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Los Andic encargaban cada mes ibéricos por valor de 300 euros a una empresa extremeña: «Demasiado para el día a día»

El lujo gastronómico de la familia Andic antes de la muerte de Isak

La familia es noticia ahora por la investigación de la presunta implicación de Jonathan Andic por la muerte de su padre

Isak Andic. (Fotos: Europa Press/ Getty Images)
Isak Andic. (Fotos: Europa Press/ Getty Images)
Lourdes Crespo

El lujo gastronómico que rodeaba a la familia Andic no estaba en yates ni fiestas multitudinarias. Estaba, según fuentes del sector gourmet, en pequeños rituales privados que durante años se repitieron casi con precisión suiza: pedidos exclusivos de ibéricos premium, envíos discretos a su residencia familiar ubicada en Esplugues de Llobregat y una tradición culinaria reservada únicamente para unos pocos. Sin embargo, tras la muerte de Isak Andic, algo habría cambiado para siempre en una de las costumbres más desconocidas —y exclusivas— del entorno del fundador de Mango.

El lujo silencioso de los Andic

Mientras otras grandes fortunas hacen ostentación pública de su patrimonio, la familia Andic siempre habría apostado por un lujo mucho más reservado. Nada de grandes exhibiciones ni excentricidades mediáticas: gastronomía de altísima calidad, proveedores de máxima confianza y productos prácticamente inaccesibles para la mayoría.

Fuentes cercanas a una reconocida empresa especializada en ibéricos gourmet de Extremadura aseguran a COOL que durante años mantuvieron una relación comercial habitual con el entorno familiar del empresario catalán. Todo, además, bajo una discreción absoluta.

«Eran clientes muy fieles», explica una persona vinculada al negocio, que insiste en preservar el anonimato tanto de la empresa como de quienes han trabajado directamente con este tipo de encargos exclusivos. Según relatan, los pedidos llegaban con frecuencia a la vivienda familiar situada en Esplugues de Llobregat y, en muchas ocasiones, la gestión se realizaba a través de personas de confianza relacionadas con el círculo más cercano de la familia.

Isak Andic e Isabel Preysler. (Foto: Getty Images)
Isak Andic e Isabel Preysler. (Foto: Getty Images)

Cantidades difíciles de imaginar

Lo que más llamaba la atención dentro de la propia empresa no era únicamente la regularidad de los encargos, sino también el volumen. Las mismas fuentes hablan de pedidos prácticamente mensuales con cantidades valoradas en 300 euros.

«Era imposible pensar que aquello fuese para consumo diario», comenta entre risas una de las personas consultadas. Todo apunta a que estos encargos estaban destinados a reuniones privadas, celebraciones familiares o encuentros de alto nivel vinculados al entorno empresarial y social de los Andic.

Porque en determinados círculos de poder, el lujo ya no se mide únicamente en coches o mansiones. También se mide en aquello que se sirve en la mesa: piezas seleccionadas, productos artesanales, ediciones limitadas y experiencias gastronómicas imposibles de replicar fuera de esos ambientes.

Jamón ibérico. (Foto: Europa Press)
Jamón ibérico. (Foto: Europa Press)

El cambio tras la muerte de Isak Andic

Sin embargo, según las fuentes consultadas, la dinámica habría dado un giro radical tras el fallecimiento del fundador de Mango. «Antes había continuidad. Ahora todo es mucho más puntual», explican desde el entorno conocedor de estos encargos. Según relatan, actualmente solo se realizarían pedidos esporádicos. La diferencia, aseguran, ha sido muy evidente. Lo que antes formaba parte de una rutina prácticamente estable habría pasado a convertirse en algo ocasional y muchísimo más reducido.

Y no solo habría cambiado la frecuencia, sino también el nivel de gasto asociado a este tipo de caprichos gastronómicos. Porque detrás de estos pedidos exclusivos se esconden desembolsos reservados únicamente para grandes patrimonios, especialmente cuando se trata de productos premium personalizados y envíos privados.

Queso. (Foto: Europa Press)
Queso. (Foto: Europa Press)

Mucho más que comida

Para quienes conocen cómo funcionan las grandes fortunas españolas, este tipo de detalles dice mucho más de lo que parece. Porque las costumbres gastronómicas, los proveedores habituales o incluso los pequeños lujos cotidianos terminan convirtiéndose en parte de la identidad familiar. Por eso, cuando una rutina tan asentada desaparece casi de golpe, el cambio no pasa desapercibido. «No era solo una compra», explican desde el entorno consultado: «Era una costumbre muy ligada a una etapa concreta de la familia». Una faceta completamente desconocida de los Andic que ahora, tras la pérdida de Isak, también parece haber quedado atrás.