Los peluqueros expertos coinciden: «Secarse el pelo así es la vía más rápida para la caída del cabello»

¿Alguna vez te has planteado si la forma de secarte el pelo es la correcta? Hay muchísimos gestos que marcan la diferencia a la hora de lucir un cabello sano y brillante. Según los peluqueros, uno de los errores más repetidos consiste en frotarlo con una toalla. Si bien puede parecer un gesto inofensivo, en realidad esta práctica debilita la fibra capilar y, por ende, favorece la rotura y la caída del cabello. La explicación es sencilla: «cuando el cabello está mojado, se encuentra en su momento de mayor vulnerabilidad, y es precisamente entonces cuando muchas personas lo frotan con una toalla áspera», tal y como explica Jordi Justribó. Maquillador, peluquero, estilista y cofundador de la firma de salones THE LAB.
El cabello está formado principalmente por queratina, una proteína cuya estructura depende de enlaces químicos resistentes y de otros más débiles, conocidos como enlaces de hidrógeno. Cuando el pelo entra en contacto con el agua, esos enlaces más frágiles se modifican, lo que reduce la resistencia de la fibra capilar y aumenta su elasticidad. Aunque un cabello sano puede llegar a estirarse hasta un 30% de su longitud antes de sufrir daños, al estar húmedo se vuelve mucho más delicado y propenso a la rotura.
¿Por que no deberías secarte el pelo con una toalla?
«Las toallas, en general, están hechas de algodón y al frotar con el cabello se genera electricidad estática. El resultado es un cabello más encrespado. Si ya de por sí tienes tendencia al frizz, es mejor evitar este tipo de toallas. Lo ideal sería usar toallas de microfibra y, en lugar de frotar, presionar suavemente para eliminar la humedad. También es mejor no enrollarse el pelo con fuerza ni dejarlo mucho rato anudado, porque eso puede dañar la fibra», señala Justribó a La Vanguardia.
Las fibras de la microfibra son extremadamente finas, llegando a ser unas cinco veces más delgadas que un cabello humano. Esta característica reduce la fricción, favorece un secado más rápido y ayuda a proteger la fibra capilar, contribuyendo a que el pelo se mantenga más fuerte y saludable. Una alternativa utilizar una camiseta de algodón para eliminar el exceso de agua tras el lavado; al ser un tejido suave y ligero, minimiza el roce sobre la cutícula y ayuda a evitar daños durante el secado.
El problema no está únicamente en el tejido de la toalla, sino también en la forma de secar el cabello. Gestos como retorcerlo, frotarlo o escurrirlo con una toalla de algodón generan un exceso de fricción que acaba deteriorando la cutícula. Un simple cambio en la forma de secarse el pelo puede marcar la diferencia entre una melena sana, brillante y otra visiblemente dañada. Los peluqueros recomiendan seguir unas pautas sencillas:
- Presionar en lugar de frotar. Lo ideal es retirar el exceso de agua con suaves presiones, evitando los movimientos bruscos que generan fricción y favorecen la rotura.
- Evitar el turbante muy ajustado. Enrollar el pelo con demasiada fuerza ejerce una tensión innecesaria sobre una fibra que, al estar húmeda, es mucho más frágil.
- Usar el secador correctamente. La evidencia científica apunta a que secar el cabello con secador puede ser más beneficioso que dejarlo secar al aire, siempre que se haga de forma adecuada: manteniendo una distancia aproximada de 15 centímetros, utilizando aire templado o frío y aplicando previamente un protector térmico.
Finalmente, Justribó concluye: «si el cuero cabelludo no está sano, es difícil que el cabello crezca sano. A partir de ahí, cuidar también la fibra capilar. Hay personas que, por genética, tienen un cabello muy grueso y resistente, y otras que tienen un pelo más débil, que se rompe con más facilidad. Por eso es importante adaptar la rutina a cada tipo de cabello. Y, como recomendación general, es buena idea cortar un centímetro cada tres meses. Eso ayuda a mantener las puntas sanas y evita que se debiliten o se partan».
¡No cometas estos errores!
- No todos los champús sirven para cualquier tipo de pelo o cuero cabelludo. Utilizar un producto inadecuado puede provocar sequedad, exceso de grasa o irritación. Lo más recomendable es escoger una fórmula específica.
- Aplicar más cantidad de producto no mejora la limpieza. Al contrario, puede dificultar el aclarado y dejar residuos. En la mayoría de los casos, una pequeña cantidad es suficiente.
- El agua caliente puede eliminar parte de los aceites naturales que protegen el cuero cabelludo, favoreciendo la sequedad y la pérdida de brillo. Lo ideal es utilizar agua templada y terminar con un aclarado con agua fría para ayudar a sellar la cutícula.
- Aunque muchas personas lo evitan por miedo a que el cabello se engrase, el acondicionador o la mascarilla ayudan a mantener la hidratación, facilitar el desenredado y proteger la fibra capilar. Lo ideal es aplicarlos de medios a puntas y respetar el tiempo de actuación antes de aclarar.