Este viernes llega a Netflix el documental más escalofriante basado en hechos reales: ‘El depredador de Sevilla’ contado por sus víctimas
La docuserie reconstruye el caso real desde la perspectiva de las víctimas
El acusado era un guía turístico sevillano
Netflix estrena este viernes 27 de marzo una de sus apuestas más importantes e impactantes del año. Se trata de El depredador de Sevilla, una docuserie que reconstruye un caso real de agresiones sexuales a estudiantes extranjeras en España a través del testimonio directo de las víctimas.
La serie se centra en el caso de un guía turístico sevillano identificado como Manuel Blanco, que organizaba viajes para estudiantes internacionales. Durante años, acusado de agredir sexualmente a varias jóvenes aprovechándose de tener su confianza.
El caso salió a la luz cuando varias víctimas decidieron compartir sus experiencias y empezaron a detectar patrones similares en los abusos.
La primera mujer era una estudiante estadounidense que estaba estudiando en la Universidad de Salamanca, que se encontraba en la terraza del hotel de Tánger donde se alojaba junto a sus amigas. Manuel Blanco se acercó a ella ofreciéndoles subir a su habitación de ellas a tomar champán. Después, la víctima comenzó a sentirse «muy cansada y se quedó dormida». Más tarde, cuando se levantó, fue al baño y ahí fue cuando el agresor entró y la agredió.
La segunda agresión fue en Portugal cuando dos alumnas también norteamericanas fueron interceptadas por este hombre. Manuel les ofreció unos tiques para unas consumiciones en un bar, y posteriormente les invitó a una fiesta en su habitación, y cuando las dos chicas llegaron a la habitación, se encontraron con que estaban solas con él. Después de jugar al «verdad o atrevimiento», ellas se negaron a las propuestas sexuales. Ellas accedieron a darle un beso en la mejilla, y luego él intentó inmovilizarlas de las manos. Inmediatamente, besó a una de las chicas, mientras que a la otra le colocó su mano en sus genitales, hasta que las dos estudiantes pudieron escapar.
El modo de actuar
Según las investigaciones, el guía se ganaba la confianza de las estudiantes y actuaba durante los viajes que organizaban. En algunos casos, las agresiones se producían en momentos en los que las víctimas estaban especialmente vulnerables.
Además, se ha documentado que Manuel solía elegir a estudiantes extranjeras y actuar en el último tramo del viaje, para así dificultar que pudieran reaccionar o denunciar de inmediato.
La condena
La justicia española acabó condenando al guía a nueve años de prisión por varias agresiones sexuales. También se le ha impuesto la prohibición durante siete años y medio de poder ejercer como guía turístico, e indemnizar a la primera víctima con 40.000 euros, y a las otras dos a 1.500 euros a cada una. También se le ha condenado a siete años y medio de libertad vigilada después de salir de la cárcel y a varias órdenes de alejamiento, una de 6 años con la primera víctima y dos de un año con las otras dos mujeres.
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