Mourinho pronunció su nombre mientras hablaba de todo lo que hay detrás de un futbolista del Real Madrid. De las horas que no se ven, de los cuidados y de los profesionales que permiten que los jugadores tengan cuanto necesitan para competir. «Me gusta que se diga que Bellingham se cuida al detalle, que Diomande viene siempre por la tarde con el fisioterapeuta Iván, que se siente muy bien», explicó el portugués. Ese Iván es Iván Ortega González, uno de los fisioterapeutas del primer equipo y el hombre que acompaña al marfileño en ese trabajo de las tardes.
La frase permite conocer un poco mejor la rutina de Diomande. El extremo vuelve para cuidarse, para dedicar tiempo a su cuerpo y para trabajar con un profesional que conoce desde hace años las exigencias del fútbol de primer nivel. Mourinho quiso destacar esa implicación, pero también a quienes están al otro lado. «Lo más importante es que, para que ellos tengan todo, hay mucha gente trabajando. Todo está disponible. Me gusta mucho esta dinámica global de trabajo», añadió.
Ortega forma parte de esa estructura. Llegó al Real Madrid en 2021 después de pasar por Celta, Liverpool, Chelsea y Atlético de Madrid. Un recorrido que le ha llevado por vestuarios distintos, con futbolistas y entrenadores de máxima exigencia, antes de instalarse en Valdebebas.
Un gallego que se ganó a Torres
Su historia comenzó lejos del Bernabéu. Vigués, trabajó en el Celta antes de marcharse al Liverpool en el verano de 2009. Allí coincidió con Fernando Torres y se ganó la confianza del delantero. Hasta el punto de que, cuando el internacional español cambió Anfield por Stamford Bridge, recomendó su incorporación al Chelsea. Ortega dio el salto al club londinense en 2011.
Ese episodio explica una parte importante de su trayectoria: la confianza que puede construir un fisioterapeuta con el futbolista. Torres quiso seguir contando con un profesional que ya conocía su cuerpo y con el que había trabajado en Liverpool. En Londres, Ortega continuó su carrera antes de regresar a España para incorporarse al Atlético en 2016. Cinco años después llegó el cambio al Real Madrid.
Ahora, su nombre aparece ligado al de Diomande. El marfileño está aprendiendo lo que supone jugar en el conjunto blanco, donde cada actuación se analiza y la competencia obliga a responder constantemente. En ese proceso también cuentan las decisiones que toma fuera del césped. La de regresar por las tardes para trabajar con Iván es una de las que Mourinho ha querido hacer públicas.
El entrenador no detalló tratamientos ni técnicas concretas. Sí dejó constancia de una rutina y de la importancia que concede al cuidado diario. El reconocimiento fue para el jugador que vuelve y para el personal que está disponible cuando lo hace.
Diomande pone el desborde y la velocidad sobre el campo. Iván Ortega aporta su trabajo desde una parcela mucho menos visible. Mourinho ha querido detenerse ahí, en esas tardes de Valdebebas que también forman parte de la preparación de un futbolista del Real Madrid.