrasco este miércoles. Las mismas fuentes confirman a este digital que “la cadena ha mantenido varias conversaciones y reuniones con los responsables de las productoras implicadas y la decisión fundamental ha sido replantear la situación y evitar que se siga revictimizando a Rocío Carrasco. Por lo que han comenzado por darle sitio y voz en el mismo plató y sofá en el que su hija se dirige a la audiencia desde abril de 2021”.

Todo apunta a que fue la mencionada llamada del marido de Gloria Mohedano en la última emisión de Montealto y la posterior lectura que Ana Bernal hizo del gesto lo que ha llevado a ‘la cúpula’ de la cadena a tomar cartas en el asunto.

Rocío Carrasco y Fidel Albiac en una imagen de archivo./Gtres
Rocío Carrasco y Fidel Albiac en una imagen de archivo./Gtres

La periodista, especializada en violencia de género, lleva desde el principio de la emisión del testimonio de Rocío Carrasco analizando y comentando en plató todo lo que rodea al caso. La nula delicadeza del marido de Gloria Mohedano a la hora de tratar a su sobrina y su desprecio al poner en duda su testimonio hizo que Ana se mostrase muy firme y advirtiera de la seriedad de lo ocurrido, señalando en la actitud del que fuera cuñado de Rocío Jurado un claro ejemplo de negacionismo de la violencia de genero y advirtiendo que se estaba contribuyendo a “revictimizar” a Carrasco, y que esto era algo que llevaba meses ocurriendo “en pequeñas píldoras” en otros espacios de la cadena.

Un aviso que ha surtido efecto casi de inmediato, ya que apenas unos días antes de que esto ocurriera parecía improbable que desde el plató que más se ha protegido a Rocío Flores, se le diera voz a su madre.

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