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Lolita Flores (68 años): «Mi padre hablaba catalán. Él era catalán. Toda la familia de mi padre habla catalán, incluso familia que tengo en Mallorca»

Antonio González Batista, conocido como El Pescaílla, nació en Barcelona

El marido de Lola Flores fue uno de los artistas más famosos de su generación

Lolita Flores nunca se ha olvidado de sus orígenes y tiene muy presente a su familia

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Lolita Flores en televisión

La historia familiar de Lolita Flores ha vuelto a convertirse en noticia y nosotros sabemos el motivo.

La actriz y cantante ha hablado de sus raíces paternas y de la relación que mantiene con una parte de su familia vinculada a Cataluña. Lo ha hecho durante la promoción de Mallorca Confidencial, película en la que se enfrentó al reto de interpretar a una mujer mallorquina.

La cinta, dirigida por David Ilundáin, es un thriller ambientado en Mallorca que gira alrededor de Chusa, una poderosa matriarca cuya familia se encuentra en el centro de una trama relacionada con el narcotráfico. Para Lolita, este proyecto supuso una oportunidad para conectar con su pasado.

Un vínculo con Cataluña

Durante una entrevista en el programa El cine en la SER, Lolita Flores quiso detenerse en una cuestión que guarda una relación directa con el papel que interpreta.

«Mi padre hablaba catalán. Él era catalán, del barrio de Gracia, de Barcelona. Toda la familia de mi padre habla catalán, incluso familia que tengo en Mallorca, primos hermanos míos, siguen hablando en catalán aunque se hayan criado en Mallorca», explicó la artista.

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Lolita Flores en un programa. (Foto: Atresmedia)

Es una faceta de su historia familiar que Lolita ha reivindicado en otras ocasiones al hablar de El Pescaílla, un músico fundamental para entender la evolución del flamenco y especialmente uno de los grandes nombres vinculados a la rumba catalana.

La importancia de la familia

En declaraciones a TVE, la actriz explicó que trabajó con una coach para perfeccionar el acento. Sin embargo, la tarea no le resultó especialmente complicada gracias a la educación auditiva que había recibido en su entorno.

«Mi padre es catalán y yo tengo familia en Mallorca por parte de mi padre. Por lo que tengo el oído acostumbrado. No hablo catalán, pero lo entiendo todo», aseguró.

Lolita establece además una relación entre el catalán y el mallorquín que, desde su perspectiva, facilitó su trabajo. «Y el mallorquín es muy parecido al catalán. Lo que pasa es que tienen un acento distinto. Así que no me resultó difícil», explicó.

La experiencia tuvo incluso una dimensión familiar, ya que su hija Elena participó también en la película, aunque con una intervención más breve. En su caso, el trabajo con la variedad lingüística fue diferente.

«A mi hija Elena le fue más complicado porque, aunque su colaboración en la película es pequeña, solo habla mallorquín», contó Lolita. Para la artista, incorporar esa forma de hablar al personaje fue, además de un desafío interpretativo, una manera de rendir homenaje a sus propios orígenes. «Me divirtió hablarlo y es un guiño a mi familia», señaló.

La familia como eje de su vida

Hay otro elemento de Chusa que conecta especialmente con Lolita: la importancia de la familia. La protagonista de Mallorca Confidencial está dispuesta a hacer lo necesario para proteger a los suyos y mantener unido su entorno. Un planteamiento que la actriz comprende bien desde su propia experiencia.

«La familia no es solamente fundamental para la Chusa, que es mi personaje. Para Lolita Flores la familia es lo primero: mis hijos, mis nietos, mi hermana, mi sobrino, mi tía», afirmó.

La artista ha hablado en numerosas ocasiones del peso que tiene para ella su familia y de la importancia de mantener esos vínculos a pesar de las dificultades. En este sentido, considera que el sentimiento de pertenencia puede ser un elemento capaz de unir a las personas por encima de sus circunstancias.

Lolita reivindica sus raíces

La condición de gitana de Chusa fue otro de los elementos que convencieron a Lolita para aceptar el papel. La actriz reconoce que interpretar a una mujer perteneciente a su misma comunidad le permitió comprender determinados aspectos del personaje desde una perspectiva personal.

«Me gustó mucho el personaje porque es una gitana, por lo que no me ha costado mucho meterme en su piel», explicó. Al mismo tiempo, estableció una diferencia importante entre la vida de Chusa y la suya.

«Aunque yo he tenido una vida mucho más privilegiada que ella», puntualizó. El personaje pertenece a una época y a un contexto social en los que las oportunidades para muchos niños gitanos eran muy limitadas. «En su época los niños gitanos no iban ni a la escuela», recordó.

La lucha contra los estereotipos

Precisamente la educación aparece como uno de los grandes asuntos en los que Lolita considera que todavía queda camino por recorrer. La artista reivindica los avances que se han conseguido, pero también reclama que no se dé por concluida una lucha contra la exclusión que, a su juicio, continúa siendo necesaria.

«Nos acaban de dar la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Agradezco muchísimo al Gobierno que valore todo el trabajo que estamos haciendo, toda mi etnia y toda mi raza para que los niños estudien, para que tengan una carrera y para que nos podamos integrar en la sociedad como cualquier otra persona», afirmó.

La actriz reconoce que se han producido avances importantes, especialmente durante las últimas décadas, pero considera que la igualdad de oportunidades todavía no está plenamente alcanzada.