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El significado del símbolo de la mariposa en los botones de tu lavadora: casi nadie lo conoce y es muy útil

Seguro que cuando pones la lavadora, apenas te fijas en los programas más allá que del lavado que sueles usar, por ejemplo en función de si es ropa de color o blanca o si quieres un lavado rápido. Pero lo cierto es que las lavadoras actualmente cuentan con programas cada vez más variados y uno de ellos tiene que ver con una mariposa que es el símbolo que aparece, pero ¿qué significa exactamente que aparezca una mariposa en mi lavadora?.

El símbolo de la mariposa está en muchas lavadoras modernas, pero la mayoría de los usuarios no sabe exactamente qué significa. Algunos lo han usado alguna vez «por probar», otros directamente lo evitan porque no tienen claro para qué sirve. Y mientras tanto, prendas delicadas acaban deteriorándose antes de tiempo. Y es que lo curioso es que no se trata de una función secundaria ni de un detalle sin importancia sino todo lo contrario. Ese pequeño icono está pensado precisamente para proteger la ropa más sensible. Entenderlo bien puede evitar que ciertas prendas pierdan forma, se estropeen o acaben en la basura antes de lo previsto. Y no hace falta complicarse demasiado sino que basta con saber cuándo usarlo.

Qué indica realmente el símbolo de la mariposa en la lavadora

La mariposa no está ahí por estética sino que en realidad, es una forma sencilla de identificar un programa pensado para prendas delicadas. Es decir, tejidos que no soportan bien los ciclos habituales de lavado, como la seda, el encaje, la lencería o algunas telas muy finas. Tiene lógica si se piensa un momento dado que la mariposa es un símbolo asociado a la fragilidad, a lo ligero, a lo que se puede dañar con facilidad. Justo lo que ocurre con este tipo de ropa cuando se mete en un programa estándar sin tener cuidado.

El problema es que muchos usuarios no cambian nunca de programa. Usan el de siempre, independientemente de lo que metan en el tambor. Y eso, con el tiempo, pasa factura. No se nota en el primer lavado, pero sí después de varios usos, cuando la prenda empieza a perder forma o aspecto. Es un desgaste silencioso que muchas veces se atribuye a la calidad de la ropa, cuando en realidad tiene más que ver con cómo se lava.

Qué hace diferente a este programa

Aquí es donde está la clave ya que el programa de la mariposa no lava igual que el resto. Ni lo pretende sino que está diseñado para tratar la ropa con más cuidado, incluso aunque eso implique que el lavado sea menos intenso. Por ejemplo, el tambor gira más despacio. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es ya que menos velocidad significa menos fricción entre prendas, y eso reduce mucho el desgaste. Además, la temperatura del agua suele ser baja, normalmente no pasa de los 30 grados, algo fundamental para ciertos tejidos.

El centrifugado también cambia. En algunos casos se reduce al mínimo o directamente se elimina. ¿Por qué? Porque esa fase es una de las más agresivas del lavado. Al evitarla o suavizarla, se consigue que la ropa salga menos deformada y con menos arrugas. Puede tardar un poco más en secarse, pero el estado de la prenda lo compensa.

El fallo más habitual al utilizarlo

Aquí es donde mucha gente se equivoca. Piensan que, como el programa es suave, pueden meter más ropa sin problema. Y es justo al revés. Este tipo de ciclos están pensados para cargas pequeñas. Además, si se llena demasiado la lavadora, el resultado empeora ya que la ropa no se aclara bien, pueden quedar restos de detergente y el movimiento del tambor deja de ser tan efectivo. Es decir, que en lugar de proteger las prendas, se termina perjudicándolas.

Los expertos suelen recomendar no superar el kilo o kilo y medio en este tipo de programas. Y, si se trata de prendas especialmente delicadas, usar bolsas de lavado. Es un gesto sencillo, pero ayuda mucho más de lo que parece, sobre todo con tejidos que se enganchan o se deforman con facilidad.

Cuándo conviene usarlo (y cuándo no)

Otro error bastante común es utilizar este programa para todo pero no, es así, es sólo para ropa delicada y no está pensado para prendas muy sucias. Si hay manchas difíciles, este ciclo se queda corto. No porque esté mal diseñado, sino porque su objetivo es otro. En esos casos, lo mejor es tratar la mancha antes y utilizar un programa más completo y luego sí que podemos recurrir a uno más suave para mantener la prenda. Por último, conviene tener en cuenta que no todas las prendas finas necesitan este programa siempre. A veces basta con bajar la temperatura o reducir el centrifugado. La clave está en no usarlo por defecto, sino cuando realmente tiene sentido.