El Real Madrid tenía claro que la amarilla a Ibrahima Konaté no se sostenía y el Comité de Disciplina le ha dado la razón. El organismo ha estimado las alegaciones presentadas por el club y ha dejado sin consecuencias disciplinarias la tarjeta que recibió el central francés en el encuentro ante el Villarreal. Las imágenes han resultado determinantes: no hubo contacto con el futbolista rival.
Tal y como adelantó OKDIARIO, el Real Madrid confiaba en que su reclamación prosperase. En el club consideraban que la acción no justificaba la amonestación y decidieron aportar las pruebas necesarias para demostrarlo. La resolución de este miércoles confirma el argumento sobre el que construyeron sus alegaciones.
La jugada se produjo en el minuto 81. El colegiado recogió en el acta que Konaté había derribado a un contrario durante la disputa del balón, cortando su avance y evitando un ataque prometedor. Esa descripción fue la que cuestionó el Real Madrid, que sostuvo que su defensa no había contactado con el adversario y solicitó la retirada de la tarjeta.
Después de revisar la grabación, Disciplina ha concluido que existe un error material manifiesto. El Comité explica que las imágenes contradicen el hecho que sustentaba la amonestación y permiten comprobar, de forma clara y objetiva, que la acción no ocurrió como quedó reflejada en el acta.
Este punto es el que ha permitido que prospere la reclamación madridista. El organismo recuerda que las actas arbitrales tienen presunción de veracidad, pero que esta puede quedar desvirtuada cuando existen pruebas suficientes para acreditar un error. En el caso de Konaté, considera que el vídeo aportado por el club demuestra ese fallo en un elemento esencial: el supuesto contacto que provocó el derribo.
El Madrid consigue así que se corrija la amonestación a su central. La tarjeta del encuentro ante el Villarreal queda sin efecto disciplinario después de que el Comité haya confirmado lo que defendía el club desde el principio: Konaté no tocó al rival. Una decisión importante, ya que el francés se mantiene con tres amarillas y, salvo expulsión, su participación en el Clásico no corre peligro.