CASO MANGO

Mango y Gucci: dos familias, dos imperios y un mismo patrón de tragedia, asesinato y sospechas

El caso que rodea a Mango reabre el recuerdo del asesinato que sacudió a la familia Gucci en los años 90

Dos sagas del mundo de la moda marcadas por la violencia, la sospecha y la exposición mediática

Andik, Gucci, Mango
(Foto: Europa Press)
Ana Márquez

Es difícil no establecer paralelismos entre el caso que rodea a Mango y uno de los episodios más oscuros de la historia de la moda: el asesinato de Maurizio Gucci en 1995, por el que fue condenada su ex esposa, Patrizia Reggiani. Décadas después, la detención de Jonathan Andic por su presunta implicación en la muerte de su padre, el fundador de la marca española, Isak Andic, vuelve a situar a una gran firma de moda en el centro de un drama familiar que trasciende lo privado y amenaza con salpicar la reputación de la empresa.

El asesinato de Maurizio Gucci conmocionó al mundo de la moda en 1995. El entonces heredero del imperio Gucci fue tiroteado a las puertas de su oficina en Milán en un crimen que, tras una larga investigación, destapó una trama de sicarios contratados por su exesposa, Patrizia Reggiani. El caso, que mezclaba lujo, ambición y traición familiar, se convirtió en uno de los episodios más mediáticos de la industria y marcó durante años la imagen pública de la histórica casa italiana.

Maurizio Gucci
Maurizio Gucci. (foto: Europa Press)

Tres décadas después, otro gran nombre de la moda vuelve a verse salpicado por un drama familiar, aunque en este caso el proceso judicial sigue abierto. La detención de Jonathan Andic por su presunta implicación en la muerte de su padre, Isak Andic, fundador de Mango, ha situado a la empresa española en el foco mediático. La investigación se centra en la caída del empresario durante una excursión en la montaña de Montserrat, un suceso que inicialmente se interpretó como un accidente pero que ahora analiza la justicia para esclarecer si pudo haber intervención de terceros. Mientras el caso avanza en los tribunales, el episodio ha abierto un debate sobre hasta qué punto los conflictos familiares pueden afectar a la reputación de grandes marcas.

El precedente de Gucci

El paralelismo con Gucci surge casi de forma automática. La casa italiana vivió en los años noventa uno de los episodios más oscuros de la historia empresarial del sector. El caso generó una enorme repercusión mediática internacional y convirtió a la familia Gucci en protagonista de uno de los mayores escándalos de la industria del lujo. Décadas más tarde, aquella historia volvió a cobrar protagonismo con la película House of Gucci, dirigida por Ridley Scott.

Patrizia Reggiani, Gucci
Patrizia Reggiani. (Foto: Europa Press)

Sin embargo, a pesar del impacto mediático y del dramatismo del caso, la marca Gucci no sólo sobrevivió, sino que acabó consolidándose como una de las firmas más influyentes del lujo.

Según Gonzalo Márquez, brand manager, la consecuencia a largo plazo puede ser incluso una mayor visibilidad. «Se habla de la marca en medios de todo el mundo. Esa notoriedad es algo que muchas compañías intentan conseguir con grandes campañas de marketing», señala.

Además, apunta a otro fenómeno frecuente en el branding contemporáneo: la humanización de las marcas. «Cuando detrás de una empresa hay una historia familiar (aunque sea trágica o polémica) la marca deja de percibirse como algo abstracto y se convierte en un relato. Y los relatos generan conversación y memoria».

Jonathan Andic. (Foto: Europa Press)

El reto de Mango

A diferencia del caso Gucci, donde el crimen supuso prácticamente el final del control familiar sobre la compañía, Mango sigue siendo una empresa fuertemente vinculada a la familia Andic. Eso significa que la gestión de la comunicación en los próximos meses será clave para evitar que la crisis personal se transforme en una crisis corporativa.

Andik, Gucci, Mango
Isak Andic con Kate Moss. (Foto: Getty)

La historia de Gucci demuestra que incluso los episodios más dramáticos pueden acabar convirtiéndose en parte del relato de una marca. La gran incógnita ahora es si Mango logrará atravesar esta crisis sin que el escándalo familiar eclipse la trayectoria empresarial que ha construido durante cuatro décadas.