El Bayern no quiere euforia ante el Real Madrid. Ni ganando en el Santiago Bernabéu ni jugando la vuelta en Múnich les supone motivos de confianza suficiente para subestimar la historia del conjunto blanco en Champions. Con la Bundesliga en el bolsillo, los alemanes han transmitido un mensaje de cautela para no dejarse llevar por el ruido de la remontada que suena con más fuerza desde Chamartín.
Aunque el empate con el Girona enfrío la motivación para creer, desde tierras alemanas el mensaje el mismo: prohibido confiarse. Desde que terminó el partido en el Bernabéu, el Bayern no quiere sorpresas en el Allianz Arena. Una visión que recalaron después de meterle un 0-5 al St. Pauli y superando la friolera cantidad 100 goles en liga. Un chute de moral que Kompany rebajó para insistir en que la eliminatoria ante el Real Madrid no está decidida.
Rummenigge, ex presidente del Bayern, ya había avisado en plena celebración tras ganar la ida: «No debemos cometer ahora el error de dejar que cunda demasiado la euforia. En este momento percibo un ligero revuelo y, sinceramente, no me gusta. El Real Madrid ya nos ha dado suficientes dolores de cabeza aquí en Múnich, y me gustaría recordarlo. Percibo un pequeño ‘hype’ y eso no me gusta».
Max Eberl, director deportivo del Bayern, fue uno de los más contundentes: «En el Bernabéu tuvimos una euforia controlada. Lo que logramos nadie nos lo puede quitar y, aun así, sabemos qué rival tenemos delante. Partimos con ventaja, pero sabemos que aún no estamos clasificados».
También dentro de la plantilla transmitieron precaución. Saben el golpeo que tiene el Real Madrid arriba y la necesidad de darle la vuelta para salvar la temporada. «No necesitamos que nos avisen. Sabemos perfectamente contra quién jugamos y qué clase de partido es. En la ida vimos lo rápido que pueden generar ocasiones de gol. Ya lo sabemos, lo sabemos nosotros mismos», comentó Leon Goretzka. También lo hizo su capitán, Josua Kimmich: «Es igual en qué forma se encuentren. Cuando llega la Champions, rinden. No importa cómo hayan jugado antes», sentenció.
A falta de dos días para que ruede el balón en Alemania, en el Bayern temen que la historia de la Champions pese demasiado. Al Real Madrid le queda una bala, y que ni mucho menos será un paseo en el Allianz.