La rodilla, un punto que preocupa

Una plaga que no cesa en el Real Madrid: «Más partidos, más riesgo»

Diego García-Germán, médico del equipo olímpico español de los Juegos Olímpicos de Invierno, analiza las lesiones de rodilla en el Real Madrid

Confía en que Rodrygo regresará al cien por cien, pero dentro de 10 meses

El brasileño se rompe

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El aumento puntual de lesiones de rodilla en el Real Madrid genera preocupación mediática y deportiva. Sin embargo, el traumatólogo Diego García-Germán, médico del equipo olímpico español de los Juegos Olímpicos de Invierno, llama a la calma al analizar la reciente acumulación de este problema en la entidad madridista. Han sido muchas las lesiones graves que se han visto en Valdebebas en los últimos años. La última, la de Rodrygo Goes.

«El aumento puntual del número de lesiones en algunos equipos siempre alarma porque parece que la incidencia global está subiendo, pero la mayoría de las veces se debe simplemente a que han coincidido varias lesiones en el tiempo», explica el especialista. Según García-Germán, cuando los datos se analizan en periodos más amplios, la incidencia «se mantiene relativamente constante», aunque reconoce que existen picos donde varios jugadores de un mismo equipo sufren percances similares, algo que inevitablemente «hace saltar las alarmas».

El traumatólogo subraya además un factor clave: la carga competitiva. «Si tenemos un número muy importante de partidos, hay más exposición y, por tanto, más probabilidades de lesión». En este sentido, recuerda que en prácticamente todos los deportes la incidencia aumenta cuando crecen los minutos de juego y la intensidad competitiva.

La lesión de Rodrygo: una asociación frecuente

En cuanto al caso concreto de Rodrygo Goes, el especialista detalla que la combinación de rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo es más habitual de lo que se cree. «Pese a la creencia popular de la clásica tríada asociada al menisco interno, en los episodios agudos de rotura del ligamento cruzado anterior es más frecuente la afectación del menisco externo», explica. Esta lesión es habitual en deportes de giro, pivote y rotación, como el fútbol.

El tratamiento requerirá una reconstrucción del ligamento cruzado anterior y, muy probablemente, una sutura del menisco externo. García-Germán destaca la importancia de esta técnica: «En vez de retirar el fragmento roto, se sutura para preservar su función, lo que mejora el pronóstico a largo plazo». Aunque esta reparación puede limitar ligeramente la movilidad en las primeras fases de la recuperación -evitando flexiones forzadas o sentadillas profundas-, no altera sustancialmente los plazos globales.

Nueve o diez meses y plena preparación física y psicológica

El consenso actual sitúa el tiempo mínimo de regreso a la competición en nueve o diez meses tras una rotura de ligamento cruzado anterior. «No sólo debe pasar ese tiempo, sino que el deportista debe estar en excelentes condiciones físicas y psicológicas», recalca el traumatólogo.

Acelerar los plazos supone un riesgo real de rerrotura precoz, algo que tanto médicos como clubes tienen cada vez más presente. «Si el jugador vuelve antes de tiempo y sufre una nueva rotura, el periodo total de baja será mucho mayor», advierte.

Pese a la gravedad de la lesión, García-Germán se muestra optimista: confía en que el proceso quirúrgico y la rehabilitación se desarrollen sin complicaciones y que el jugador pueda regresar a la competición la próxima temporada.

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