Ciencia
Geología

Tenía que ser en China: un niño de 8 años experto en plantas va de paseo y descubre un potencial yacimiento de oro

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Hay metales en el subsuelo que alteran la composición química del agua freática y, a través de ella, la de las plantas que crecen encima. Los geólogos llevan décadas aprovechando esta relación en lo que se conoce como prospección geobotánica: una técnica que consiste en observar qué plantas crecen y cómo. Esto sirve, por ejemplo, para localizar un yacimiento de oro.

Sun Dianfeng tiene ocho años, vive en la ciudad de Dalian (provincia de Liaoning, noreste de China) y dedica parte de su tiempo libre a aprender sobre plantas a través de vídeos en redes. En uno de esos vídeos, aprendió que ciertas especies pueden ser indicadores de lo que hay en el subsuelo. Cuando las encontró durante un paseo familiar, avisó de inmediato a sus padres.

El potencial yacimiento de oro que encontró un niño siguiendo las plantas

Algunos elementos como el oro, el arsénico o el cobre se acumulan en los tejidos vegetales a concentraciones medibles, y ciertas especies son especialmente sensibles a su presencia. Quien sabía muy bien esto era el pequeño Sun Dianfeng.

El 16 de abril, Sun Dianfeng paseaba con su familia por la zona de Daying cuando reconoció entre la vegetación el perfil inconfundible de la cola de caballo (Equisetum arvense).

Y no era la primera vez que la veía, pero sí la primera vez que entendía lo que su presencia podía indicar. Alertó a sus padres y estos contactaron con las autoridades locales de recursos naturales.

Los técnicos llegaron a la zona del potencial descubrimiento el pasado viernes 18 de abril. En la inspección preliminar del terreno encontraron escamas de biotita y limonita, dos minerales frecuentemente asociados a yacimientos de oro.

La prospección continúa y los resultados definitivos no están disponibles todavía, pero los hallazgos iniciales respaldan la intuición del niño.

¿Qué es la cola de caballo y por qué puede indicar la presencia de un yacimiento de oro?

La Equisetum arvense, conocida en español como cola de caballo, es una planta vascular primitiva con una capacidad notable para acumular metales pesados del suelo a través de sus raíces.

En zonas con depósitos auríferos, el oro se disuelve en pequeñas cantidades en el agua subterránea y puede ser absorbido por las plantas que crecen encima.

Equiseto o cola de caballo. Foto: MPF en Wikimedia Commons.

Hay que remarcar en este sentido que la presencia de cola de caballo en una zona concreta no garantiza un yacimiento de oro, pero sí eleva la probabilidad de que exista actividad mineral en el subsuelo.

Por su parte, la prospección geobotánica como técnica formal existe desde mediados del siglo XX y ha sido aplicada en proyectos de exploración minera en Rusia, Canadá y varias regiones de Asia.

La variante más moderna, llamada prospección biogeoquímica, incluye además análisis de laboratorio sobre muestras de tejido vegetal para medir con exactitud la concentración de cada metal. La idea de fondo es sencilla: las plantas no mienten sobre lo que tienen debajo.

Conociendo a Sun Dianfeng, el niño chino que aprendió geología en redes sociales

El perfil de Sun Dianfeng es tan peculiar como el hallazgo. Ocho años, afición intensa por la botánica y una capacidad de observación que sorprendió a los técnicos que inspeccionaron el terreno.

Sus padres contaron a los medios locales que el niño consume vídeos sobre plantas y naturaleza con una constancia poco habitual para su edad, que identifica especies durante los paseos y que aplica con frecuencia lo aprendido en sus salidas al campo.

La noticia circuló con rapidez por los medios chinos y generó una mezcla de admiración y humor. Es imposible no admitir que la tierna historia de este niño que aprende de las maravillas de la geología en redes sociales y que encima sale a comprobar esas teorías, tiene algo de fábula contemporánea.

Al mismo tiempo, lo que el caso ilustra es que la difusión del conocimiento científico en formatos breves puede tener consecuencias inesperadas. A veces, el hallazgo más valioso lo hace quien lleva años mirando lo que los demás no ven.