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Autoridad Portuaria sacará de nuevo a concurso el bus náutico de Palma tras la espantada de TUI

Aunque ratificó y garantizó su oferta el adjudicatario ha comunicado que abandona el proyecto

El consejo de administración aprobará este mes de septiembre una nueva convocatoria

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

Autoridad Portuaria de Baleares (APB) sacará de nuevo a concurso el bus náutico de Palma tras la espantada de la UTE encabezada por TUI. El organismo autonómico ya trabaja en las soluciones necesarias para garantizar la continuidad de este proyecto estratégico después de la sorprendente renuncia del adjudicatario, que se comprometió a operar con cuatro catamaranes híbridos cuyo coste de construcción se estimaba en 6,2 millones de euros y que se ha retirado del procedimiento, pese a haber presentado, defendido y ratificado previamente la viabilidad técnica y económica de su propia oferta.

La decisión de TUI ha colocado inesperadamente el proyecto en una situación compleja y ha dejado a la APB sin el operador seleccionado después de meses de tramitación. Una retirada que contradice los compromisos asumidos por la propia empresa durante el concurso y que obliga ahora a la APB a rehacer parte de un procedimiento que se encontraba ya muy avanzado.

La Autoridad Portuaria prepara ya un nuevo concurso público, que se elevará al consejo de administración en la próxima sesión del mes de septiembre, para seleccionar un nuevo operador.

«La APB asume así el esfuerzo de reconducir una situación provocada por la retirada de TUI y preservar el futuro de un proyecto estratégico para la ciudad», asegura el ente público en un comunicado.

La APB considera especialmente «grave y difícil de justificar la decisión de TUI por los términos y el momento en que se ha producido». La UTE concurrió voluntariamente al concurso, aceptó sus condiciones y elaboró una propuesta técnica y económica sobre la que debía haber realizado sus propios cálculos de viabilidad antes de comprometerse a prestar el servicio.

Además, el 27 de enero de 2026, TUI ratificó expresamente su oferta y garantizó que dispondría de los medios humanos y materiales necesarios para prestar el servicio: cuatro embarcaciones, diez patrones y 22 marineros. Dos meses después, el 30 de marzo, la Comisión Técnica seleccionó su propuesta al considerarla una solución «suficientemente ventajosa y económicamente viable».

Pese a ello, apenas unos meses después de esa ratificación, TUI cambió de posición y comenzó a plantear dificultades relacionadas con el mercado de arrendamiento de embarcaciones y con el despliegue operativo contemplado en su propia propuesta. Finalmente, el 3 de agosto comunicó unilateralmente su decisión de abandonar el procedimiento.
Una renuncia difícil de justificar

La contradicción resulta evidente, apunta la APB. «TUI presentó un proyecto, construyó sobre él su oferta económica, certificó formalmente su capacidad para ejecutarlo y ratificó su viabilidad» para, pocos meses después, retirarse alegando dificultades relacionadas precisamente con elementos que formaban parte de su propia planificación empresarial.

La APB considera que este cambio de posición supone una quiebra de las expectativas generadas por la empresa durante el procedimiento y resulta especialmente difícil de asumir en una licitación pública que exige rigor y responsabilidad en los compromisos adquiridos.

Renuncia inesperada

Las circunstancias alegadas por TUI no responden a modificaciones introducidas posteriormente por la APB ni a deficiencias sobrevenidas del modelo licitado. Se refieren a cuestiones vinculadas al mercado de arrendamiento de embarcaciones, a la organización de los medios y al despliegue operativo del servicio, aspectos que corresponden a la planificación empresarial del licitador y forman parte del riesgo que asume al presentar una oferta.

Por tanto, la situación en la que queda ahora el procedimiento no puede atribuirse al diseño del concurso ni a la actuación de la APB, sino a la decisión de TUI de apartarse de una oferta que había presentado voluntariamente y cuya viabilidad había defendido y ratificado expresamente.

La renuncia resulta todavía más difícil de comprender por el momento elegido. TUI decidió retirarse cuando el procedimiento se encontraba todavía en fase de información pública y sin esperar siquiera a conocer el condicionado definitivo de la concesión que debía trasladarle la APB.

Su retirada anticipada frustró así la culminación del procedimiento inicialmente previsto y dejó sin efecto meses de trabajo administrativo antes de agotar las propias garantías que ofrecía la tramitación.