Tita Thyssen vuelve a mover ficha con su colección privada: subasta un Hopper por hasta 27 millones
Tita Thyssen ha decidido subastar uno de los cuadros más especiales de su colección privada
Se trata de 'The Martha McKeen of Wellfleet', un óleo de Edward Hopper pintado en 1944
La obra ha estado expuesta en el Museo Thyssen de Madrid y saldrá a la venta el próximo 18 de noviembre

Tita Thyssen vuelve a desprenderse de una de las joyas de su colección privada. La baronesa ha decidido sacar a subasta The Martha McKeen of Wellfleet, un óleo sobre lienzo que el artista estadounidense Edward Hopper pintó en 1944 y que durante años ha podido contemplarse en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid. La obra, que Carmen Cervera adquirió hace más de cuatro décadas y que ha señalado en distintas ocasiones como una de sus favoritas, saldrá a la venta el próximo 18 de noviembre en Sotheby’s, en Nueva York, dentro de la prestigiosa sesión The Modern Evening Auction. Una operación que vuelve a situar a la mecenas en el centro de la actualidad del mercado del arte y que permitirá conocer cuánto están dispuestos a pagar los coleccionistas por una pieza tan singular.
La casa de subastas estima que el cuadro podría alcanzar entre 20 y 30 millones de dólares, aproximadamente entre 18 y 27 millones de euros. Una cifra millonaria para una pintura que, además de su valor artístico, cuenta con una historia personal ligada al propio Hopper. La obra representa una escena marítima bañada por la luz de una mañana de agosto en la costa de Nueva Inglaterra, una región especialmente importante para el pintor, que pasó allí buena parte de sus veranos desde su primera visita a Cape Cod en 1930. Lejos de sus célebres interiores y paisajes urbanos, el artista plasmó en este lienzo su particular manera de observar el mar y la vida cotidiana, con una composición que conserva ese aire sereno y enigmático tan reconocible en su producción.

El título del cuadro hace referencia a Martha McKeen, amiga del artista junto a su marido, Reggie. Hopper solía acompañar a la pareja durante sus paseos en barco en los meses estivales y quiso rendir homenaje a esa amistad a través de la pintura. The Martha McKeen of Wellfleet forma parte de una serie de cinco obras de temática náutica realizadas por el estadounidense y es la última que ejecutó dentro de ese conjunto. Su trayectoria expositiva incluye instituciones de primer nivel, como el Whitney Museum of American Art y el Art Institute of Chicago, además del propio Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Según la información difundida por Sotheby’s, se trata de una de las dos pinturas de barcos de Hopper que permanecen actualmente en manos privadas, un detalle que aumenta el interés de los coleccionistas ante su próxima salida al mercado.
La decisión de Carmen Thyssen llega, además, en un momento especialmente delicado para la baronesa, que ha mantenido un perfil discreto durante los últimos meses. La pasada primavera sufrió una neumonía severa que obligó a ingresarla de urgencia en la clínica Teknon de Barcelona. Su estado de salud generó una gran preocupación entre sus allegados, que se volcaron en acompañarla durante la recuperación. Sus hijas, Carmen y Sabina, pausaron sus estudios para instalarse junto a ella en Mas Mañanas, mientras que su hijo Borja y su nuera, Blanca Cuesta, se desplazaron en varias ocasiones hasta Sant Feliu de Guíxols para seguir de cerca su evolución. El diagnóstico inicial llegó a complicarse con un cuadro de hipoxia, lo que aumentó la inquietud en su entorno.

Kobei Li/Sipa USA)
Fiel a su carácter reservado, Tita optó por blindar todavía más su intimidad durante aquel periodo. La baronesa es especialmente celosa de su vida privada y, según las informaciones publicadas, llegó a prescindir de varios empleados para evitar posibles filtraciones. Su sobrino Guillermo Cervera, una de las personas de su máxima confianza y mano derecha en distintos asuntos, ha sido el encargado de trasladar mensajes de tranquilidad a la prensa. La recuperación avanza, aunque de forma lenta, y la mecenas continúa centrada en recuperar fuerzas lejos del foco mediático.
En este contexto, la subasta del Hopper se suma a las decisiones patrimoniales que Carmen Thyssen ha tomado en los últimos años. No es la primera vez que la baronesa pone a la venta una pieza de su colección privada. En 2012, La esclusa, de John Constable, alcanzó los 22 millones de euros en una subasta celebrada en Christie’s, en Londres. Tres años después, en 2015, sacó al mercado un broche tallado en oro y diamantes que había pertenecido a la reina María Cristina. En 2017, además, subastó tres esculturas por un importe conjunto de alrededor de un millón y medio de euros. Operaciones distintas que reflejan cómo algunas piezas de su patrimonio han ido encontrando nuevos propietarios a lo largo del tiempo.