Jorge Redondo, el diseñador del vestido de preboda de Nieves Álvarez: «Hicimos más de 400 tiras cortadas al bies»

La boda de Nieves Álvarez y Bill Saad ha sido, sin duda, uno de los grandes acontecimientos sociales del verano. París, la ciudad que la vio consolidarse como una de las modelos españolas con mayor proyección internacional, se convirtió este fin de semana en el escenario perfecto para una celebración marcada por la moda, la elegancia y los guiños personales. Y, como no podía ser de otra manera, la capital francesa se llenó de algunos de los nombres más conocidos del panorama nacional e internacional.
Entre los invitados destacaron Marta Sánchez, el estilista Fran Marto o el diseñador francés Stéphane Rolland, que además ejerció como testigo de la ceremonia. Sin embargo, antes del esperado «sí, quiero», la pareja celebró una exclusiva fiesta previa en la que la modelo quiso lanzar un mensaje muy claro: reivindicar el talento nacional apostando por la moda española.
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Para esa cita previa a la boda, Nieves Álvarez confió en un diseño exclusivo de Redondo Brand, una firma que en apenas unos años ha conseguido convertirse en una de las favoritas de la alta sociedad madrileña y de algunas de las mujeres más influyentes del país.
Cuando la marca nació en 2019, muchos la bautizaron rápidamente como «la firma de las influencers». Sin embargo, el tiempo ha demostrado que el proyecto de su director creativo iba mucho más allá. Hoy, la casa se ha consolidado como uno de los grandes referentes del made in Spain, defendiendo una propuesta que combina el universo de la costura con el prêt-à-porter y reivindicando una manera muy concreta de entender el lujo: artesanal, elegante y contemporáneo.
En un momento especialmente delicado para la industria de la moda española, conseguir que una marca nacional se sostenga con identidad propia y logre hacerse un hueco entre las grandes firmas internacionales es, en sí mismo, un pequeño milagro empresarial.
Para una ocasión tan señalada como su boda, Nieves Álvarez decidió volver a depositar su confianza en el diseñador y encargarle una creación completamente a medida. Un proyecto que el propio creador ha definido como uno de los momentos más importantes de su carrera.
«No sé si hace ocho años, cuando imaginaba por primera vez lo que algún día podría llegar a ser Redondo Brand, había una pequeña parte de mi cabeza capaz de imaginar que Nieves Álvarez confiaría en mí para vestir uno de los momentos más especiales de su vida», explicaba emocionado a través de sus redes sociales.
El diseñador continuaba recordando la admiración que siempre ha sentido por la modelo: «He crecido viéndola en las revistas. En todas. Y años después, ya inmerso en esta aventura, seguía quedándome sin palabras al verla protagonizar fotografías inolvidables en el Museo Yves Saint Laurent de Marrakech, desfilar en las pasarelas más importantes del mundo y llevar algunos de los vestidos más extraordinarios que he visto nunca».
Más que un trabajo para el porfolio, el encargo supuso un sueño cumplido. Basta observar la pieza durante unos segundos para entender la magnitud del proyecto. El propio diseñador desveló algunos de los detalles técnicos de la creación: «Es un vestido de costura a medida con cuerpo en crepé y una falda confeccionada con más de 400 metros de bieses de tafetán y organza de seda, realizado en más de 150 horas de trabajo».

El resultado es una pieza casi escultórica que se aleja de los códigos tradicionales del vestido de novia y también de las propuestas habituales para invitadas. El contraste entre el cuerpo ajustado y la espectacular falda construye una silueta poderosa y sofisticada. Desde la cadera nacen las ondas que aportan movimiento y volumen a la creación, mientras los más de 400 metros de bieses de tafetán y organza de seda, colocados uno a uno, generan una textura única y una profundidad visual difícil de olvidar.
La escena parecía sacada de una editorial de moda. Nieves Álvarez paseó junto al Sena con unas gafas negras XXL, unos salones de Aquazzura y unas impresionantes joyas de Bulgari, dos firmas habituales en los estilismos más exclusivos de la modelo.
Más allá de la boda y del espectacular despliegue de invitados, el estilismo escondía un mensaje mucho más profundo. Nieves Álvarez consiguió unir en un mismo look los dos lugares fundamentales de su trayectoria: España, el país que la vio nacer, y París, la ciudad que la convirtió en una estrella internacional de la moda.
Y lo hizo apostando por el talento nacional en la capital mundial de la alta costura. Un gesto que, en tiempos de dominio absoluto de las grandes casas francesas e italianas, vale casi tanto como el propio vestido.
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