Vinicius no pisará Mestalla este sábado. Mientras el Real Madrid busca otra victoria antes del parón, el brasileño estará a casi 6.000 kilómetros, en Dubái, participando en distintas acciones publicitarias relacionadas con los compromisos comerciales del club blanco. Su sanción, de la que le queda por cumplir el último de los cuatro partidos, ha permitido encajar este desplazamiento. Después viajará directamente para incorporarse a la concentración de Brasil. Una agenda distinta para un futbolista que sigue pagando las consecuencias de su expulsión contra el Villarreal.
El castigo termina en Valencia. Allí Mourinho volverá a preparar un partido de la Liga sin poder contar con su extremo, una ausencia que se ha prolongado durante un mes. Desde aquel encuentro del 10 de octubre en el Bernabéu, las protestas del brasileño le han mantenido fuera de los planes del portugués en el campeonato doméstico. Cuatro partidos que en Valdebebas consideraron desproporcionados, empezando por el propio jugador.
La Champions sí le permitió regresar al equipo en Atenas. Sin embargo, la visita a Mestalla todavía forma parte de esa cuenta pendiente con la competición española. Será la última. Después del parón, Vinicius podrá volver a entrar en una convocatoria de la Liga y Mourinho recuperará una alternativa más para su ataque.
Una ausencia en territorio caliente
Su baja tiene un significado especial por el escenario. Mestalla se ha convertido en una de las visitas más tensas para el internacional brasileño. Los episodios racistas sufridos allí y sus enfrentamientos con parte de la grada han marcado una relación deteriorada que ha trascendido los noventa minutos y ha ocupado mucho espacio fuera del terreno de juego.
El documental del futbolista volvió a agitar esa historia y provocó el malestar del valencianismo. A ello se añade otro dato que explica la temperatura de sus últimas apariciones en ese estadio. Vinicius ha sido expulsado en dos de sus tres últimas visitas a Mestalla. Esta vez no habrá reencuentro. La sanción lo aparta de un campo donde cada gesto suyo suele multiplicar el ruido.
Para el Real Madrid, el trabajo será resolver el partido con los jugadores disponibles. Para Vinicius, cerrar definitivamente un castigo que le ha impedido ayudar a sus compañeros en citas importantes. La visita a Valencia pondrá fin a esa ausencia obligada.
Dubái entra en su agenda
El viaje responde a la relación comercial que el Real Madrid mantiene con Dubái. El brasileño está aprovechando estos días para grabar piezas de promoción turística dentro de una colaboración que se formalizó en 2023. Visit Dubai es socio de destino oficial del club, un acuerdo que también contempla iniciativas vinculadas a Real Madrid World, el parque temático situado en Dubai Parks and Resorts.
La presencia de futbolistas blancos en este tipo de actividades forma parte de esa alianza. En esta ocasión, la imposibilidad de que Vinicius dispute el encuentro del sábado ha facilitado encontrar espacio en el calendario. El extremo cambia durante unos días el trabajo competitivo por los compromisos promocionales asociados a la entidad.
El vínculo con el emirato tiene, además, otro escaparate permanente en la camiseta. Emirates acompaña al Real Madrid desde 2013 y representa una de sus grandes relaciones comerciales.
De Dubái a Brasil
El desplazamiento también encaja con su siguiente obligación deportiva. Vinicius se incorporará directamente desde Dubái a la concentración de Brasil, que afrontará dos amistosos durante el parón internacional. La selección brasileña tiene previsto medirse a Japón el día 14 y a Singapur el 17.
La ubicación del emirato facilita ese recorrido hacia Asia. Antes, sus compañeros tendrán que superar Mestalla. Vinicius lo seguirá desde la distancia, con la certeza de que su cuenta atrás ya termina. Un último partido fuera antes de volver a estar disponible en la Liga.