El Real Madrid no ha cambiado de opinión respecto a Rodrigo Hernández. Pese al extraordinario Mundial que está firmando el centrocampista español y a su regreso al máximo nivel después de una lesión muy delicada, el club blanco mantiene intacta su decisión: no intentará acometer su fichaje. En Valdebebas admiran al jugador, reconocen su enorme jerarquía y consideran que sería un futbolista capaz de mejorar prácticamente cualquier plantilla del mundo, pero entienden que la operación no encaja ni deportiva ni económicamente en la planificación actual.
Rodri ha vuelto a demostrar durante este Mundial por qué está considerado uno de los mejores centrocampistas del planeta. Después de un inicio de campeonato condicionado por la falta de ritmo, el internacional español ha ido claramente de menos a más hasta convertirse de nuevo en el gran faro del equipo de Luis de la Fuente. Su actuación ante Francia en semifinales fue la confirmación definitiva de su crecimiento: mandó como único pivote, dio sentido a la salida de balón y controló el centro del campo frente a futbolistas del nivel de Tchouaméni y Rabiot.
Su personalidad también gusta mucho dentro del Real Madrid. Rodri no tiene redes sociales, lleva una vida alejada del ruido y analiza el fútbol con una exigencia casi obsesiva. Es extremadamente autocrítico, no necesita que nadie le señale sus errores y vive pendiente de cada detalle de su rendimiento. Ese perfil encaja con la cultura de exigencia que pretende implantar José Mourinho, pero eso no significa que el entrenador portugués haya solicitado su fichaje.
Mourinho no ha pedido un esfuerzo
Mourinho no ha pedido a Rodri. El técnico sí considera que el equipo necesita mejorar su capacidad para organizar el juego y contar con un centrocampista capaz de marcar el ritmo, pero no ha colocado el nombre del jugador del Manchester City encima de la mesa. La planificación deportiva del Real Madrid no contempla realizar una ofensiva por él y la postura del club no se ha modificado por lo sucedido durante el Mundial.
En Valdebebas también tienen muy presentes las dificultades de una hipotética operación. Rodri es una pieza fundamental para el Manchester City, tiene un valor enorme en el mercado y su incorporación obligaría a realizar una inversión de unos 50 millones de euros. Además, el club cuenta con otras prioridades y no desea entrar en una negociación larga, costosa y prácticamente imposible. Eso sí, el jugador sí forzaría para intentar recalar en la entidad madridista.
El Mundial ha servido para confirmar que Rodri sigue siendo un jugador extraordinario, pero no para alterar la estrategia del Real Madrid. La admiración existe, pero no se traducirá en movimientos. Ni el club tiene previsto intentar su fichaje ni Mourinho lo ha solicitado.