El frustrado fichaje de Rodrigo Hernández no altera los planes de José Mourinho. Aunque el internacional español era un futbolista que gustaba mucho en el Real Madrid y cuya incorporación siempre fue vista con buenos ojos por el técnico portugués, lo cierto es que nunca se convirtió en una obsesión para el entrenador. En Valdebebas existe tranquilidad porque Mourinho considera que tiene una plantilla lo suficientemente competitiva para pelear por todos los títulos y, especialmente, porque confía plenamente en los futbolistas que ya forman parte del proyecto.
Desde el primer día de la pretemporada, el portugués ha transmitido un mensaje muy claro a la dirección deportiva. Está satisfecho con la plantilla que tiene entre manos. Evidentemente, la llegada de un futbolista del nivel de Rodrigo habría elevado todavía más el potencial del equipo, pero su no incorporación no cambia la hoja de ruta diseñada para esta temporada. Mourinho cree que dispone de recursos suficientes para construir un centro del campo dominante y competitivo.
En ese escenario adquiere todavía más importancia Bernardo Silva. El internacional portugués no llega al Santiago Bernabéu para actuar pegado a la banda, sino para convertirse en una pieza clave en la sala de máquinas. Mourinho le ve jugando por dentro, participando en la creación del juego, asociándose con Bellingham, Valverde o Tchouaméni y aportando ese criterio con balón que tanto valora el técnico. Dentro del club siempre han entendido que su fichaje también respondía a la necesidad de reforzar el centro del campo, independientemente de que pudiera llegar otro jugador.
Sin tensión con la directiva
La operación Rodrigo fue impulsada desde la dirección deportiva y contó en todo momento con el respaldo del entrenador. La sintonía entre Mourinho y Juni Calafat es absoluta. Ambos mantienen una relación excelente y trabajan de manera coordinada en la planificación deportiva. El técnico escucha las propuestas del jefe de captación internacional, mientras que Calafat conoce perfectamente el perfil de futbolista que busca el portugués para construir su proyecto.
Por eso, en ningún momento existieron diferencias internas respecto a la conveniencia de intentar el fichaje del capitán de la selección española. El Real Madrid exploró todas las posibilidades porque entendía que era una oportunidad de mercado extraordinaria. Sin embargo, una vez que el jugador terminó inclinándose por otra opción, el club pasó página con absoluta normalidad.
En Valdebebas nadie considera que la plantilla haya quedado debilitada. Al contrario. La llegada inminente de Diomande reforzará todavía más las alternativas ofensivas y Mourinho sigue convencido de que dispone de un grupo preparado para competir al máximo nivel. El portugués nunca condicionó el éxito de la temporada al fichaje de Rodrigo y, de puertas hacia dentro, mantiene intacta la confianza en un vestuario que, a su juicio, reúne talento, experiencia y hambre suficientes para volver a pelear por todos los títulos.