Carlos Espí está siendo un arma vital en el esquema de José Mourinho. El delantero se ha convertido en el principal revulsivo del Real Madrid. Esta temporada ha conseguido desempatar dos partidos en los últimos minutos saliendo desde el banquillo. Teniendo en cuenta sus aportaciones del año pasado y el actual, de los 15 goles que ha marcado, siete han sido después del minuto 70 (46,67%).
El ex del Levante es experto en aprovechar sus minutos en el terreno de juego, con una gran facilidad para tener un impacto inmediato. Cinco tantos de los 15 anotados han sido partiendo como suplente (33,3%), en el conjunto blanco la estadística es de pleno absoluto. Además, el punta ha anotado dos goles en la friolera cifra de 26 minutos, sin tener en cuenta la pretemporada y su chilena frente al Betis, que no subió al marcador por fuera de juego.
La apuesta del Madrid le está saliendo especialmente bien al club, ya que los 25 millones de euros de cláusula están siendo más que rentables. El jugador salvó la primera jornada de liga ante el Espanyol y viene de salvar la papeleta ante el Elche, por lo que ha conseguido aportar cuatro puntos pese a su poco tiempo vestido de corto.
El problema de Espí sigue siendo la competencia. Kylian Mbappé sigue en su ritmo de anotación habitual y no tiene planes para salir del once. Mourinho explicó que será complicado jugar con los dos a la vez, por lo que Vinicius y Diomande tienen mucho ganado respecto a la titularidad. Sin embargo, parece que el español ha entendido perfectamente su rol de revulsivo.
Una pieza que no existía el año pasado
Tener un buen agitador es clave para ganar una liga. El Madrid sufrió mucho para rascar puntos en los últimos instantes de los partidos durante la última temporada, ya que no tenía un jugador que se impusiera en el área con regularidad. Los 1’94 metros del ex del Levante están marcando la diferencia en los minutos de oro, donde el futbolista ha demostrado tener un gran olfato goleador.