Cada cuál lo puede vender desde el prisma de sus intereses, pero el Real Madrid está lejos de haber perdido ninguna batalla tras alcanzar un acuerdo más que necesario por el bien del fútbol europeo con la UEFA con el fin de la Superliga. La conclusión este proceso es clara y cristalina: sin la intermediación del club blanco el inmovilismo del organismo continental se hubiese mantenido con la Champions League y nada hubiese cambiado como ahora sí está sucediendo.
En el Real Madrid se cuenta con una reacción forofa donde se tache a la entidad madridista de gran perdedora, pero en esa no está Florentino Pérez, que, como es habitual, ve más allá de lo conseguido con el proyecto de la Superliga. «También le cayeron hostias a Bernabéu cuando se creó la Copa de Europa», reflexionan desde Valdebebas minutos después de hacer oficial un acuerdo en el que se lleva trabajando tres meses de manera silenciosa.
El acuerdo, que se ha gestado discretamente durante los últimos tres meses, no está relacionado con el incremento de ingresos de los clubes, sino con la consolidación de la posición del Real Madrid en el escenario europeo y la estabilidad del fútbol continental.
Desde la transformación de la Champions League en 2024 condicionada por la competencia con la Superliga, los ingresos vinculados al rendimiento de los equipos, los premios por victoria o empate y los derechos televisivos han aumentado significativamente. Se ha pasado de alrededor de 2.000 millones de euros a casi 2.500 millones a repartir entre los clubes. Como consecuencia, este modelo garantiza beneficios económicos crecientes para todos los clubes participantes, incluido el Real Madrid, y refuerza la idea de que el club blanco sigue siendo un actor central en cualquier decisión de relevancia europea.
Más allá del aspecto económico, el club mantiene su lucha por acercar a los jóvenes al fútbol y para que la Champions sea accesible en abierto, siguiendo un modelo similar al del Mundial de Clubes de la FIFA que se celebró el pasado verano y que se pudo ver sin pagar un solo euro.
La influencia del Real Madrid también ha sido clave en la negociación con la UEFA, con Aleksander Ceferin poniendo mucho de su parte, y la colaboración de Nasser Al Khelaïfi, en su rol de presidente de la ECA. En este contexto, el Barcelona nunca ha participado en las conversaciones, lo que subraya el protagonismo exclusivo del club blanco en estas negociaciones.
El Real Madrid y el acuerdo de la Superliga
Por ahora, el acuerdo se considera un «pacto de caballeros» y el Real Madrid retirará la demanda por más de 4.000 millones que mantenía contra la UEFA únicamente cuando todo quede formalizado por escrito. Año tras año, la implementación de este acuerdo permitirá que los clubes continúen beneficiándose tanto económica como deportivamente.
Con este movimiento, el Real Madrid reafirma que su papel en el fútbol europeo sigue siendo decisivo. Sin la participación del club blanco, la UEFA no podría avanzar en la transformación de sus competiciones, consolidando así la relevancia estratégica del equipo de las 15 Copas de Europa en el futuro del fútbol continental.