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Economía
Los precios se disparan

La guerra de Irán lleva la inflación al 4,9% en septiembre, la tasa más alta en tres años y medio

Numerosos expertos e institutos de análisis advirtieron hace unos meses que el verdadero ‘shock’ de precios por la guerra en Irán llegaría después del verano y así ha sido. En septiembre, cuando se cumplen siete meses completos desde que los EE.UU. e Israel lanzaran sus ataques sobre el país persa y este respondiera con el cierre del estrecho de Ormuz, la inflación en España se ha disparado hasta el 4,9% interanual, la tasa más alta en tres años y siete meses, según ha informado hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Para encontrarse con un valor más alto hay que remontarse a febrero de 2023, cuando nuestro país apenas empezaba a dejar atrás lo peor de la espiral inflacionaria que siguió a la invasión rusa de Ucrania y el ahogo del flujo de gas y petróleo desde Rusia. Hoy como ayer, las materias primas energéticas vuelven a ser la razón de esta crisis de precios. Puesto que se trata de una cifra preliminar, Estadística aún no precisado en cuánto queda el alza de las gasolinas y la luz en el noveno mes del año, pero sí especifica que la subida de los carburantes para vehículos es la principal razón que explica este mal resultado, algo que en todo caso es evidente.

Con el barril de crudo Brent -el de referencia en Europa- cotizando hoy en los 99 dólares, un 40% más que antes de que empezara el conflicto, y sin visos de bajar pronto, los precios en las gasolineras españolas ya se sitúan en el entorno de 1,90 euros/litro tanto para el gasóleo como la gasolina, hecho que acentúa el potencial -vía precio del transporte- del carburante como correa de transmisión que contagie esta crisis al resto de la economía.

Si de eso se trata, los datos de septiembre no son demasiado halagüeños, pues el INE apunta a que la inflación subyacente, que es la que elimina del análisis los elementos más volátiles del paquete -energía y alimentos no elaborados- para ofrecer una fotografía más ‘estructural’ de los precios, ha escalado hasta el 3,1%, la tasa más alta desde marzo de 2024. Esto indica algo que también avanzaron los analistas, y es que pasado el verano la escalada de precios empezaría a trasladarse hacia los productos no-energéticos.

Con todo, el camino queda expedito para que el Banco Central Europeo (BCE) continúe por la senda de endurecimiento de su política monetaria que inauguró el pasado mes de junio con la primera subida de los tipos de interés en tres años, que tuvo una réplica el pasado diez de septiembre con otra alza que dejó el tipo de referencia (facilidad de depósito) en el 2,5%. El dilema que tiene sobre la mesa el consejo de gobierno del supervisor europeo no es sencillo, ya que tendrá que enfrentar una crisis que es de oferta y que, por tanto, le obligará a conjugar la necesaria contención de precios con la necesidad de mantener engrasadas las economías europeas, que -a excepción de España y algún otro país periférico- no terminan de despegar. Hay que recordar que ese 4,9% de inflación en España se sitúa nada más y nada menos que tres puntos por encima de ese 2% que los banqueros centrales recomiendan como un valor que permite evitar la deflación a la vez que aupar el avance del PIB.

(habrá ampliación…)