Cayetano Martínez de Irujo recuerda la lección que le dejó su madre: «Ser normal a pesar de haber nacido en una familia con 600 años de historia»

Cayetano Martínez de Irujo recuerda a su madre, Cayetana Fitz-James Stuart, en La última duquesa, el libro que ha publicado con motivo del centenario de su nacimiento. A través de sus propios recuerdos y de los testimonios de familiares y personas cercanas a la duquesa de Alba, el duque de Arjona reconstruye la figura de una mujer que trascendió los títulos nobiliarios y dejó una profunda huella en su familia.
Tuvimos ocasión de hablar con él y hoy volvemos a traer aquella conversación al presente, coincidiendo con la publicación de esta obra. Un homenaje personal en el que Cayetano recupera recuerdos de su infancia, de su relación con su madre y de la responsabilidad que supuso crecer dentro de una de las familias más importantes de la aristocracia española.
Precisamente, este viernes volverá a hablar de algunos de los episodios más difíciles de su vida en televisión, como que se arrepiente de los años que cayó en la droga. Un testimonio en el que también recuerda la depresión que sufrió y los malos tratos que padeció durante su infancia por parte de una niñera.
En nuestra conversación, el duque de Arjona y conde de Salvatierra también se detuvo en la figura de su madre y en el legado que recibió de ella. Cayetano reconoce que detrás de La última duquesa existe una motivación profundamente personal: «La necesidad de estar en deuda con ella por todo lo que ha supuesto para mí y creo que para todos sus hijos. Para Sevilla, para Andalucía y para España».
El hijo de la duquesa de Alba explica por qué considera que todavía quedaba mucho por contar sobre Cayetana. «La gente conoce un poco los últimos 15 o 20 años de su vida, donde ya estaba más mayor… pero el 80 o 90% de las cosas que hizo no las contaba. Eso había que dejarlo latente», asegura.
El libro nace precisamente con la intención de descubrir esas otras facetas de una mujer que durante décadas estuvo en el foco público. Cayetano reconoce incluso que algunos de los testimonios recogidos en la obra le han permitido conocer aspectos de su madre que desconocía: «Sí, me ha sorprendido muchas cosas que no conocía de ella. Reflejadas por Ana Pardo, que es una gran estudiosa, es muy enriquecedor conocerla más extensamente».

La educación de Cayetano junto a la duquesa de Alba
Cayetano también recuerda la educación que recibió en el seno de una familia con siglos de historia y las enseñanzas que Cayetana quiso transmitir a sus hijos. Entre ellas, el sentido de la responsabilidad y la cercanía con los demás.
«Se me ha quedado grabado el sentido de la responsabilidad, de contestar a todo el mundo que se dirige a mí, para bien o para mal. Ser correcto, ser cercano, ser normal a pesar de haber nacido en una familia con 600 años de historia», recuerda.
Una forma de entender la vida que, según explica, fue determinante para él y que su madre quiso inculcar a todos sus hijos. «Siempre me dijo que yo iba a ser su heredero del legado humano, y la verdad es que no se equivocó nunca en nada», asegura Cayetano.
Liria, mucho más que un palacio
Entre los grandes legados de Cayetana de Alba aparece inevitablemente el Palacio de Liria, cuya reconstrucción fue una de sus grandes prioridades. Para su hijo, aquella decisión resume perfectamente la manera en la que su madre entendía la responsabilidad de pertenecer a la Casa de Alba.
«Si no se hubiera reconstruido Liria, podríamos haber vivido en un chalet en La Moraleja, o en una casa cómoda en otra parte de Madrid, pero eso nunca fue una opción para ella», explica. La conservación del palacio y del patrimonio familiar implicó sacrificios para todos. «Supuso que todos sus hijos y ella misma viviésemos mucho más modestamente de lo que la gente se puede imaginar», recuerda.
Para Cayetana, preservar Liria no era una cuestión de comodidad, sino de responsabilidad. Mantener el patrimonio artístico e histórico de la Casa de Alba formaba parte de un legado que, en su opinión, debía pasar intacto a las siguientes generaciones.