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En 1863 construyeron en Almería un faro maldito: 17 años después lo cerraron por culpa de los mosquitos, y hoy su luz brilla 14 km más al sur

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El faro de Villaricos, en Cuevas del Almanzora (Almería), entró en servicio el 30 de abril de 1863 junto a la desembocadura del río Almanzora. Sin embargo, tan solo funcionó 17 años. Los mosquitos de la zona y el paludismo que contagiaban a sus torreros obligaron a apagarlo en 1880.

Así lo documenta el farero Mario Sanz Cruz, técnico de señales marítimas del faro de Mesa Roldán, en un artículo que publicó en 2005 el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

Los materiales del faro abandonado sirvieron para levantar el de Garrucha, que guio a los barcos del Levante almeriense durante casi 140 años. Desde 2021, esa señal la emite un nuevo faro en Mojácar.

¿Por qué cerraron el faro de Villaricos de Almería por culpa de los mosquitos?

Dos torreros inauguraron el faro de Villaricos, que tenía una torre de 9 metros semiempotrada en un edificio rectangular. Su linterna y su aparato, de la casa Sautter, daban una luz blanca fija. En esa época, la lámpara funcionaba con aceite de oliva.

Junto al faro, el río Almanzora formaba charcas con frecuencia, lo que convertía el lugar en un foco de mosquitos. Al poco tiempo, los torreros y sus familias enfermaron de paludismo. Unos se daban de baja y otros pedían el traslado, hasta que no quedó nadie dispuesto a ocuparse del alumbrado.

En una conferencia en Cuevas del Almanzora recogida por La Voz de Almería en 2023, Sanz Cruz explicó que «en la zona de Villaricos, había muchos humedales, lo que provocaba que la zona se llenase de mosquitos». Según ese medio, se intentó contratar a operarios locales, más acostumbrados a las picaduras, pero les faltaba formación técnica.

Finalmente, se decidió abandonar el faro de Villaricos y construir otro en Garrucha. El 1 de noviembre de 1880, el faro se apagó y una luz provisional empezó a funcionar en el castillo de Jesús Nazareno, en Garrucha.

Vista de Garrucha (Almería) desde un barco, en 1907. Foto: Federico de Blain vía Wikimedia Commons – Dominio público

Garrucha, el faro de Almería que heredó los materiales de Villaricos

Los materiales aprovechables del faro abandonado se usaron para construir el nuevo faro de Garrucha, muy cerca del castillo. Se encendió el 28 de noviembre de 1881 con el mismo aparato, la misma linterna y la misma característica de luz que el de Villaricos.

Según la revista Ingeniería Naval, el ingeniero Ricardo Sáez firmó el proyecto y el contratista Ramón Muley levantó el edificio. La luz alcanzaba unos 17 kilómetros. Sobre el primer torrero de Garrucha, Sanz Cruz apunta que «sólo sabemos que era el mismo que estaba en Villaricos cuando el faro dejó de funcionar».

De Garrucha a Mojácar, el viaje del faro hacia el sur de Almería

El faro de Garrucha se apagó el 22 de septiembre de 2021, casi 140 años después de su puesta en servicio. El crecimiento del pueblo lo había dejado rodeado de edificios, y su luz apenas se distinguía desde el mar. La Autoridad Portuaria de Almería trasladó la señal a un nuevo faro en Mojácar.

Según una orden publicada en el Boletín Oficial del Estado en abril de 2025, el viejo faro de Garrucha dejó de formar parte del dominio público portuario. En febrero de 2026, un anuncio del BOE sacó la parcela a subasta por un mínimo de casi 2,7 millones de euros. No obstante, nadie presentó ofertas, y otro anuncio declaró desierto el proceso.

Para Sanz Cruz, el faro se ha desplazado unos 14 kilómetros hacia el sur en 160 años y los restos del faro de Villaricos podrían seguir bajo tierra. «Puede que aún queden los cimientos», señaló el farero.