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Sánchez prepara con su núcleo duro una comparecencia para «hablar de la Justicia» tras la condena a su hermano

Su entorno asegura que está muy "enfadado" tras conocer una sentencia condenatoria que no esperaba

  • Esther Jaén
  • Corresponsal política en OKDIARIO. Colaboradora y analista política en radio y televisiones. Te leo en esther.jaen@okdiario.com

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido encerrarse en el Palacio de la Moncloa para preparar una comparecencia pública en la que quiere dar su versión sobre el funcionamiento de la Justicia y, en concreto, sobre la reciente condena de su hermano, David Sánchez. Según fuentes próximas al presidente, Sánchez «no esperaba una condena para su hermano».

Estas mismas fuentes han señalado a OKDIARIO que el presidente del Gobierno, antes de recluirse con su núcleo duro en Moncloa para trabajar sobre esa posible comparecencia pública, no ha disimulado su disgusto e incluso «enfado» ante esa condena a 9 años de inhabilitación para ocupar cargo público impuesta a su hermano.

Sánchez se ha recluido con alguno de sus colaboradores, como el director del Gabinete de la Presidencia, Diego Rubio, y alguna otra ayuda puntual, elaborando un discurso medido, a través del cual quiere expresar su discrepancia con el contenido de la sentencia, la confianza, pese a lo expuesto en la misma, en la inocencia de su hermano y también en su esposa, Begoña Gómez, imputada por haber cometido, presuntamente, varios delitos por los que las acusaciones solicitan hasta 24 años de prisión.

Pocas pistas está dando Sánchez a los suyos sobre cómo va a estructurar ese discurso, en el que pretende conjugar su confianza en la Justicia con su absoluta disconformidad con la sentencia condenatoria contra su hermano, o con el trato dispensado hasta la fecha por el juez Juan Carlos Peinado a su esposa, en su calidad de juez instructor.

Sin embargo, los suyos tienen claro lo que piensa el presidente y por ello buena parte de su gobierno y de la dirección del PSOE han salido en tromba en las últimas horas cargando contra la sentencia, tachándola de «barbaridad», hablando de «acoso» o de «persecución» judicial. Les consta que eso es lo que Sánchez piensa, pero no saben si va a pronunciar esas palabras en público o si seguirá delegando en los suyos, para que continúen siendo ellos quienes las siembren en el debate público.

Sánchez estudia pros y contras mientras prepara un relato en el que el presidente colocará a la derecha y la ultraderecha, a cuyo servicio entiende que actúan «algunos jueces», al frente de una conspiración para derribar al Gobierno. Un relato con el que dar una vuelta más de tuerca a la polarización, desatada ya en la recta final de la legislatura.