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André Alonso, experto en plantas: «Si el amarillo de una hoja es uniforme y es la última de la planta, no tienes que preocuparte»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Ver el amarillo de una hoja en una planta de interior suele disparar el mismo instinto: ¿Algo va mal? Y desde luego, uno se carcome la cabeza pensando en qué error se cometió (exceso de riego, falta de luz o una helada), convencido de que la planta está dando una señal de socorro. Pero no siempre es así. El amarillo de una hoja puede ser simplemente eso: que ya cumplió su ciclo.

André Alonso, en su vídeo, separa los amarillos que no merecen ninguna acción de los que sí exigen intervención. La diferencia no está en el color en sí, sino en cómo se manifiesta y en qué parte de la planta aparece. Dos detalles que cualquiera puede comprobar antes de tocar la maceta.

El amarillo de una hoja vieja no es una señal de alarma: lo explica Alonso

Cuando el amarillo de una hoja es uniforme (toda la hoja pierde el verde de manera pareja, sin manchas ni zonas distintas) y además se trata de la hoja más antigua de la planta (normalmente la más baja o la más alejada del brote central), no hay nada que hacer salvo dejar que caiga sola.

«Las hojas tienen una vida útil para la planta, una fecha de caducidad», explica André Alonso en el vídeo subido a TikTok. Han servido para que la planta genere hoja nueva, contribuyeron a su crecimiento durante meses y ahora se jubilan.

Para ilustrarlo, Alonso recurre al humor que caracteriza su canal y compara el ciclo de vida de una hoja con el de Sebastián Yatra, con la diferencia de que la hoja, al contrario que él, sí ha madurado del todo.

Y atentos aquí, porque el proceso no es accidental. La planta decide cuándo retirar una hoja y lo ejecuta de forma progresiva. La hoja va perdiendo su color verde poco a poco, durante días o semanas, hasta amarillear de manera homogénea. Esa uniformidad es la clave. Si el proceso hubiese sido brusco o hubiese afectado a varias hojas a la vez, la historia sería diferente.

La senescencia foliar: por qué la ciencia avala lo que dice André Alonso

Lo que Alonso describe tiene nombre científico: senescencia foliar. Es el proceso de envejecimiento programado que experimentan las hojas de todas las plantas. Cuando una hoja entra en senescencia, la clorofila (el pigmento verde que permite la fotosíntesis) empieza a degradarse.

Al hacerlo, deja al descubierto los carotenoides, pigmentos amarillos y anaranjados que estaban presentes desde el principio, pero ocultos bajo el verde. Por eso el amarillo de una hoja en senescencia es uniforme. Y hay que hacer énfasis en que no es una mancha, es un relevo de pigmentos.

La planta, además, no se limita a dejar morir la hoja, sino que la recicla. Durante la senescencia, los nutrientes almacenados (sobre todo nitrógeno, pero también fósforo y potasio) se degradan y se transportan hacia las zonas de crecimiento activo y hacia las hojas más jóvenes. La hoja vieja paga su retiro trabajando hasta el último momento.

Eso explica también el argumento de Alonso sobre la eficiencia. Las hojas nuevas realizan la fotosíntesis con más eficacia que las viejas, porque tienen más clorofila activa y menos daño acumulado.

Cabe recordar siempre entonces que al retirar las antiguas y redirigir sus nutrientes a las nuevas, la planta optimiza su rendimiento.

Cuándo el amarillo de una hoja sí debería preocupar

La regla de Alonso tiene su reverso, porque si el amarillo de una hoja no es uniforme, sino que aparece en manchas irregulares, con bordes marrones, con zonas verdes intercaladas o con decoloración solo en los bordes, la causa no es la senescencia.

Puede ser exceso de riego (las raíces encharcadas no transportan bien los nutrientes), falta de luz, carencia de algún mineral en el sustrato o la presencia de una plaga que esté dañando el tejido foliar.

Por último, también hay que prestar atención si el amarillo afecta a hojas jóvenes (las más cercanas al brote nuevo), si varias hojas cambian de color al mismo tiempo o si el proceso es brusco (de verde a amarillo en pocos días).

Cualquiera de esas situaciones indica un problema activo, no el ciclo natural de la planta. Ahí sí conviene revisar el sustrato, la frecuencia de riego y el estado de las raíces.