Ciencia
POLÉMICA POR EL BIENESTAR ANIMAL

PETA pone el grito en el cielo por el mono Punch: pide su traslado inmediato por un «trauma»

La organización denuncia que el macaco japonés, famoso por abrazar un peluche, sufre un aislamiento dañino en el zoo de Ichikawa

Advierten que lo que en redes sociales parece "tierno" es en realidad una señal de privación social y psicológica

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Lo que para miles de visitantes del zoológico de Ichikawa (Japón) es una imagen adorable, para los defensores de los animales es una señal de alarma científica. Punch, un macaco japonés de apenas siete meses que se volvió viral por no separarse de un peluche de orangután, está en el centro de una agria polémica. La organización PETA ha exigido su traslado inmediato a un santuario, argumentando que el animal padece un trauma severo derivado de su cautiverio y de la falta de un grupo familiar real.

La ciencia del bienestar animal advierte: un juguete nunca podrá sustituir el complejo desarrollo social que este primate necesita.

El peluche: ¿consuelo o síntoma de una pérdida?

Punch fue rechazado por su madre al nacer y, desde entonces, ha sido criado por humanos que le proporcionaron un peluche como sustituto materno. Aunque las imágenes del pequeño aferrado al juguete han disparado la venta de entradas, desde PETA Asia aseguran que se está romantizando una situación de aislamiento extremo.

«Lo que algunos llaman adorable es, en realidad, un vistazo al trauma de un primate joven que lidia con la pérdida», ha declarado Jason Baker, presidente de la organización. Desde el punto de vista de la etología, los macacos japoneses necesitan crecer en grupos unidos para aprender habilidades sociales vitales. Sustituir este entorno por un «pozo de cemento» y un objeto inanimado puede generar secuelas psicológicas permanentes en el desarrollo del animal.

La trampa de la fama viral: el caso de Punch y Moo Deng

La organización animalista compara la situación de Punch con otros fenómenos recientes, como la hipopótama Moo Deng. Critican que los zoológicos utilicen a animales bebés para atraer público, creando un ciclo de exhibición donde el animal paga el precio de por vida por una fama pasajera en internet.

La controversia aumentó tras la difusión de unos vídeos en redes sociales donde se veía a Punch siendo intimidado con violencia por otros macacos del recinto. Mientras el zoo defiende que se trata de un «proceso normal de socialización», los expertos señalan que un animal criado por humanos carece de las herramientas para defenderse o integrarse correctamente en una jerarquía salvaje, lo que aumenta su vulnerabilidad.