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Arqueología

Arqueólogos recuperan del fondo del mar 22 bloques de una de las 7 maravillas del mundo antiguo

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

El Mediterráneo acaba de devolver una parte extraordinaria de uno de los monumentos más famosos de la Antigüedad. Un equipo internacional de arqueólogos ha recuperado 22 enormes bloques de piedra pertenecientes al Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Las piezas, localizadas en el fondo del puerto oriental de Alejandría, incluyen elementos de la monumental entrada del faro y algunas alcanzan entre 70 y 80 toneladas. El hallazgo forma parte del proyecto PHAROS, que pretende utilizar tecnología de escaneo y reconstrucción tridimensional para devolver, al menos de manera digital, su aspecto a una construcción desaparecida hace siglos.

Un gigante bajo el Mediterráneo

El Faro de Alejandría fue construido en el siglo III antes de Cristo, durante la época ptolemaica, para guiar a los barcos que llegaban a uno de los puertos más importantes del mundo antiguo. La construcción superaba los 100 metros de altura y estaba situada en la isla de Faro, frente a la ciudad egipcia. Durante siglos fue considerada una extraordinaria obra de ingeniería y permaneció como referencia para los navegantes hasta que una sucesión de terremotos provocó su deterioro y posterior desaparición.

Los nuevos restos permiten conocer mejor cómo era aquella gigantesca estructura. Entre las piezas recuperadas hay dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento, además de fragmentos relacionados con un elemento arquitectónico que no había sido identificado previamente. Su tamaño resulta especialmente llamativo, ya que algunos bloques pesan decenas de toneladas y tuvieron que ser extraídos mediante complejas operaciones de arqueología subacuática.

Una maravilla que desapareció

Durante más de 1.600 años, el Faro de Alejandría dominó el paisaje de la ciudad y se convirtió en uno de los grandes símbolos del mundo antiguo. Los terremotos que afectaron a la región entre los siglos X y XIV terminaron provocando su colapso, mientras que parte de sus materiales fueron posteriormente reutilizados en otras construcciones de Alejandría, incluida la fortaleza de Qaitbay.

La ubicación de los restos bajo el mar no es casual. El antiguo puerto sufrió importantes transformaciones geológicas y sísmicas a lo largo de los siglos, provocando que grandes fragmentos de la ciudad quedaran sumergidos. Desde la década de 1990, diferentes campañas arqueológicas han documentado en esta zona columnas, estatuas y bloques arquitectónicos que ayudan a reconstruir el paisaje perdido de la antigua Alejandría.

El verdadero objetivo

El verdadero valor del hallazgo no está únicamente en sacar las piedras del agua. Lo que los investigadores quieren es escanear cada bloque y crear modelos tridimensionales que puedan integrarse en una reconstrucción digital del Faro de Alejandría. Para ello se combinarán los nuevos restos con más de un centenar de fragmentos que ya habían sido documentados bajo el agua y con otras evidencias históricas, como monedas, mosaicos y antiguas descripciones del monumento.

El proyecto PHAROS, dirigido por la arqueóloga y arquitecta Isabelle Hairy, del CNRS francés, junto con instituciones egipcias, pretende convertir todas esas piezas en un enorme rompecabezas digital. La tecnología permitirá comprobar cómo encajaban los diferentes elementos y aproximarse mucho más a la apariencia original del faro, sin necesidad de reconstruir físicamente el monumento.