Champions: Real Madrid-Inter

Con Courtois y Mbappé basta

Victoria sufridísima del Real Madrid ante un Inter que dominó en el Bernabéu gracias a las paradas de Courtois

Mbappé y Valverde aprovecharon dos regalos del Inter para dar la victoria al equipo de Mourinho

Ambos equipos desperdiciaron numerosas ocasiones y el Bernabéu acabó pitando a su equipo, en especial a Vinicius

Para el Real Madrid la Champions es como Ceuta: se defiende. Así fraguó su trabajada y a ratos sufrida victoria ante el Inter. El partido fue de color nerazzurro, sobre todo en una primera parte en la que no la olieron los de Mourinho, pero el marcador pintó en blanco. Mbappé y Fede Valverde aprovecharon sendos regalos del Inter para poner al Madrid 2-0 antes del descanso y Courtois hizo el resto. Que fue mucho. El segundo tiempo fue un correcalles en el que ambos equipos desperdiciaron media docena de ocasiones y el marcador acabó con un apretadísimo 2-1 por el gol postrero de Carlos Augusto. El Bernabéu acabó pitando a su equipo, en especial a un Vinicius que acabó perpetrando otro partido indecente.

Arrancaba el Real Madrid el camino hacia La Decimosexta con un equipo huérfano de centrocampistas. Las sanciones de Bernardo Silva, Güler y Camavinga y las lesiones de Tchouaméni y Thiago Pitarch, que entraron en la convocatoria in extremis, obligaron a Mourinho a colocar a Trent como pareja de Fede Valverde en el doble pivote. El hueco de Güler no era para Diomande, que lleva cinco suplencias consecutivas para sorpresa de la cúpula, sino para Brahim, un jugador que encanta a Mourinho. El resto eran los de siempre porque Mou tiene sus intocables.

Enfrente el Inter, un clásico de la Copa de Europa y el último equipo con el que Mourinho ganó la Champions hace ya más de tres lustros. Los de Chivu, que también jugó a las órdenes de Mou, se plantaban en el Bernabéu con su habitual sistema de tres centrales, uno de ellos Bastoni, al que más de uno quería de blanco este verano. Arriba, la dinamita de Lautaro y Thuram y en el medio el inagotable talento de Barella.

Frío salió el Real Madrid ante un Inter que no rehuía jugar la pelota. Y en tres minutos pudo haber llegado el 0-1 si no hubiera sido porque Thuram Jr. pegó su volea al muñeco y Courtois la sacó a bocajarro. Respiraba con alivio Mourinho y sonaba un mudo runrún en el Bernabéu. Que se incrementó en el córner subsiguiente después de que nadie despejara la pelota, que acabó botando dentro del área pequeña.

La salida del Real Madrid no podía ser peor. Lo mejor en los primeros cinco minutos era el resultado. Ni rastro de la presión con la que el equipo empezó la temporada ni tampoco precisión alguna con la pelota. El partido era del Inter. El dominio italiano era tan absoluto que casi logra adelantarse en el marcador a los diez minutos en un centro al área que Huijsen estuvo cerca de introducirse en su propia portería.

Mbappé sí atina

La presión del equipo de Chivu no dejaba salir al Real Madrid de su propio área. Y entonces llegaron los primeros pitos al Bernabéu. Y luego la tercera ocasión del Inter, esta vez en las botas de Lautaro, cuyo disparo raso se envenenó tras botar en las narices de Courtois, que la sacó como pudo. El repaso nerazzurro era notable pero la ley de fútbol estaba por cumplirse.

Ya saben: el que perdona, lo paga. Y a la primera lo pagaría bien caro el Inter tras un mal pase de Jones y un peor gesto de Bisseck, que le dejó la pelota en bandeja a Brahim. El hispano-marroquí encontró a Mbappé, que se desmarcó emboscado entre los centrales y no perdonó ante la media salida de Josep Martínez. Pues eso: el que dominaba era el Inter pero el que se adelantaba en el marcador era el Real Madrid.

Casi no le dio tiempo al equipo de Mourinho a celebrar el gol cuando el Inter metió otro susto. Calhanoglu ejecutó a romper una falta peligrosísima en la frontal y se topo, cómo no, con Courtois, que metió la mano fuerte y evitó por tercera vez en el partido males mayores para su equipo. Ni el 1-0 había cambiado el escenario del partido: el Inter monopolizaba la pelota y el Real Madrid replegaba al estilo Ancelotti, con todos en su propio campo.

El Inter se suicida

Pero el Inter decidió pegarse un tiro en el otro pie. El que cogió el arma fue el portero, Josep Martínez, que trató de hacer una ruleta con los pies delante de Fede Valverde como si fuera Zidane. El resultado era el previsible: 0-2. La jugada recordó a aquel robo de Benzema a Donnarumma en la remontada ante el PSG. El uruguayo sólo tuvo que meter la puntera para que la temeridad del portero terminara en el segundo del Madrid.

A Mourinho le salía perfecto el plan. El Inter manejaba el partido pero el Madrid manejaba el resultado. Y así continuó el partido con los italianos, ya exigidísimos por el marcador, dominando la pelota y con el Real Madrid listo para darse a la fuga en las contras. Escenario idílico para velocistas como Vinicius y Mbappé, tanto como para centrocampistas de zancada larga como Fede Valverde y Bellingham, inédito en la primera media hora.

En el 35 Jones perdonó la quinta ocasión del Inter con un remate dentro del área que rozó el videomarcador. Parecía el partido del viernes en La Cartuja pero a la inversa. El Real Madrid, sencillamente, no olía la pelota y sólo el resultado ahogaba la pitada de un Bernabéu que ya está acostumbrado a las lentejas con tal de tener algo que cenar.

En el 45 llegaría la mejor jugada de la primera parte. Mbappé se lo guisó y Mbappé se lo comió. Recuperó el balón, aceleró con una zancada gacelesca, se metió en el área y disparo raso y abajo. La sacó Martínez con el pie y la pelota le quedó a Bellingham con todo a su favor para el 3-0. Se durmió el inglés y su remate lo desbarató desde el suelo el portero del Inter. Ahí murió un primer tiempo donde los visitantes fueron mejores en todo –remates, 70% de posesión, córners, regates…– menos en el marcador, que dominó el Real Madrid por un increíble 2-0.

Errores increíbles

Nada más empezar el segundo tiempo aparecieron latifundios a la espalda de la defensa del Inter. El primero lo desaprovechó Mbappé, que se hizo un lío delante del portero cuando lo tenía todo a favor para marcar. Abortó el tanto Josep Martínez, que se iba entonando tras su cantada. El que siguió parando fue Courtois en otro mano a mano ante Jones tras otro desajuste entre Dumfries y Konaté.

El Inter siguió en modo escopeta de feria tras un remate a bocajarro de Thuram que se fue al cielo en el 50. Volvía a sufrir un Real Madrid incapaz de que la pelota le durara un padrenuestro. Dos más perdonarían Lautaro y Jones en sendos remates a bocajarro que repelió Courtois por dos veces. Ahora sí pitaba el Bernabéu. Motivos había de sobra mientras Mourinho hibernaba los cambios.

Si Tchouaméni tenía media hora en las piernas, era el momento de meterle porque el invento de Trent había salido más rana que Gustavo. En el 57 Bellingham se apuntó a la feria de los errores. Recibió en el segundo palo a dos metros de la portería, la bajó con el pecho, se echó la siesta y remató blandito y al cuerpo de Josep Martínez. Era el segundo fallo obsceno y clamoroso del jugador inglés. Por cierto, todo el mérito de la jugada fue para un Brahim se disfrazó de Butragueño en sus mejores tiempos.

Pita el Bernabéu

En el 60 hizo tres cambios Chivu. Mourinho ninguno. El Inter percutía sin parar y Vinicius, en otro partido infame, se llevaba otra pitada (suave) del Bernabéu. Otra vez una mano de Courtois envió a córner un disparo de Bastoni desde fuera del área en el 62. Más pitos. El duelo era una reyerta con ocasiones en forma de navajazos. En el 66 perdonó Mbappé con un remate algo forzado dentro del área tras una soberbia asistencia de Brahim.

Era un partido de tenis con una sucesión de ocasiones perdonadas. La del 68 la tuvo Brahim que lo hizo todo bien menos el remate final, que se marchó fuera demasiado cruzado. En el correcalles debía sacar ventaja el Real Madrid y eso que Vinicius ya no gana las carreras como antes. Y que Mourinho seguía guardándose los cambios.

Cuando los quiso hacer ya había marcado el Inter. La jugada la capitaneó Lautaro por la banda derecha. El argentino, que estaba completando un partidazo, la puso tensa al segundo palo donde Carlos Augusto aprovechó para birlarle la cartera a Dumfries y marcar el 1-2. El Bernabéu, harto de todo y de todos, volvía a pitar por tercera vez en el partido. Fue entonces cuando Mourinho metió a Tchouaméni y Diomande por Trent y Brahim.

El costamarfileño enseñó sus credenciales en el primer minuto con una acción individual que resolvió con un tiro violento que sacó el portero del Inter con el antebrazo. En el 87 Mourinho, que veía en peligro el resultado, quitó del campo a Vinicius para meter a Carreras y blindar la banda izquierda. Tanto tardó el brasileño en retirarse mientras escuchaba los pitos de la grada que el colegiado dejó al Real Madrid con diez por la norma de tardar en retirarse del campo. Los blancos apretaron los dientes para sufrir.

Salieron ilesos de las últimas embestidas del Inter y salvaron tres puntos de manera agónica. El partido fue indescifrable y entretenido y el Real Madrid logró una victoria que en muchos minutos fue inmerecida pero que pone a los de Mourinho con tres puntos en el debut en la Champions.

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