Aviso urgente de la NASA: vuelve a subir el riesgo de que el meteorito YR4 impacte contra la Tierra
A la alerta del asteroide 2024 YR4 se suma la de Bennu, una gran amenaza del Sistema Solar que traería otra edad de hielo
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La alerta mundial lanzada por la ONU esta semana, tras detectar el asteroide YR4 y comprobar que se dirige a la Tierra, se ha agravado: la NASA y la ESA han elevado la probabilidad de impacto contra el planeta y, por si fuera poco, ahora también se habla de Bennu, otro asteroide que podría estrellarse igualmente contra la Tierra y que representa la mayor peligrosidad de los cuerpos celestes del Sistema Solar. Cuando la ONU activó este martes, por primera vez en la historia, el Protocolo de Seguridad Planetaria por la trayectoria del asteroide YR4, la probabilidad de que chocara contra la Tierra era del 1,5%, mientras que este viernes los expertos han elevado ese porcentaje hasta el 2,3%.
Naciones Unidas ha activado los protocolos necesarios de defensa planetaria -con los equipos de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) de la NASA y el Grupo Asesor de Planificación de Misiones Espaciales (SMPAG) de la ESA- para precisar mejor la órbita, el tamaño y la amenaza que supone el asteroide YR4. Éste tiene un tamaño de 90 metros y su potencia de destrucción es igual al de una bomba atómica, por lo que, de impactar en un área habitada, podría ocasionar grandes daños.
Dónde y cuándo caerá el asteroide YR4
Los expertos pronostican que el impacto se produciría el 22 de diciembre de 2032, momento en el que, indican, es mucho más probable que el asteroide caiga en el océano. Aun así, han detallado las áreas que podrían verse afectadas: la parte este del Océano Pacífico oriental, el norte de América del Sur, el océano Atlántico, África y el sur de Asia.
Ante tal amenaza, existen naves espaciales robóticas capaces de desviar el asteroide a base de golpes. Las agencias espaciales ya las han probado con éxito, como en el caso de la misión DART de la NASA en 2022.
Por el momento, este acontecimiento ha sido etiquetado con el nivel 3 (de 10) en la Escala de Riesgo de Impacto, en la que se habla de colisión segura si alcanza el nivel 8. Ahora mismo, el asteroide 2024 YR4 es una luz a millones de kilómetros de distancia de la Tierra y el trabajo de seguimiento se le complicará a los astrofísicos todavía más, dado que se está alejando en línea recta de la Tierra, es decir, en abril no será visible. Sin embargo, sí que se sabe bastante sobre su composición en estos momentos, a base de silicatos y metales que conforman la roca de forma alargada. «Tarda unos 20 minutos en dar un giro y por la forma en que la que rota es patatoide, es alargado y no redondo», ha asegurado René Duffard, del Instituto Astrofísico andaluz.
Bennu, el peor asteroide del Sistema Solar
En lo que respecta al asteroide Bennu, representa una de las mayores amenazas del Sistema Solar por su peligrosidad. Se trata de un cuerpo cercano a la Tierra de una dimensión de o,5 kilómetros de diámetro, es decir, un tamaño similar al de la Torre Eiffel. Los científicos del Instituto IBS de Física Climática de la Universidad Nacional de Pusan en Corea del Sur le han prestado especial atención porque entre su composición hay elementos clave para la vida -por lo que la NASA recogió muestras en 2020-, porque su órbita lo acerca a la Tierra cada seis años y porque podría impactar contra la misma el 24 de septiembre de 2182.
De chocar contra la Tierra, 100 y 400 millones de toneladas de polvo entrarían en la atmósfera, por lo que se verían afectadas la seguridad alimentaria, la biodiversidad y el clima, con la reducción de hasta 4ºC en la temperatura -una caída similar a la de las eras glaciares-, del 15% de las precipitaciones y una pérdida del 32% de la capa de ozono. Por tanto, Bennu traería consigo otra edad de hielo, un invierno de entre 3 y 4 años.
El último cuerpo celeste que se estrelló contra la Tierra lo hizo en la ciudad de Cheliábinsk (Rusia) el 15 de febrero de 2013, donde liberó una cantidad de energía 30 veces superior a la bomba de Hiroshima. La onda expansiva del meteorito dejó 1.500 heridos, además de numerosos daños materiales.
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