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¿Cómo se dice ‘piloto’ o ‘pilota’? La RAE dicta sentencia y sorprende a todos los españoles

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El término «piloto» tiene su origen en el italiano, donde se utilizaba la palabra «pilota» para designar a las personas encargadas de dirigir una embarcación o una aeronave, sin distinción de género. En español, el término «piloto» aparece documentado por primera vez en el siglo XV como una forma neutra en cuanto al género, reflejando así la adaptación propia de los préstamos lingüísticos. En los últimos años, ha ganado cierta visibilidad el uso de «pilota», lo que ha obligado a la RAE a aclarar si este término es correcto o, por el contrario, hay que referirse a la mujer que ejerce esta profesión como «la piloto».

En cualquier caso, la expresión que conviene evitar es «la mujer piloto», del mismo modo que no se utiliza «el hombre piloto»: el sustantivo mujer resulta innecesario, dado que el género ya está marcado por el artículo femenino la.Este fenómeno no es exclusivo de este término, ya que también se observa en otros casos como «arquitecto/arquitecta» o «médico/médica».

La RAE aclara si se dice ‘piloto’ o ‘pilota’

Durante años fueron una excepción, pero la presencia de mujeres piloto no ha dejado de crecer en España, hasta el punto de que su número se ha triplicado en la última década. En este contexto, se ha empezado a utilizar la forma femenina «pilota», aunque su tradición en el uso general todavía es escasa. La RAE reconoce esta evolución y señala que, en ocasiones, el uso social avanza más rápido que la norma establecida.

Según explica, piloto pasó a considerarse un sustantivo común en cuanto al género en 2001, lo que permite decir «el piloto» o «la piloto». Sin embargo, el uso de pilota comienza a consolidarse como una alternativa válida, y no existen razones normativas ni etimológicas para rechazar su uso, aunque todavía no está plenamente asentado en el habla general. Tanto piloto como pilota son, por tanto, formas correctas desde el punto de vista lingüístico. La  diferencia principal reside en el grado de uso y aceptación social.

El femenino pilota, de reciente aparición y aún muy minoritario en el uso, va un paso más allá, pues convierte la palabra piloto, hasta ahora común en cuanto al género, en un sustantivo de dos terminaciones, una para el masculino (piloto) y otra para el femenino (pilota). En realidad, más allá de la extrañeza que pueda causar la novedad de pilota, no hay razones para censurar su empleo, pues resulta de aplicar la pauta general de los sustantivos que designan seres sexuados cuyo masculino acaba en -o, que forman el femenino sustituyendo esa -o por una -a (como bombero/bombera, médico/médica, físico/física, etc.), pauta que tiene muy pocas excepciones (modelo, testigo).

No hay tampoco razones etimológicas para bloquear ese femenino. No es una palabra de origen latino, pues en latín al piloto (en ese caso de una nave, que era el único vehículo que se pilotaba en la Antigüedad) se le llamaba gubernator, esto es, gobernador (de ahí que se hable, en lenguaje marinero, del gobierno de una nave o que al timón se le llame, también, gobernalle).

La voz piloto es un italianismo que se documenta por primera vez en nuestra lengua a principios del siglo xv, época en la que se incorporan al español muchos préstamos del italiano. Curiosamente, la forma piloto que tomamos del italiano es una variante antigua y desaparecida en esa lengua, donde al piloto se le llama pilota (en italiano se dice il pilota en masculino, la pilota en femenino). En el fondo, pues, el femenino pilota no tiene más problemas que su falta de arraigo en el uso general», explica la RAE.

Género en los nombres de profesiones

El género en los nombres de profesiones ha experimentado una evolución significativa en el uso del español. En algunos casos se utilizan formas comunes en cuanto al género, como el/la juez o el/la médico, mientras que en otros se ha consolidado la formación del femenino mediante la terminación en -a, como arquitecta, ingeniera o abogada. La aceptación de estas formas varía según factores geográficos, sociales y de uso. Mientras, son escasos los masculinos en -o formados a partir de sustantivos originariamente femeninos en -a, como modisto, azafato o amo de casa.