El Real Madrid vuelve a Budapest más de 30 años después. Lo hace para disputar un encuentro amistoso que en la capital de Hungría, una de las ciudades más bonitas de Europa, ha levantado una expectación brutal. Tanto que al Ferencváros le han aplazado su partido de liga (allí ya van por la tercera jornada) para que pueda disputar este encuentro amistoso ante el Real Madrid.
Budapest no será de las ciudades con mayor poder futbolístico en la actualidad, ni la que atrae a más turistas por este deporte, pero es una ciudad en la que respiras (y ves) fútbol prácticamente por cada rincón. Budapest no tiene un gran equipo europeo -el principal es el Ferencváros-, pero sí tiene una figura que lo ocupa todo en el día a día: Ferenc Puskas.
Más allá de que dé nombre al principal estadio de la ciudad -el Puskas Arena, sede de la última final de Champions-, la figura del legendario jugador, también leyenda del Real Madrid, está presente en todos lados. Eso es lo que le da a Budapest aires de fútbol. En prácticamente cada tienda, sea de ropa o de alimentación, restaurantes o museos, hay algo de Ferenc Puskas en su interior: un cuadro, envases con su nombre, alguna imagen antigua… Hasta estampitas de Cañoncito Pum te puedes encontrar en establecimientos.
Puskas, figura histórica del Real Madrid, nació en Budapest en 1927 y es uno de los grandes jugadores de la historia del fútbol. En Hungría es mucho más. Es un héroe nacional. Lideró a la mejor selección húngara de la historia (subcampeón del mundo en 1954, oro olímpico en 1952…) y su figura entró en otra dimensión cuando tuvo que huir de Hungría al entrar las fuerzas comunistas en el país. El terrible régimen comunista le persiguió, le consideró un traidor, motivo por el que no pudo volver hasta 1981.
Restaurada la democracia, Puskas regresó a su país para asentarse ya allí. Entre otras cosas, le devolvieron los galones de teniente coronel del Ejército húngaro que le quitaron los comunistas, le dieron su nombre al estadio nacional (después derruido para construir el moderno y ya mencionado Puskas Arena) y le despidieron con honores de Estado el día que se murió.

Su funeral, en diciembre de 2006, es una de las expresiones sociales más impresionantes en la historia de Hungría. Se homenajeó al húngaro más famoso de la historia en una comitiva que recorrió los lugares más importantes de la ciudad, con parada en la majestuosa plaza de los Héroes, al final de la Avenida Andrássy, Patrimonio de la Humanidad.
Ferenc Puskas está enterrado en la Catedral basílica de San Esteban, el edificio religioso más importante de Hungría. Su tumba está en la cripta, en un lugar reservado para los personajes más relevantes en la historia de este país. Este lugar no es de acceso al público, no se puede visitar… aunque aquí va un consejo: si te ganas al guardia de seguridad, llevas alguna prenda identificativa del Real Madrid y algunos florines (moneda de Hungría) como propina, puede que te den acceso. Es una experiencia impresionante.
El Real Madrid regresa a Budapest
El Real Madrid juega en Budapest más de 30 años después. La última vez fue el 1 de noviembre de 1995 en fase de grupos de una Champions League muy diferente a la actual. Todavía la seguían jugando sólo los campeones. Aquel partido se disputó en el Üllői úti stadion, llamado años después Albert Flórián Stadion en homenaje a ese jugador, leyenda del Ferencváros, Balón de Oro en el año 1967.
Ese estadio se tiró abajo en 2013 para construir el actual, el Groupama Arena, un campo moderno con capacidad para algo más de 20.000 espectadores, donde se disputa este Ferencvaros – Real Madrid que ha paralizado Budapest y Hungría. Hasta se ha suspendido el partido de liga en mitad de la pelea del Ferencváros por disputar la próxima Europa League (está jugando ahora las eliminatorias previas).
El Ferencváros disputa este amistoso de pretemporada para el Real Madrid tras un año difícil. Perdió el poder en Hungría después de siete títulos consecutivos (se lo quitó el Győri ETO). Tienen 36 ligas, las mismas que el Real Madrid en España. 30 años después, el conjunto blanco regresa a una de las ciudades europeas en las que más se le quiere. Ferenc Puskas, el héroe nacional, tiene mucho que ver. Es un ejemplo claro de que el fútbol es mucho más que fútbol.