Arqueología

Un desastre para la biología pero un tesoro para los arqueólogos: el deshielo de una montaña noruega saca a la luz 48 flechas prehistóricas preservadas desde hace al menos 5.000 años

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Flechas. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Los arqueólogos suelen encontrar grandes tesoros en obras y en otros yacimientos. Sin embargo, lo sorprendente del último hallazgo en Noruega es que ha ocurrido gracias a una desgracia medioambiental: el cambio climático.

En concreto, los arqueólogos han hallado 48 flechas con punta de pizarra y astil de madera datadas hace más de 5.000 años. Gracias al hielo, están conservadas en muy buen estado. El descubrimiento ha ocurrido en Langfonne, Storfonne y Handklefonne, dentro del área montañosa de Kvitingskjølen.

Los responsables del descubrimiento son el programa de arqueología glaciar Secrets of the Ice, que siguen trabajando en la campaña de 2026 en Jotunheim. Hay piezas de épocas distintas.

Los arqueólogos hallan flechas milenarias gracias al deshielo en las montañas noruegas

El deshielo suele ser negativo, pero debajo de la nieve hay grandes tesoros arqueológicos. De hecho, el interés de estas flechas va más allá de la punta de pizarra. Por ejemplo, la madera, los tendones y los materiales orgánicos son una pista de cómo se fabricaban y se ensamblaban las armas hace 5.000 años.

Entre las 48 flechas, una de las más sorprendentes posee una punta elaborada con concha de mejillón de agua dulce. En este caso, sólo tiene 3.600 años. También hay una sección de astil reforzada con tendones de animal y corteza de abedul.

El hielo ha ayudado a la conservación, pero una vez descongeladas el proceso de deterioro puede acelerarse. Eso ha provocado que el reto de los arqueólogos sea todavía mayor: deben documentarlas, estabilizarlas y prepararlas para el estudio sin inutilizarlas.

Qué supone el hallazgo arqueológico de estas 48 flechas en Noruega

Los arqueólogos ya sabían que estas montañas eran un yacimiento relevante gracias al trabajo dirigido por Lars Holger Pilø desde finales de 2020. En esa expedición, estudiaron 68 flechas y cinco puntas recuperadas de Langfonne.

Lo relevante de este tipo de descubrimientos arqueológicos es que se puede combinar el análisis de los restos con datos glaciológicos para reconstruir la actividad humana y los cambios del hielo.

Por ejemplo, para relacionar este tipo de flechas con determinadas prácticas de caza antiguas y comprobar cómo el uso de flechas aumentó desde hace unos 1.700 años, con un máximo alrededor de hace 1.200 años.

Aun así, los arqueólogos también han avisado de que las piezas no siempre aparecen donde se perdieron. El movimiento del hielo, el agua del deshielo y otros procesos naturales pueden desplazarlas.

Por eso no es tan fácil como determinar que en el yacimiento hubo un asentamiento. Es necesario que los historiadores lo interpreten y lo comparen con la documentación existente.

El dilema de la arqueología glaciar: el problema del cambio climático

Un tema del que no siempre se habla es del dilema en el que vive la arqueología glaciar. Cada vez tienen más trabajo y pueden identificar restos de civilizaciones antiguas en el hielo. ¿Pero es una buena noticia?

Siendo egoístas, para los arqueólogos dedicados a dicha especialidad es una oportunidad de oro, pero generalmente está motivada al aumento del deshielo por culpa del cambio climático.

Además, estos lugares suelen guardar información que va más allá de la actividad humana. En ellos se conservan huesos, astas y otros restos animales que ayudan a estudiar el pasado de la montaña.

Por tanto, el deshielo está afectando a un archivo natural y arqueológico cuyo contenido todavía no conocemos por completo.

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