NUTRICIÓN

¿Puede ChatGPT hacerte una dieta? Una experta responde: «La IA puede cometer fallos»

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(Foto: Pexels)
Lucía Lera
  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

No podemos negar que la inteligencia artificial es parte de nuestra vida, pero, ¿somos conscientes realmente de lo que le preguntamos a la pantalla? El año pasado OpenAI publicó un estudio de ChatGPT en el que desvelaba estas dudas y mostraba a la ciudadanía cuáles eran las principales cuestiones que la IA había resuelto desde su creación. Lo sorprendente fue ver que un 28% de las consultas a ChatGPT estaban destinadas a resolver consejos de la vida diaria, como preguntarle sobre consejos alimenticios, lo que nos deja una cuestión directamente ligada con la salud: ¿realmente puede la inteligencia artificial ayudar a comer mejor?

La respuesta de Klau Gago, especialista en nutrición consciente y PNIE y fundadora de Klauinstinto, matiza que «la IA puede ser útil para ordenar ideas, explicar conceptos, preparar preguntas para una consulta o ayudar a entender mejor determinada información». El problema llega cuando dejamos de ser conscientes de las limitaciones en cuanto a personalización de esta herramienta y confiamos en ella los diagnósticos.

Alimentación personalizada

Si nos basamos en el pilar principal de la alimentación, encontramos que es el proceso por el cual proporcionamos alimentos al cuerpo para funcionar correctamente. Y no hace falta irse a un manual experto de nutrición: la propia RAE te responde a esta cuestión perfectamente. El matiz en esta definición es que la alimentación es para proporcionar energía a uno mismo, es decir, que es algo personalizado, crucial para tu salud y no es un consejo más que pedir a la IA.

El valor de la personalización está en entender «qué está sucediendo, observar cómo responde el cuerpo y ajustar la pauta a medida que cambia la situación», subraya Klau Gago. «Una dieta de IA puede parecer muy completa, pero sigue siendo una propuesta construida con la información que se le ha proporcionado, que puede ser parcial o estar mal interpretada».

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Klau Gago explica que «para decidir qué necesita alguien, hay que conocer su estado de salud, síntomas, actividad física, horarios, descanso, su relación con la comida, preferencias y el momento vital en el que se encuentra». Un caso común que la experta se encuentra en consulta ocurre cuando dos pacientes llegan a consulta con los mismos síntomas: «En un caso puede existir una alimentación insuficiente, en otro, un problema digestivo, estrés mantenido, falta de sueño, una patología todavía no diagnosticada o incluso una combinación de varios factores».

Expuestos a malos diagnósticos

Establecer una dieta es algo más complejo que meter tus objetivos en una inteligencia artificial y darle a enviar. Desde el punto de vista profesional, Klau Gago subraya que se necesita valorar una serie de parámetros que abarcan desde el estado de salud del paciente hasta su entorno. «Valoramos antecedentes médicos, medicación y suplementos, analíticas, síntomas digestivos, alergias o intolerancias, actividad física, calidad del sueño, ciclo menstrual cuando corresponda, horarios, consumo de alcohol, nivel de estrés y alimentación habitual». Y esto es algo que Chat GPT hasta el momento no hace.

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Esto quiere decir que existen ciertos riesgos a la hora de consultar una dieta a ChatGPT sin tener en cuenta las necesidades reales de cada persona. «La IA puede generar propuestas que, a primera vista, presentan una buena calidad nutricional, pero cometer fallos en el equilibrio de macronutrientes o retrasar una consulta necesaria».

Depositamos, por lo general, una gran confianza en las respuestas de la inteligencia artificial y, en términos nutricionales, eso puede derivar en una falsa sensación de precisión. «Una dieta puede incluir cantidades, calorías y menús muy concretos y aun así, no cubrir correctamente las necesidades de energía, proteína, grasas esenciales, vitaminas o minerales», explica la experta.

Sin saber realmente qué es lo que necesita tu organismo, Gago continúa remarcando que la inteligencia artificial «también puede recomendar restricciones innecesarias, ignorar interacciones con medicamentos o suplementos, empeorar síntomas digestivos o resultar inadecuada ante una enfermedad renal, diabetes, alteraciones hormonales, embarazo, antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria o cualquier otra situación que requiera un seguimiento específico».

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Aprende a utilizar la IA para tu bienestar

Con todo ello no se debe renegar de la IA; es una herramienta muy compleja y útil para resolver algunas dudas y sí que puede ser de cierta ayuda para determinadas situaciones. «Puede ayudar a explicar conceptos nutricionales, proponer ideas de recetas, preparar una lista de la compra, ordenar un registro de comidas o elaborar preguntas para aprovechar mejor una consulta». La mejor manera de entender lo que expone Klau Gago es como una herramienta de apoyo. «Puede ayudar a llegar mejor informado a una consulta, pero no reemplaza la valoración, el criterio, la escucha ni el seguimiento de un experto».

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Para poder hacer una consulta de forma correcta, el primer consejo de la experta es pedir información general. En lugar de preguntar «hazme una dieta para solucionar mi inflamación», Klau subraya que es más seguro preguntar «qué factores pueden influir en esa sensación, qué señales justificarían una consulta y qué información conviene registrar para explicárselo después a un profesional».

También recomendaría «solicitar que diferencie entre lo que está bien establecido y lo que todavía es incierto, que cite fuentes fiables y que indique las limitaciones de su respuesta». Por ejemplo, una pregunta bien planteada podría ser: «Explícame de forma genérica qué factores pueden influir en el hambre intensa a media tarde. Indícame qué datos debería observar, qué señales conviene consultar con un profesional y en qué fuentes basas la respuesta. No me prescribas una dieta ni suplementos».