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Confirmado por la Seguridad Social: se permite cobrar el 100% de la pensión y seguir trabajando si se demoran 5 años la jubilación

Llegar a la edad de jubilación no obliga a que nos tengamos que despedir del trabajo. Quien quiera seguir en activo puede hacerlo y en algunos casos, incluso es posible comenzar también a cobrar la pensión al completo. Es una opción que la Seguridad Social contempla y que va destinada aquellos trabajadores que retrasen su jubilación y permite alcanzar el 100% cuando la demora llega a los cinco años.

Se trata de la llamada jubilación activa y a ella se pueden acoger tanto asalariados como autónomos. La cantidad que se cobra mientras se trabaja depende de cuánto se haya retrasado el acceso a la pensión. Con un año de demora se parte de un porcentaje más reducido, pero éste va creciendo a medida que pasan los años hasta llegar al 100% a partir del quinto.

Cómo cobrar el 100% de la pensión y seguir trabajando

Seguir unos años más trabajando puede tener recompensa cuando llega el momento de jubilarse. La normativa permite que quienes prolonguen su vida laboral accedan después a la jubilación activa y compatibilicen los ingresos de su actividad con una parte de la prestación o incluso con toda ella. Eso no quiere decir que cualquier persona que continúe trabajando después de la edad ordinaria pueda empezar a cobrar inmediatamente la pensión. Debe haber pasado al menos un año desde que alcanzó dicha edad antes de acceder a esta modalidad. También debe contar con el periodo mínimo de cotización que da derecho a una pensión contributiva.

La medida incluye a trabajadores por cuenta ajena y autónomos. En el primer caso tampoco se exige mantener una jornada concreta, ya que la actividad compatible puede desarrollarse tanto a tiempo completo como parcial. Durante ese primer año tampoco hay que dejar el trabajo para poder acogerse más adelante a la jubilación activa. El trabajador puede continuar con su actividad y, una vez transcurrido el plazo y cumplidos los demás requisitos, acceder a esta modalidad sin haber interrumpido su carrera. La norma sí deja fuera de este cálculo las edades de jubilación que hayan sido rebajadas mediante anticipaciones o bonificaciones.

Cuánto se puede cobrar según los años de demora

La cantidad de la pensión que se puede compatibilizar con el trabajo aumenta conforme pasan los años. La Seguridad Social establece cinco porcentajes diferentes y toma como referencia los años completos transcurridos antes de acceder a la jubilación activa. Si sólo se ha retrasado un año, corresponde el 45% de la pensión. Con dos años completos, la cantidad aumenta hasta el 55%, y con tres alcanza el 65%. Esperar cuatro años permite cobrar el 80%. El cambio más importante llega a partir del quinto año, cuando se alcanza el 100%.

Esto significa que alguien que hubiera decidido continuar trabajando durante cinco años después de alcanzar su edad ordinaria podría empezar a cobrar íntegramente la pensión que le corresponda sin abandonar necesariamente su actividad laboral. Los años tienen que estar completos. Por ejemplo, cuatro años y varios meses de demora no dan acceso todavía al 100%, ya que para llegar a ese porcentaje deben haberse cumplido los cinco años.

La cantidad tampoco queda necesariamente congelada en el porcentaje reconocido al comenzar la jubilación activa. Por cada 12 meses ininterrumpidos que se permanezca posteriormente en esta situación, el porcentaje aumenta cinco puntos, aunque nunca puede superar el 100%.

Los autónomos también pueden acogerse a la jubilación activa

La jubilación activa incluye a los trabajadores por cuenta propia, aunque para ellos existen algunas particularidades. Los autónomos que tengan contratado al menos a un trabajador y cumplan las condiciones establecidas pueden acceder en determinados casos a un porcentaje más favorable durante los primeros años. Cuando se cumplen esos requisitos y la demora es de entre uno y tres años, el porcentaje puede situarse en el 75%. A partir del cuarto año se aplica el 80% y, una vez alcanzados los cinco años de demora, también se puede llegar al 100% de la pensión. La fórmula permite así continuar al frente de una actividad profesional o de un negocio sin tener que esperar necesariamente al cese definitivo para comenzar a cobrar la pensión.

Qué ocurre cuando se deja definitivamente de trabajar

La jubilación activa puede mantenerse mientras se desarrolle una actividad compatible. Cuando ésta termina, el pensionista pasa a cobrar íntegramente la pensión que tenga reconocida si hasta entonces sólo estaba recibiendo una parte. Los cambios introducidos en esta modalidad también permiten hacerla compatible con los incentivos correspondientes a la jubilación demorada. Sin embargo, las cotizaciones efectuadas durante la jubilación activa no sirven para aumentar el complemento económico por haber retrasado previamente el retiro.

La diferencia con una jubilación convencional es clara. Una persona que quiera seguir trabajando después de alcanzar la edad ordinaria tiene la posibilidad de hacerlo y, cuando haya transcurrido el tiempo necesario, empezar a cobrar también parte de su pensión. Si ha retrasado cinco años completos la jubilación, esa cantidad puede alcanzar el 100%. Así, continuar trabajando más allá de la edad ordinaria no supone necesariamente aplazar indefinidamente el cobro de la prestación. La jubilación activa abre la puerta a compatibilizar ambos ingresos y premia especialmente a quienes han prolongado durante más tiempo su carrera profesional.