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Liga de Naciones: España-Croacia

Lamine ilumina a España

Lamine Yamal, con un doblete y una asistencia, lidera el triunfo de España ante una Croacia que nunca se rindió

De la Fuente hizo cinco cambios en la alineación pero el juego de la selección volvió a ser vertical y brillante

Lamine culmina una jugada colosal de España con 26 toques en 71 segundos

  • Miguel Serrano
  • Me confundieron con un joven prodigio pero acabé de periodista. Escribo cosas de deportes y del Real Madrid en OKDIARIO, igual que antes las escribía en Marca. También a veces hablo por la radio y casi siempre sin decir palabrotas. Soy bastante tocapelotas. Perdonen las molestias.

Lamine Yamal es un elegido. Y lo sabe. Llegó tieso al Mundial y aun así le esperamos porque era nuestro Messi. Jugó con la batería a la mitad pero le dio para sumar e intimidar al resto. Ahora que ha olvidado sus lesiones vuelve a ser un jugador capaz de ganar un partido él solo. Que se lo digan a Croacia, que le sufrió con dos goles y una asistencia que dieron a España su segunda victoria consecutiva en la Liga de Naciones. El Pizjuán lo pasó en grande con una selección que no sabe jugar mal al fútbol.

España presumía de estrella en Sevilla. Bueno, de estrella y de selección, porque el equipo de Luis de la Fuente es para sacar pecho como cuando tu hijo saca todo sobresalientes. El míster, a lo suyo de ganar, oxigenó la alineación con cinco cambios sobre el once que jugó el sábado en Wembley: Huijsen entraba por Laporte al eje de la defensa, Zubimendi por Rodri en el mediocentro, Fermín por Dani Olmo en la mediapunta, Baena por Nico Williams en la izquierda y Oyarzabal por Ferran, arriba. Medio equipo, vamos.

Enfrente Croacia. El único país que en el fútbol tiene nombre y apellidos: la Croacia de Modric. Y Modric perdió su silla en Sevilla porque el seleccionador entendió que a los 40 no se puede ser titular siempre. No le falta razón al bueno de Bilic, que también dejó en el banquillo a otros cinco titulares entre ellos jugadores como  Vuskovic, Baturina o el delantero de Osasuna Ante Budimir.

En los prolegómenos del partido Jesús Navas, ídolo local, entregó la Copa del Mundo a Rodri, que se la ofreció a un Sánchez Pizjuán enfervorecido. Que rugiría aún más en el primer minuto de juego cuando, sin que Croacia hubiera tocado la pelota siquiera, Cucurella remontó por la izquierda, se apoyó en Baena, que dividió y vio a Fermín, que dio un toquecito en la zona del falso nueve para que Lamine Yamal, que atacaba el área desde la derecha, marcara de primeras con un tiro raso y cruzado. Golazo para abrir boca.

El gol desató a España, subida a lomos del ovacionado e irreconocible Cucurella. A los tres minutos Livakovic evitó el 2-0 tras una jugada calcada a la del primero que finalizó Baena primero y el Cucu después. El Pizjuán tocaba las palmas como sólo se tocan en Sevilla. Bueno, en Andalucía, que mi señora me mata si no lo extiendo. El juego de los nuestros era puro deleite.

Otro show de España

Levantamos el pie pero la pelota se venía con nosotros como si estuviera trucada. Mareábamos al toque a los croatas, refugiados en campo propio en busca de la emboscada. España se tomó un pequeño respiro sin dejar de manejar el juego a uno o dos toques. Fue breve porque volvió la presión y con ella las llegadas al área. Cubarsí en el 20 se asomó al área con un disparo cruzado que se marchó a la derecha de Livakovic.

Resistían los croatas, supervivientes de mil batallas. Y de la resistencia pasaron al gol en un centro desde la izquierda de Perisic que cayó justo entre los dos centrales. A Cubarsí le pilló por arriba y a Huijsen no le dio tiempo a corregir, así que Beljo cabeceó a placer ante la media salida de un descolocadísimo Unai Simón descolocado. La alegría le duró a Croacia, como cantaba Sabina, lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks. Les devolvimos la moneda con un pase medido de Lamine desde el otro costado y un cabezazo virulento de Pubill dentro del área pequeña.

Tuvo después Fermín un par de llegadas, incluida un gol anulado por fuera de juego, que bien pudieron haber valido el tercero para España. Croacia, tocada, intentaba alcanzar con vida la orilla del descanso cual náufrago asido a un madero. Los de Luis de la Fuente trataban de facturar el tercero antes del intermedio. Y casi lo consigue Fermín tras inventarse un disparo venenoso desde el piquito del área que se topó con el palo derecho de Livakovic.

Fue la última de España antes de que la campana salvara a Croacia. En la reanudación el duelo se volvió algo más loco y los nuestros relajaron l a presión para meterse al bloque bajo. Luis de la Fuente metió raudo dos cambios del tirón: Merino y Pedri por Fermín y Fabián. Los nuestros se volvieron a adueñar del partido y así cayó el tercero. Pedri leyó el desmarque de Lamine Yamal pegado al costado derecho. Se la puso en ventaja, Lamine se metió al área y batió a Livakovic con un tiro sutil que se alojó por el palo que tan mal defendió el portero croata. Pues colorín, colorado, el partido estaba acabado.

Vibra el Pizjuán

Entraron entonces Víctor Muñoz y Nico Williams por Baena y Lamine Yamal, ovacionado por el Pizjuán. Luego se marchó Zubimendi, que ya andaba tiesísimo, para que saliera Rodri y se llevara también una ruidosa ovación. El partido ya estaba resuelto pero España no levantaba el pie. Cucurella seguía percutiendo por la izquierda y en el 72 se la puso a Víctor Muñoz en el segundo palo. Se cruzó Gvardiol para frustrar el cuarto.

En los últimos diez minutos Bilic metió a Modric, aplaudido por el Pizjuán como si jugara con España. Pero ni Luka, con su pelota cosida al pie, podía remedir lo que ya era irremediable: la segunda victoria de la selección española en esta nueva edición de la Liga de Naciones. Que la abrochó Nico Williams con el definitivo 4-1 ya en las postrimerías del partido tras culminar otra jugada coral y precisa de España. Pues eso. Que pase el siguiente, que será Chequia el próximo sábado en Oviedo.