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Entrevista

Alejandra Lacida, la ‘wedding planner’ de las bodas VIP, confiesa la presión de organizar sus enlaces: «La presión se duplica»

La mayor dificultad no está tanto en organizar la boda como en proteger la intimidad de la pareja

Que el nombre de La Madrina aparezca después en revistas o portales especializados supone para ella una enorme satisfacción

En apenas dos años, La Madrina Weddings ha pasado de ser el sueño de una emprendedora a convertirse en una de las empresas de organización de bodas más cotizadas de Andalucía. Detrás del proyecto está Alejandra Lacida, una wedding planner que ha firmado algunos de los enlaces más comentados de los últimos años, entre ellos los de Claudia Jiménez Revuelta, Patricia Cadaval, Alberto Herrera y Blanca Llandres. Sin embargo, asegura que la fama nunca cambia lo esencial. «Para nosotras son parejas como cualquier otra».

Las bodas VIP, un reto añadido

Lo que sí cambia es todo lo que rodea al gran día. La presión, reconoce, siempre existe porque su nivel de autoexigencia es máximo, pero cuando los novios son personajes públicos, la expectación multiplica la responsabilidad. «Hay muchas expectativas y eso hace que la presión se duplique», explica.

De izquierda a derecha. Patricia Cadaval, Claudia Jiménez Revuelta y Blanca Llandres. (Fotos: Redes Sociales)

La mayor dificultad no está tanto en organizar la boda como en proteger la intimidad de la pareja. Contratos con cláusulas de confidencialidad, dispositivos de seguridad para impedir el acceso de periodistas o cambios en la logística para evitar fotografías durante momentos tan especiales como la llegada a la iglesia forman parte de un trabajo invisible que pocas veces trasciende: «Los periodistas hacen su trabajo y es completamente entendible, pero en ese momento mi obligación es velar por la tranquilidad de la pareja y de sus invitados».

Que el nombre de La Madrina aparezca después en revistas o portales especializados supone para ella una enorme satisfacción: «Hay muchísimo trabajo y muchísimo desgaste físico y mental detrás. No ha sido fácil llegar hasta aquí y mucho menos mantenerse».

Del salón de casa a las bodas más cotizadas

Y precisamente mantenerse es el gran reto que se ha marcado. Aunque el éxito ha llegado muy rápido, Alejandra recuerda perfectamente cómo empezó todo. Después de varios años trabajando para otra empresa del sector, en 2024 decidió dar el salto: «Le dije a mi marido que quería hacer realidad mi sueño y fundar mi propia empresa».

Crearon el nombre, abrió una nueva cuenta de Instagram y apenas una semana después ya había cerrado su primera boda. Las siguientes llegaron casi sin buscarlas. Fue entonces cuando llamó a Rocío, compañera de trabajos anteriores y, como ella misma dice entre risas, «mis pies y mis manos». Poco después alquiló una pequeña oficina de apenas 15 metros cuadrados.

El equipo de La Madrina. (Fotos: Cortesía)

Hoy, La Madrina cuenta con cuatro personas en plantilla y trabaja desde un espacio de más de 80 metros cuadrados: «Si estoy donde estoy es gracias a ellas. Yo las llamo mis niñas porque ellas son La Madrina. Se desviven por la empresa como si fuera suya y ahí está la magia».

Alihadas, un nuevo proyecto

Pero Alejandra no se conforma. Acaba de poner en marcha Alihadas, una segunda empresa especializada exclusivamente en la coordinación del día de la boda. La diferencia es clara: mientras La Madrina planifica y gestiona el enlace de principio a fin, Alihadas ofrece únicamente asistencia durante la celebración para aquellas parejas que ya tienen contratados todos los proveedores: «En La Madrina ofrecemos tres paquetes dependiendo de si quieren que la gestión de los proveedores empiece desde el segundo uno o desde el final. Pero La Madrina siempre los gestiona y está en contacto con los novios o desde el principio o desde meses antes de la boda. Había muchas parejas que lo que querían simplemente era que estuviéramos ese día de la boda, sin gestión previa de los proveedores ni contacto con ellos, solo asistencia ese día en exclusiva para las necesidades de los novios y de sus invitados. Por lo tanto, eso es un servicio de azafatas más que el de wedding planner. Para que no se confundan términos ni se nos asocie una boda que no hemos gestionado en ningún punto, decidí crear el servicio exclusivo el día B, pero bajo otro nombre y marca, ya que, aunque mucha gente lo confunda, no es el mismo».