Champions: AEK Atenas-Real Madrid

Fede Valverde rescata al Madrid

Un golazo de Fede Valverde en el 93 rescata a un Real Madrid sin equilibrio y con demasiados delanteros ante el modesto AEK de Atenas

Mourinho puso juntos a Diomande, Bellingham, Vinicius y Mbappé y el equipo volvió a partirse en dos

Fede Valverde evitó una tragedia griega. Su golazo en el 93 dio la victoria a un Real Madrid que volvió a las andadas ante el AEK. Y la culpa de todo la tiene Vinicius. Bueno, la tiene Mourinho por insistir en poner al brasileño y desequilibrar al equipo. A Mou, que quiso poner juntos a todos sus delanteros, le tocó rectificar y volver al plan de Roma. Los griegos, un equipo de medio pelo, se adelantaron dos veces pero los goles de Bellingham (obra de arte), Mbappé y Valverde dieron al Real Madrid otra victoria in extremis. Con una moraleja: el que sobra es Vinicius.

Mourinho rotó pero no tanto. Se esperaba un Real Madrid en versión copera pero los cambios en la alineación, amén de Tchouaméni y Güler que se habían quedado en Madrid, se redujeron a la defensa. Entraron Dumfries y dos nuevos y viejos centrales, Rüdiger y Militao, y se mantuvo hasta Cucurella. El centro del campo se lo repartían Camavinga, que hacía de Tchouaméni, y Bernardo Silva que se interpretaba a sí mismo. Por delante Diomande era un tránsfuga movido a la derecha para dejar sitio en la zurda a un Vinicius venido a menos, con todos los focos y los debates del mundo sobre sus espaldas. Ah, claro, y jugaban Bellingham y Mbappé, porque estos dos nunca rotan.

Enfrente el AEK de Atenas, un equipo modesto y rocoso, que fiaba el milagro a un exceso de confianza del Real Madrid y a lo que su bullicioso público pudiera intimidar. Ya saben, lo del infierno griego y esas cosas. Infierno que se congeló en un helador minuto de silencio por las víctimas de Urda y por Jesús de Miguel. Luego sí empezó el ruido. Y el fútbol.

La redonda se la quedó el Real Madrid desde el inicio pero rodaba lenta. El AEK aún andaba bien posicionado en su intento de no dejar espacios al equipo de Mourinho. Los griegos, encima, dieron el primer susto. Jovic dividió por el medio sin que nadie le saliera al paso. Entró al área y se la puso a Gacinovic, cuyo disparo a bocajarro se topó con el pie incorrupto de Courtois, que siempre está de guardia.

El AEK pega primero

Respondió Vinicius con su primer intento individual que murió de inanición en el área. El brasileño, desplazado de la izquierda por Mbappé y Bellingham, se metió a jugar de falso nueve. La realidad es que el Real Madrid no encontraba caminos ni luz entre griegos. Claro, sin Güler todo se vuelve más oscuro.

Las noticias empeoraron para el equipo de Mourinho en el minuto 11. El AEK inició una transición rápida. Por supuesto, Vinicius, Bellingham y Mbappé no regresaron. Ni se les vio cerca. Jovic percutió por el costado de Dumfries y cambió de orientación hacia el otro lado donde Koita sentó a Cucurella con un quiebro seco y batió a Courtois por el palo corto. Pues nada. Al Real Madrid le tocaba remontar, aunque para eso necesitaba presentarse primero al partido.

En el 16, con el Real Madrid dimitido, pudo llegar el segundo de los griegos. Fue de nuevo Jovic el que recibió dentro del área, destrozó la cadera a Camavinga y se sacó un disparo raso que volvió a desviar abajo Courtois, de nuevo salvador de su equipo. La primera noticia ofensiva del equipo de Mou la dieron entre Diomande y Mbappé. Asistió el primero y la echó a las nubes el segundo.

Volvía a las andadas el Madrid, con más corredores que pasadores, más delanteros que medios y más vagos que currantes. Vinicius seguía regateando hacia ninguna parte y comprando papeletas para ser suplente primero y transferible después. Aun así sus compañeros no paraban de buscarle. En el 27 llegó el empate a la salida de un córner. Lo botó Bernardo Silva, disparó Vini dentro del área y lo metió Bellingham casi bajo palos. Lo anuló el asistente por fuera de juego y lo ratificó el VAR. Era.

El tacón de Dios

Fue un aviso de lo que vendría después. ¿El qué? Probablemente, uno de los goles del año. Lo marcó Bellingham con un taconazo digno de ser expuesto en el Museo del Prado como aquel regate de Benzema en el Calderón. El pase, que era un melonazo, lo puso Cucurella y el inglés remató con el tacón de su pie izquierdo para sellar un gol inolvidable.

El AEK se disolvió con el gol del Madrid. No les hizo falta a los blancos acelerar siquiera para generar una ocasión extra al filo del descanso. La tuvo Vinicius tras asistencia de Dumfries, pero el brasileño, solito ante la portería, tiró al muñeco y su disparo se estrelló contra los pies de Brignoli. La jugada fue anulada posteriormente por fuera de juego de Vini. Aún le daría tiempo a los de Mou a otra ocasión antes del entreacto. De nuevo el brasileño remató y Bernardo Silva la peinó de cabeza fuera en la frontal de la chica. Fue la última antes de ganar el túnel de vestuarios.

Regresaron los mismos, incluido Vinicius. El AEK retrocedió para proteger su área y el Real Madrid se quedó con la pelota. Pintaba a victoria por inercia. Probó suerte Militao en el 49 con un disparo lejano que rechazó abajo Brignoli. Mou puso a calentar a su banquillo, sabedor de que los cambios debían dar a su equipo el impulso definitivo para remontar el partido.  En el 54 perdonó Cucurella una asistencia de Mbappé. Lo tenía todo a favor para marcar pero su disparo desde el punto de penalti se topó contra un rival.

Por fin Mbappé compareció al partido y empezó a sembrar el pánico entre la zaga griega. Mourinho aguantaba demasiado los cambios hasta que en el 65 eligió a Endrick y Fede Valverde. Esta vez no sacrificó a Vini, sí a Diomande y a Bernardo, así que Fede Valverde entraba al doble pivote junto a Camavinga. Error de Mourinho porque, como decía Benzema, Vinicius iba con ellos.

Un equipo de medio pelo

El Real Madrid ya había inclinado definitivamente el duelo hacia el área del AEK. Su único problema era el reloj. Bueno, y la capacidad de comerse una contra en cualquier momento. Ocurrió inesperadamente en el 74 cuando, con todo el equipo de Mourinho mal parado, corrieron los griegos, no bajo ni Dios en el Madrid, y la pelota llegó a Pilios, que marcó a bocajarro bajo las piernas de Courtois sin que nadie le encimara.

Mourinho llamó a filas a Espí y a Carreras. No le había dado ni tiempo a hacer el cambio cuando su equipo ya había empatado. La jugada la cocinó Bellingham, la asistencia la dio Dumfries y el gol lo marcó Mbappé. Bueno, pues partido nuevo y Mou que anulaba la salida de Espí y prefería a Brahim. Sacó del campo a Cucurella y a Vinicius, otra vez desbibujado.

Apretó el Real Madrid dispuesto a hacer en diez minutos lo que no había hecho en 80. El último cambio de Mourinho fue Espí por Bellingham. Ya era el 85 y Mou iba a la desesperada. La tuvo Mbappé en el 85 pero su disparo tras la asistencia de Endrick se topó con el larguero tras una buena manopla de Brignoli. Repitió ocasión en el 90 y volvió a toparse con un rival.

Más ocasiones. Esta vez Endrick en el 91. El AEK de Atenas resistía como podía, pero el gol podía caer en cualquier momento. Cayó en el 93, lo merecían los de Mourinho, y el héroe fue Fede Valverde, que armó su diestra para lograr el milagroso 2-3 y obrar otra remontada de Champions.

 

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