Miedo junto a un colegio de Palma: una okupa conflictiva toma un solar abandonado y pone en pie de guerra a todo un barrio
Basura, gritos y sensación de peligro, la denuncia que sacude al entorno del Metropolitan, en Pere Garau
La preocupación y el malestar se han instalado entre los vecinos de Palma, concretamente en la zona del antiguo Cine Metropolitan, donde un solar abandonado tras la demolición de una vivienda se ha convertido en el epicentro de un conflicto vecinal que va en aumento. El terreno, situado en el número 17 de la calle Benet Pons i Fábregas, frente al conocido establecimiento Helados Paco, permanece abierto y sin medidas de protección, una circunstancia que ha propiciado que una okupa conflictiva y con problemas de adicción utilice el espacio de manera habitual, generando una situación que los residentes califican de insostenible.
Los vecinos aseguran que la ocupante, a la que describen como una persona con problemas de adicción, lleva semanas instalada en el solar abandonado de Palma. Según relatan, durante este tiempo se ha ido acumulando una importante cantidad de basura, desperdicios y objetos diversos, transformando el terreno en un punto de degradación urbana que preocupa especialmente por su ubicación.
La zona afectada se encuentra en un entorno especialmente sensible. A pocos metros del solar se sitúan un colegio de Palma, comercios de proximidad y el mercado, lugares por los que diariamente transitan centenares de personas, incluidos numerosos menores. Esta circunstancia ha incrementado la alarma entre los residentes, que consideran inadmisible que un espacio en estas condiciones permanezca abierto y sin control.
«Es una calle muy concurrida y transitada durante todo el día. Aquí pasan familias, niños que van al colegio, personas mayores y vecinos que acuden al mercado. No entendemos cómo puede mantenerse esta situación sin que nadie intervenga», lamenta una residente de la zona.
Sin embargo, la acumulación de residuos no es la única preocupación. Los vecinos que viven en los edificios colindantes explican que sus patios traseros dan directamente al solar y denuncian que durante la noche son frecuentes los episodios de gritos, altercados y comportamientos que alteran la convivencia «Hay noches en las que los gritos se escuchan durante horas. Es imposible descansar con normalidad. Muchos vecinos sienten miedo porque no saben qué puede ocurrir y porque el solar está completamente abierto», explica uno de los afectados.
La sensación de inseguridad en Palma ha ido creciendo a medida que pasan las semanas. Algunos residentes afirman que evitan determinadas zonas durante determinadas horas del día y que la presencia constante de basura y enseres abandonados contribuye a transmitir una imagen de abandono que perjudica a todo el barrio.
Además de la preocupación por la seguridad, los vecinos alertan de los riesgos sanitarios derivados de la situación. La acumulación de residuos al aire libre, especialmente durante los meses de calor, podría favorecer la aparición de insectos, roedores y otros problemas relacionados con la insalubridad y la salud pública. «Nos preocupa mucho que aparezcan plagas. El terreno está lleno de basura y nadie parece hacerse responsable. Cada día hay más suciedad y la situación empeora», denuncia otra vecina.
Los residentes sostienen que ya han trasladado sus quejas a diferentes organismos públicos y que han solicitado en varias ocasiones una intervención de la Policía Local y del Ayuntamiento para resolver el problema. Sin embargo, aseguran que hasta la fecha no se han adoptado medidas efectivas para garantizar el cierre del solar o su limpieza.
La principal reclamación vecinal pasa por que los propietarios del terreno sean obligados a vallarlo y asegurar su perímetro para impedir nuevos accesos. Asimismo, consideran imprescindible una actuación inmediata de limpieza y mantenimiento que permita recuperar unas condiciones mínimas de seguridad e higiene.
A pesar de la indignación existente, los residentes reconocen que detrás de este episodio también existe una problemática social que requiere atención especializada. No obstante, subrayan que dicha realidad no puede servir de excusa para permitir que un solar abandonado permanezca en unas condiciones que consideran peligrosas para la convivencia vecinal.
Lo que comenzó como un solar vacío en Palma tras la demolición de una vivienda se ha convertido hoy en uno de los principales focos de preocupación de la zona del Cine Metropolitan. Los vecinos esperan que el Ayuntamiento de Palma, los propietarios del terreno y los organismos competentes reaccionen antes de que una situación que ya consideran grave termine derivando en consecuencias aún mayores para la seguridad, la salubridad y la calidad de vida del barrio.
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