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En Países Bajos no se andan con rodeos: Róterdam construye barrios enteros sobre el agua para sobrevivir a las inundaciones

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Róterdam, en Países Bajos, se ha convertido en un centro de construcción sobre el agua. Situada en el delta de los ríos Rin y Mosa, la ciudad levanta viviendas, oficinas y hasta una granja lechera que flotan para convivir con las inundaciones.

Esa apuesta se apoya en el Programa Nacional Delta, un plan estatal que, según el propio organismo, «protege a Países Bajos frente a las crecidas y las inundaciones, garantiza suficiente agua dulce y contribuye a una planificación resistente al clima». En un país donde buena parte del territorio se sitúa bajo el nivel del mar, el agua condiciona las decisiones urbanísticas de este estilo.

La primera calle flotante de Róterdam

El proyecto residencial más ambicioso es Nassauhaven, considerado la primera calle flotante de la ciudad. Se trata de un conjunto de 18 viviendas sostenibles ancladas en una antigua dársena en desuso, según detalla el Centro Global sobre Adaptación. Cada casa incorpora paneles solares, sistemas de depuración de agua y calefacción por biomasa.

Estas casas se elevan y descienden con el nivel del agua, de modo que una crecida no llega a inundarlas. La fórmula permite recuperar espacios portuarios abandonados y añadir vivienda sin ganar terreno al mar, una ventaja en una ciudad que tiene muy poco suelo libre para edificar.

La granja lechera que flota en el puerto de Róterdam

Más allá de los proyectos de viviendas, Róterdam alberga la Floating Farm, una granja lechera montada sobre una plataforma flotante en una antigua zona portuaria. Según la propia Floating Farm, la instalación produce lácteos frescos, ensaya el cultivo de verduras sobre el agua y prepara un segundo módulo dedicado a huevos y hortalizas.

La idea nació tras el huracán Sandy de 2012, cuando Nueva York sufrió problemas de desabastecimiento porque las cadenas de suministro quedaron cortadas. El proyecto pretende acercar la producción de alimentos a la ciudad y resistir fenómenos climáticos extremos.

«Volvemos a productos honestos, frescos y orgánicos, sin aditivos», dicen desde Floating Farm sobre su filosofía.

La oficina flotante más grande del mundo y las plazas flotantes en el agua

Róterdam también inauguró en 2021 la que se considera la oficina flotante más grande del mundo, amarrada en el puerto de Rijnhaven. El edificio, levantado casi por completo con madera sostenible, se eleva conforme sube el nivel del agua y combina paneles solares con una cubierta vegetal, además de un sistema de intercambio de calor alimentado por el río Mosa.

A esa lógica responden también las plazas de agua, como la de Benthemplein, abierta en 2013 como la primera a gran escala del mundo. En días secos funciona como espacio deportivo para el baloncesto o el monopatín, y durante las tormentas almacena cerca de 1,7 millones de litros de agua de lluvia para evitar que las calles se aneguen.

La apuesta de Países Bajos por construir sobre el agua

La arquitectura flotante enlaza con una tradición de siglos. «La resiliencia frente al agua forma parte del ADN de Róterdam», afirma Arnoud Molenaar, director de resiliencia de la ciudad, en declaraciones recogidas por el Centro Global sobre Adaptación. La misma filosofía impulsa hoy tanto los planes públicos como las iniciativas privadas.

Estas construcciones resultan hasta tres veces más sostenibles que una vivienda tradicional. Foto: Wikkelboat

El propio Programa Nacional Delta admite que el país debe «asumir una nueva realidad» ante el avance del cambio climático. Su comisario, Co Verdaas, coordina cada año un congreso nacional que revisa las defensas frente al agua y la disponibilidad de agua dulce.

Un ejemplo privado es Wikkelboat, una empresa que alquila diminutas casas flotantes en las dársenas de Wijnhaven y Rijnhaven y que ya cuenta con nueve de estas unidades. Estas construcciones, según la compañía, resultan hasta tres veces más sostenibles que una vivienda tradicional.