Llega a Netflix la tercera temporada de la mujer que desafió a la justicia: una serie criminal basada en hechos reales
El streaming intenta vivir sobre todo de sus constantes novedades. Aunque la vorágine de novedades suele representar un flujo de historias que el espectador medio es incapaz de seguir. Por ello, ya sea por su temática o por la presencia hegemónica de una gran propiedad intelectual, dentro de las plataformas a menudo conviven series ignoradas por el gran público sobre las que debemos la prescripción debe poner el foco dada su calidad. Ese es el caso de la serie de abogados decimonónica que acaba de estrenar su tercera y última temporada: Netflix se despide de La ley de Lidia Poët.

Esta producción italiana irrumpió por primera vez en el catálogo de la «gran N roja» en 2023. La trama parte de la historia real de la mujer homónima del título. Lidia Poët fue la primera abogada de la Italia moderna y dicha ficción, entremezcla los datos históricos con varios elementos del terreno de la ficción que ayudan a crear una atmósfera de misterio. Ahora, desde el pasado 15 de abril, Netflix pone el punto y final a La ley de Lidia Poët, cerrando su argumento principal con otros seis episodios donde esta intrépida y brillante protagonista se encuentra inmersa en un juicio mediático para defender a su mejor amiga. La corta duración de los capítulos y lo concentradas que son dichas temporadas convierten a esta serie creada por Guido Luculano y David Orsini en una opción perfecta para todos aquellos seriéfilos amantes de esos argumentos en los que la lucha por los derechos civiles representan el pilar fundamental del producto audiovisual.
Netflix estrena la tercera temporada de ‘La ley de Lidia Poët’

Netflix es la única distribuidora oficial de La ley de Lidia Poët, una IP para la que la marca ha concentrado a varios rostros conocidos de la actual escena fílmica italiana. Matilda De Angelis, a quien hemos visto recientemente en el Drácula de Luc Besson o en Citadel: Diana, encarna con gran carisma a Poët en un casting principal que se conforma, entre otros, a través de la presencia de Eduardo Scarpetta (La amiga estupenda), Pier Luigi Pasino (Arturo y el algoritmo), Gianmarco Saurino (Mascarpone), Sara Lazzaro (18 regalos) y Dario Aita (Parthenope).

Con un tono un grado más serio que las anteriores dos temporadas, la conclusión del recorrido dramático de esta heroína social luce como una catarsis sólida cuyos méritos son en realidad, una ejecución de lo que la propia franquicia ha sido desde un principio: una serie humana de producción impecable y una gran sinergia actoral.

Eso sí, a diferencia de sus antecesoras, la tercera temporada simplifica los casos criminales para darle más espacio al juicio de Grazia Fontana y al triángulo amoroso que ha perseguido a la protagonista durante los 18 episodios que completan la historia.
¿Qué es real y qué no en la serie?

Tanto la parte más detectivesca como las relaciones amorosas representan el lado ficcional del rol de Lidia. Sin embargo, dentro de los acontecimientos troncales del histórico personaje, casi todo sucedió en la realidad. Poët se graduó e leyes en 1881 y dos años después fue expulsada sólo por el hecho de ser mujer. Trabajó toda la vida en el despacho de abogados de su hermano Enrico, sin poder firmar ninguno de los casos hasta que finalmente a los 65 años, fue admitida en el Colegio de Abogados tras aprobarse la ley que permitió a las mujeres ejercer la profesión.