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Paz Vega se toma la revancha tras su separación de Orson Salazar: «Ahora me dirijo a mí misma»

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

Paz Vega atraviesa uno de los momentos más trascendentales de su vida. Después de más de veinticinco años de matrimonio con Orson Salazar, padre de sus tres hijos, la actriz sevillana ha decidido iniciar un nuevo camino personal marcado por la reflexión, la independencia y el deseo de recuperar las riendas de su destino. En su primera gran entrevista tras la ruptura, la intérprete se ha mostrado sincera, vulnerable y, sobre todo, decidida a afrontar el futuro con optimismo.

A sus 50 años, Paz Vega asegura encontrarse en una etapa de transformación profunda. Lejos de esconder el dolor que ha supuesto el final de una relación tan larga, reconoce que los últimos meses han sido emocionalmente intensos y que incluso han tenido consecuencias en su estado físico. La actriz ha confesado que ha perdido peso de forma significativa, llegando a situarse por debajo de los 48 kilos. Sin embargo, más allá de la preocupación por su aspecto físico, destaca la fortaleza mental que ha descubierto en sí misma durante este proceso. «Quizá tengo el superpoder de estar muy mal y poder levantarme y seguir», afirma. Una frase que resume a la perfección la filosofía con la que está afrontando esta nueva realidad. Para Vega, la verdadera prueba no está en evitar las caídas, sino en la manera en que uno se levanta después de ellas. Según explica, es precisamente en esos momentos difíciles donde se define el carácter de una persona.